Los colegios de La Paz y San Miguel inician movilizaciones por la falta de profesores

Educación suple las bajas en Infantil y Primaria con los destinados a apoyos Padres y madres del centro docente de La Data se concentran y recogen firmas

ANA B. HERNÁNDEZPLASENCIA
Madres y padres del colegio de La Paz que ayer se concentraron con pancarta en mano a las puertas del centro educativo de La Data. / ANDY SOLÉ/
Madres y padres del colegio de La Paz que ayer se concentraron con pancarta en mano a las puertas del centro educativo de La Data. / ANDY SOLÉ

Un mes después del inicio del curso siguen sin profesores. Han pedido a la Consejería de Educación que complete las plantillas, pero hasta ahora no han obtenido ninguna respuesta. Por eso han decidido pasar de las palabras a la acción.

Los colegios de La Paz y San Miguel inician movilizaciones a favor de una educación sin recortes. En ambos casos, la falta de profesores de Infantil y Primaria está haciendo que los llamados 'de compensatoria' se ocupen de las aulas sin profesor asignado. Por lo que los grupos de apoyo, que en ambos colegios existen desde hace 20 años, están ahora desapareciendo. Cuando en ambos, también, son necesarios.

Porque tanto el colegio de La Paz, en el barrio de La Data, como el de San Miguel, en el barrio del mismo nombre, cuentan entre su alumnado con inmigrantes y minorías que, en muchos casos, requieren apoyo escolar para mantener el ritmo y nivel de aprendizaje de sus compañeros.

Estas clases de apoyo son impartidas por los profesores de compensatoria, los que ahora la Consejería de Educación, sin ningún comunicado oficial por medio, destina a suplir las bajas que se dan en Infantil y Primaria. En el colegio de La Paz falta un profesor para tercero de Infantil (5 años) y en el de San Miguel, dos maestros de Primaria.

La primera protesta

Plantilla docente y asociaciones de padres y madres están juntos en las quejas y en las protestas, también en el caso de los dos centros. Y fue el de La Data el que inició ayer las movilizaciones. Con una concentración a las puertas del colegio con pancarta en mano. Para pedir a la Administración regional que complete la plantilla de La Paz y para expresar su oposición a que se lleven a cabo recortes en materia educativa.

Por ambos motivos, los padres y madres del centro de La Data continuarán adelante con las acciones de protesta. Han iniciado una campaña de recogida de firmas para adjuntar al escrito que ya han elaborado y que quieren enviar a la Consejería de Educación. En el mismo, la presidenta de la Ampa, María del Puerto Arroyo, recuerda a la Administración que La Paz es un centro de atención educativa preferente y que, por ello, cuenta desde hace 20 años con una plaza de compensatoria. En nombre de los padres y madres del colegio, expresa su malestar porque se vaya a suprimir esta plaza al pasar a su titular a tercero de Infantil.

«Quisiéramos saber las razones por las que se quiere llevar a cabo esta medida sin que, por otra parte, se haya notificado por escrito a la dirección del centro ni a la persona que viene ocupando esa plaza», añade María del Puerto Arroyo en nombre de la Ampa.

Un centro especial

Sobre todo, argumenta, teniendo en cuenta que el centro de La Paz es diferente al resto. Porque asume a la inmensa mayoría de inmigrantes, minorías étnicas y alumnos de familias desestructuradas que presentan retrasos escolares y dificultades de aprendizaje.

La Paz es diferente al resto de centros educativos de Plasencia. Es una realidad bien conocida en la ciudad. Por ello, los profesores y los padres de alumnos del colegio piden a la Administración regional que sea consecuente con esta diferencia.

«El 95% de nuestro alumnado pertenece a minorías y presenta problemas familiares muy importantes», asegura Amparo Pobre, directora del colegio de La Paz. Es, de hecho, un centro de atención educativa preferente. Así está considerado y así, a juicio de profesores y padres, debe ser tratado.

Por eso la comunidad educativa de La Paz no entiende que los números se apliquen ahora. «Porque la educación no es una cuestión de números», defiende Amparo Pobre. Y porque es preciso que, en este caso, se ayude a este centro con recursos económicos y también humanos para compensar la desigualdad con la que parte en comparación al resto de colegios de Plasencia.

«¿Dónde está la normativa de escolarización?», se pregunta la directora de La Paz. La que debe procurar un reparto equitativo de inmigrantes y minorías étnicas entre los diferentes centros educativos. Porque el centro de La Data asume un porcentaje con el que no se puede comparar ningún otro colegio de la ciudad. Entonces, si se asume constatando ese reparto un curso tras otro, «que no se nos recorten las ayudas». Porque son los 21 profesores de La Paz los que desarrollan una labor educativa en el colegio que va más allá de la paredes del centro. Porque su alumnado es muy diferente. «Porque nos podemos encontrar con un alumno que llega a tercero de Primaria sin haber asistido antes a clase y con un sinfín de problemas familiares».

Un caso que no se da en todos los colegios de la ciudad y que requiere una atención individual y diferenciada. «Podemos tener diez alumnos en una clase con la misma edad pero con un nivel diferente en cada caso». De ahí que en La Paz las plazas de compensatoria sean imprescindibles y no valga a su comunidad educativa que se pretendan suprimir para cubrir otras bajas. «Es necesario el profesor de apoyo, que se mantenga la plaza de compensatoria, porque la concentración de alumnos con problemas requiere recursos humanos», resume Arroyo.

Por ello la concentración de ayer a las puertas del colegio, por ello la pancarta, por ello el escrito a Educación y por ello también, y sólo por el momento, la campaña de recogida de firmas.

Acciones que continuarán mañana viernes en el colegio de San Miguel. Así lo ha acordado el consejo escolar y el Ampa. Porque es otro centro considerado de atención educativa preferente, con un notable número de alumnos de minorías y, por ello también, con profesores de compensatoria. Los que después de 20 años se quieren suprimir. La comunidad educativa de San Miguel tampoco está dispuesta a permitirlo. También apuesta por el inicio de acciones de protesta. La movida ha llegado a las aulas placentinas.