Pepe Viyuela: «En casa nos reímos mucho»

El actor vuelve al teatro con 'El pisito', una adaptación del texto de Rafael Azcona

OSKAR L. BELATEGUI
Pepe Viyuela: «En casa nos reímos mucho»

Llega a la entrevista en un baqueteado Citroën Saxo, por si hubiera dudas de su condición de antiestrella. Pepe Viyuela (Logroño, 1963) salta del ultramarinos de 'Aída' a la España sórdida y mísera del franquismo en la adaptación teatral de 'El pisito', desde este fin de semana en el madrileño teatro Marquina.

-Su paisano Rafael Azcona se quedó corto hace cincuenta años. Hay que ver lo que sigue costando un pisito.

-Puede que la realidad supere la función. La gente tiene que hacer barbaridades para apiñarse en un pequeño cubículo. Incluso es más difícil que antes. Yo lo he vivido. En Logroño, mis padres compartían piso con mi abuela y otra señora. Hasta que vinimos a Madrid no tuvimos una casa.

-¿Le quita el sueño el euríbor?

-Como a todos. ¿Quién está libre de alguna dentellada de los bancos en su cuerpo? Los dioses griegos son ahora el mercado, que nos zarandea. Soy tonto, pero como estoy en un mundo de tontos...

-Vaya consuelo.

-Es el mundo que nos ha tocado vivir, siempre por encima de nuestras posibilidades. Nos quejamos y seguimos haciendo lo mismo.

-¿Eran mejores las patronas de las pensiones que los bancos?

-Por lo menos les veías la cara, podías insultarlas y patearles al gato. Los bancos atentan desde la invisibilidad.

-Salía en el 'Un, dos, tres...' peleándose con los objetos. De ser mudo a no callar en televisión.

-La incursión en el mundo gestual fue una necesidad. Al terminar Arte Dramático no encontraba trabajo en ningún sitio, y vi que el humor era más fácil de colocar en los bares y en la calle. La gente me sigue recordando aquel personaje.

-El Chema de 'Aída' se llama así por el panadero de 'Barrio Sésamo'.

-Me enteré después de unos cuantos episodios. Chema no es un perdedor, se conforma con lo que le ha dado la vida, toda una lección. Y tampoco es tan buenazo, parece el intelectual, el sensible, pero puede llegar a ser muy mezquino. En un grupo de payasos sería un cara blanca sin autoridad. El que llama a la cordura entre tanto disparate.

-¿Con sus dos hijos es payaso?

-Y ellos conmigo. En casa nos reímos mucho. No es 'Los mundos de Yupi', ¿eh? Hay broncas. Pero nos gusta hacer gansadas. Se trata de pasárselo bien con la gente que quieres.

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