«Ahora el trabajo 'alimenticio' me absorbe todo el tiempo»

Sus proyectos más inmediatos están concebidos para experimentar y desarrollarse a través de Internet

JUAN DOMINGO FERNÁNDEZ
«Ahora el trabajo 'alimenticio' me absorbe todo el tiempo»

-¿Cuándo tuvo su primera cámara de fotos?

-La tuve cuando aprobé me parece que segundo de Bachillerato. La compré con un bono o un regalo que daban con el chocolate. Era una 'mierdina' de cámara, naturalmente. Tenía once o doce años.

-¿Y la conserva todavía?

-No. Ya no.

-Empezó a aplicar la informática a la fotografía cuando aún no se habían extendido los ordenadores personales.

-Sí, fue a mediados de los años 80, cuando estaba en HOY, con un ordenador Comodore Amiga.

-Uno de los primeros ordenadores que se popularizaron ¿no?

-Sí, era un ordenador que tenía alguna aplicación para el tema gráfico; los demás estaban pensados más para la oficina, las cuentas, los tratamientos de textos...

-El mundo del flamenco y de los gitanos siempre ha estado muy presente en su obra.

-Sí, el flamenco supongo que vendría de atrás por alguna influencia que yo desconozco o que ahora no recuerdo. Pero el momento en que soy consciente de que me gusta el flamenco es con un amigo que tenía, al que le gustaba el flamenco y fue el que me animó. Curiosamente, fue también el que me animó a meterme en el mundo de la fotografía porque él se apuntó a un curso de esos del CCC de fotografía, enredó con aquello y luego lo abandonó, pero yo me enganché. Y él también fue el que me abrió las puertas de la emoción en el flamenco.

-Una afición que ha seguido de cerca después con Camarón, Pata Negra y otros, ¿no?

-Sí, en esa trayectoria fui un poco en paralelo con Javier [el pintor Javier Fernández de Molina], aunque luego yo me desligué un poco de esa película y Javier siguió con un rumbo más cercano a Camarón.

-Ha sido de los pocos fotógrafos españoles a quienes Polaroid becó para que experimentase con sus cámaras. ¿Qué sacó en claro de aquella etapa?

-Pues una cosa que ahora vuelvo a revivir con el proyecto 'Círculo vicioso', que es el gusto por el formato pequeño: tratar de condensar en un espacio mínimo la visión de algo concreto. Y sobre todo de Polaroid sacaba el placer de la inmediatez, porque lo que hoy es tener una foto en el acto entonces era una aventura. Que la fotografía viviera el momento exacto que tú estabas fotografiando. Era como un fetiche, un soporte que había convivido con ese momento. Y no sé, toda esa riqueza que tenía la Polaroid incluso en la química, porque en la fase última que estuve trabajando con esas cámaras, enseñaba ya la parte interior de la fotografía, con aquella materia que era casi pictórica. Te encontrabas resultados plásticos inesperados. Pero sobre todo me alucinaba la espontaneidad y la instantaneidad.

-Aquellas fotos, además, las manipulaba una vez obtenidas. No eran fruto solamente del azar.

-Claro. Porque a mí siempre me han interesado sobre todo los procesos técnicos. Porque los temas que abordaba con las fotos siempre han sido una excusa, más o menos, para investigar en esos territorios. En buscar nuevas técnicas y tecnologías para conseguir otras formas de hacer las cosas. Igual que ahora con el ordenador.

-Se considera una persona inquieta profesionalmente ¿no?

-Yo me considero un 'enreda', por decirlo así, en plan coloquial. Inquieto dices tú. [Ceferino López se levanta y coge de la librería situada a su espalda un folleto sobre arte electrónico en España]. A mí apenas se me ha conocido aquí por esto. Y empecé ya con mi dominio 'Babia, estado mentalmente independiente'. Entonces no había nada de eso y ya estaba yo participando en estas historias.

-¿Alguien puede enseñar a 'mirar' o a mirar solamente se aprende mirando, es decir, con la práctica?

-Ahí no puedo hacer comparaciones porque como siempre he sido autodidacta, no tengo la referencia de qué pasa cuando te enseñan. Esa necesidad la he sentido en muchas ocasiones porque he tenido que perder mucho tiempo y mucho dinero para aprender cuatro cosas que te las enseñan en una clase. Yo creo que lo que hay que aprender, en una primera fase, es la técnica. Igual que con la escritura. Después tu interés y la vida te van proporcionando el material. Pero si no tienes la técnica, no vas a saber contarlo.

-¿El fotoperiodismo es un camino muy limitado, muy condicionado por aspectos no estrictamente fotográficos?

-Si. Precisamente por eso no te puedes mover con la libertad que necesita el que crea, el que investiga y al que le gusta meterse en terrenos... Siempre estás muy limitado por condiciones de todo tipo.

-Ha hecho carteles, guías turísticas, cd-rom sobre el conjunto monumental de Mérida, libros, series sobre el Carnaval de Badajoz, sobre la Semana Santa, retratos de artistas y escritores, series sobre arquitectura, fotografía para teatro... ¿Qué le falta?

-¡Uff! Me falta hacer retratos. He hecho retratos, pero no con las ganas que tengo ahora, porque las caras se me antojan de otra manera. A medida que pasan los años, se ve bastante más en una cara. Y sobre todo retratos de mujeres. Porque la mujer, no sé, tiene un misterio tremendo.

-¿Pero se lo ha planteado ya?

-No, me falta tiempo; ahora el trabajo 'alimenticio' me absorbe todo. Cuando hago algo creativo tiene que ser algo mucho más fácil de realizar, sin las complicaciones de tener que convencer a unos y a otros para llevarlo a cabo. No tengo tiempo para dedicarme a nada.

