«No me acuerdo de Aída»

La intérprete afirma que puede vivir sin el cine y sin el teatro, y que dejó la serie por aburrimiento

O. L. B.SAN SEBASTIÁN
«No me acuerdo de Aída»

-¿No pensó en que este guión era rarito?

-Conozco a Javier desde hace tiempo, más raro que él no podía ser el guión... En su anterior película me dijo que iba a escribirme un papel. Y me dio un guión hermoso e inquietante.

-¿Cómo se llega a estar sola en la vida?

-Pregúntaselo al personaje, yo suelo saber muy poco de ellos. La desidia de lo cotidiano puede llevar a la soledad, la monotonía del día a día, que no sólo es patrimonio del ama de casa. Esta mujer sufre el síndrome del nido vacío porque su hijo se va de casa, está a punto de llegarle la menopausia...

-¿Alguna vez le ha asaltado ese sentimiento de iniciar una nueva vida?

-Soy muy afortunada, tengo una profesión en la que inicio nuevas vidas cada día. Nunca he tenido el deseo de tirarme por el balcón porque mi vida fuera aburrida.

-Rebollo dice que las películas de tan explicativas llegan a ser tontas.

-No estoy de acuerdo. Él tiene su lenguaje y no se molesta en ver otro tipo de cine. A mí me enriquece trabajar a su lado y luego irme a la película más comercial del mundo.

-También asegura que es más difícil para un actor andar por la calle que un primer plano de su rostro.

-Tampoco estoy de acuerdo. Transmitir con las palabras es muy difícil, porque no son tuyas y tienes que darles vida. Javier no sabe qué es para un actor un primer plano: levantas una ceja y parece que has movido dunas.

-Ricardo Darín dice que puede vivir sin cine pero no sin el teatro.

-Yo puedo vivir sin el cine y sin el teatro. Hay teatro muy malo y televisión muy buena. Supongo que se refiere a que el teatro te envenena y necesitas subirte al escenario de vez en cuando. El teatro es una manera de vivir. O vales o no vales.

-¿Tiene sentimientos encontrados respecto a Aída?

-No me acuerdo de Aída.

-Pero la gente sí.

-No me acordaba ni siquiera cuando la hacía... Estuve diez años y lo dejé hace uno. La he querido mucho, pero ya no está en mi vida. He rodado el primer largo de Emilio Aragón y ensayábamos junto al plató de 'Aída'. Y no sentía nada. No tiene que ver con el encasillamiento, lo dejé porque me aburría, por pura salud mental. Estaba cansada porque lo alternaba con otros trabajos, aunque no fue fácil irme llevando el nombre de la serie. Hablo a diario con mis antiguos compañeros, que son como mis hermanos.

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