-Un escritor puede escribir una obra maestra en cualquier parte del mundo. Un científico necesita cierto entorno para triunfar. ¿Un fotógrafo también?

-Bueno, depende. Hace tres o cuatro años, por eso que te digo de que no tengo tiempo para hacer fotos, pues me planteé (ya que mis viajes, mis paseos eran en Internet) ¿por qué no coger el material de Internet? Porque, en definitiva, lo mismo me da captarlo en la calle y luego procesarlo, que cogerlo en Internet y procesarlo igualmente. Conseguí obras que no tienen nada que ver con el original. Me planteé ese trabajo y lo hice. Es todo a base de material de la red. Por eso digo que depende. Según la necesidad buscas la solución.

-¿Qué era 'Babia, estado mental independiente?

-Era mi sitio en la web. Sigue existiendo, pero está vacío de contenido prácticamente. Sólo tiene un conjunto de retratos que hice en la Escuela de Arte de Mérida en los últimos años, 'Por la cara'. El sitio a través del cual me comunicaba con el mundo. Porque ha habido muchos años en que estaba muy solo a nivel creativo, mi relación con el mundo, mi respuesta, era 'Babia'. Era mi sitio. Hacía trabajos para Internet exclusivamente, con su lenguaje.

-La música siempre ha sido importante para su creación. ¿Es 'imprescindible' para dinamizar ideas?

-Sí, tan imprescindible como pueda ser asistir a una función de teatro, por ejemplo. Las emociones que te transmite la creación son necesarias.

-¿Alguna vez a ido a votar?

-Sí. (Risas). He ido más de una vez. Al final he ido a votar. Quizás llevo votando ya dos o tres legislaturas. (Risas).

-¿Y cómo ve la política?

-Pues estoy bastante desencantado. Tengo el mismo desencanto que con la religión. Los curas nos vendían la felicidad eterna, el cielo y al final lo que les interesaba eran los cálices de oro; los políticos nos vendieron la libertad y un mundo de iguales y al final nos han encerrado en una urna ¿no? Es duro esto de la política.

-¿Echa de menos la época histórica de los mecenazgos?

-No. No la echo de menos, al contrario. Desafortunadamente uno tiene que aguantar porque, en suma, de donde sacamos el material es del trabajo que otros te dan (que es otro mecenazgo, porque los residuos de ese trabajo los transformas tú en creación); pero no es una situación que me agrade.

-¿Tiene muchas fotos de sus hijas y de su mujer?

-Pocas, pocas.

-Y en las fotos familiares, ¿quién se las hace a Ceferino López?

-(Risas). Es que casi nunca salgo en las fotos... A mi mujer y a mi hija chica no les gusta que les haga fotos. Entonces, nada. Y a la mayor, sí, cuando era pequeña, le hice un álbum muy gracioso con la Polaroid.

-En su libro 'Por la cara' utilizó el cuadro de 'El caballero de la mano en el pecho', de El Greco, para autorretrarse. ¿Por qué esa obra?

-Es que eso tiene mucha historia. Te lo voy a enseñar. A ver dónde tengo el móvil. [Busca y me muestra una foto de un grupo con Felipe González durante el primer aniversario de la publicación 'Voz Emérita'. Él aparece en un cuadro situado al fondo, en la pared, en el que ha 'sustituido' el rostro del caballero por el suyo propio]. Ahí estábamos ya peleados. Yo seguía maquetando, pero casi no intervenía ya en el equipo del semanario. Y entonces, en el primer aniversario, se organizó una fiesta. Se hicieron una foto con Felipe González y a mí no me llamaron. Y como yo estaba todavía maquetando, tenía que salir en la foto. ¿Y no me ves ahí atras? [dice mientras me muestra ampliado ese detalle de la imagen].

-(Risas).

-Me coloqué ahí. Y se publicó la foto así. Esa es la historia. Por eso, un poco de guasa, metí después el retrato en el libro 'Por la cara'.

-¿Cuántas cámaras tiene?

-Digitales, seis. En uso, tres. Dos y una que utiliza mi hija.

-¿Ya no utiliza su Leica?

-No, la tengo guardada. Y se ha salvado de la venta, porque me daban poco dinero ya. Llegué tarde a venderla; si no, la hubiera vendido. No soy nostálgico de los aparatos.

-¿Cartier Bresson o Robert Capa?

-Pues me gusta más Cartier Bresson. A Robert Capa no le acabo yo de coger el punto...

-A los políticos suelen agradarles más las postales que las imágenes poco complacientes. Sin embargo, la Junta le publicó 'Extremadura en verde, blanco y negro', un libro con fotos poco convencionales de pueblos y rincones de la región.

-Te voy a contar la verdad. Ese libro está censurado prácticamente todo. Si había 60 o 70 fotos buenas (buenas, desde mi punto de vista, claro) me las quitaron todas del medio. Por eso. No es que contaran ni más ni menos, eran la realidad. Pero la realidad no interesaba. Y tuve que repetir las imágenes de cerca de cien pueblos porque las fotos que había seleccionado no las aceptaban. Así el libro se vino abajo, porque le quitaron lo que tenía de gracia.

-¿Internet y el ordenador van a conseguir que pasemos más tiempo en casa?

-Ya lo están consiguiendo, ¿no? Pero sobre todo lo está consiguiendo el ingreso en la Unión Europea.

-¿Por qué?

-Porque cada vez tendemos más a vivir como los centroeuropeos: a las seis de la tarde todos recogidos.

-Por cierto, ¿la cara es el espejo del alma?

-Yo creo que sí, que si está uno preparado para leerla, se entiende bastante.