El fuego arrasa la última gran masa forestal de Las Hurdes

Comenzó en tres focos consecutivos en las sierras de Nuñomoral La angustia y el miedo marcaron el día de ayer en la comarca

A. B. H. NUÑOMORAL
Los vecinos intentan apagar el foco surgido entre Nuñomoral y Vegas de Coria. / ANDY SOLÉ/
Los vecinos intentan apagar el foco surgido entre Nuñomoral y Vegas de Coria. / ANDY SOLÉ

La Fragosa, Aceitunilla y Nuñomoral. En tres focos consecutivos comenzó el fuego ayer en la comarca de Las Hurdes. En torno a la una de la tarde, con intervalos entre unos y otros de quince minutos. Las llamas comenzaron a arder al mediodía en la última gran masa forestal de la comarca. Y el Mando Único del Plan Infoex actió el nivel 2 de alerta.

Aunque las causas del incendio se desconocen, los tres focos que ardieron de forma consecutiva han creado la opinión generalizada entre vecinos y profesionales de que el fuego ha sido intencionado. «Tres focos y de forma consecutiva, sólo puede haber sido intencionado», manifestaron ayer María y Pilar, dos vecinas de la zona mientras observaban a los helicópteros cargar agua en la presa de Arrocerezal.

«Todas Las Hurdes están quemadas, sólo quedaba esta zona y lo estábamos esperando», añadió con claridad Ana, otra vecina.

El alcalde de Nuñomoral, Juan Carlos Sendín, lo resumió: «Tras los incendios que en 2003 arrasaron las masas de Pinofranqueado y Caminomorisco, sólo quedaban las sierras de Nuñomoral». Y el fuego llegó ayer a ellas, a la última gran masa forestal de la comarca de Las Hurdes.

El impresionante despliegue de medios, aéreos y terrestres, logró por la tarde sofocar el foco surgido en Aceitunilla, pero los de La Fragosa y Nuñomoral seguían activos al cierre de la edición impresa. La angustia y el miedo, por ello, de los 1.600 vecinos repartidos entre las 11 alquerías que conforman el Ayuntamiento de Nuñomoral marcó el día de ayer. Desde la una de la tarde. Cuando comenzaron las primeras llamas. Porque una y otra vez se reavivaron. Ocurrió en el foco de La Fragosa y también en el de Nuñomoral, cuando en algún momento de la tarde, el fuego se acercó peligrosamente a las viviendas sitas en la falda de la montaña.

A pesar del gran trabajo que, en palabras de los bomberos participantes, realizaron durante todo el día los medios aéreos, cuando se ocultó el sol y tuvieron que parar su labor, el incendio seguía activado. Hasta entonces sólo se había desalojado un centro de deficientes psíquicos sito en Nuñomoral, y trasladado a sus residentes y cuidadores hasta Caminomorisco. No porque las llamas revistieran peligro por la mañana, sino por evitar una evacuación por la noche, que sería más complicada.

En alerta

Al término de esta información no se había llevado a cabo ninguna otra evacuación, aunque todo estaba previsto para realizarla.

Mil mantas, 500 sacos de dormir y 500 tiendas de campaña tenía anoche preparados Cruz Roja de Cáceres por si era necesario actuar como consecuencia del incendio declarado. La organización estuvo durante toda la jornada en alerta con un equipo de respuesta rápida de incendio para crear un albergue provisional con la población evacuada, si fuera necesario. Se barajaban como puntos de concentración Montehermoso, Coria o Moraleja, aunque al cierre de esta edición parecía descartarse la intervención de emergencia. En cualquier caso, en el lugar del incendio Cruz Roja mantenía cinco ambulancias y un vehículo adaptado, según informó el coordinador de la organización, José Aurelio González.

El protocolo, además, hizo que se dispusieran varios autobuses en la comarca por si era necesario evacuar algún municipio. Esta posibilidad se veía anoche como muy improbable, según indicó el presidente de la Diputación.

A las once de la noche, al menos, no había sido precisa evacuación alguna. Aunque todos los vecinos permanecían fuera de sus casas. La mayor parte, reunidos en grupos, en la carretera que recorre Nuñomoral. Con la mirada en la montaña. La noche resaltaba los numerosos puntos donde la madera seguía crjuiendo. Porque el foco de La Fragosa continuaba activo, igual que el surgido entre Nuñomoral y Vegas de Coria. El primero de ellos presenta muchas dificultadas por las altas pendientes y lo escarpado del terreno.

Más refuerzos

Antes de que la noche se instalara definitivamente, y una vez los medios aéreos tuvieron que abandonar Las Hurdes, tropas del Ejército especialmente preparadas para combatir el fuego, estaban a punto de llegar a Las Hurdes, precisamente la comarca donde hace unos pocas semanas han desarrollado sus prácticas y que, por tanto, conocen a la perfección. En concreto, un grupo de sesenta miembros de la Unidad Militar de Emergencia (UME), equipado con material logístico y de comunicación.

Junto a ellos, permanecían en la zona 8 máquinas pesadas, bulldozers, y 6 camiones con sus respectivos retenes, y 2 retenes aéreos. El resto de los medios aéreos reanundarán hoy, a partir de las ocho de la mañana, su tarea.

Seguirán las labores de los profesionales y también de los vecinos, muchos de los cuales ayudaron ayer en la extinción, para tratar de sofocar un incendio que ha arrasado la última gran masa forestal de Las Hurdes, aunque anoche no había aún estimaciones de la superficie calcinada. Porque, anoche, dos de los tres focos del fuego seguían activos. Con la angustia y el miedo reflejados en los rostros de los vecinos.

«Es la hora de sofocar las llamas, después tendremos que ver cuántas hectáreas han arrasado y será el momento de evaluar las pérdidas», declaró ayer el alcalde de Nuñomoral.

Lo que ya está claro ahora es que las llamas han devastado una gran variedad de vegetación. Pinos, brezos, jaras, madroños, encinas, lentiscos... «que convertían las sierras de Nuñomoral en una rica y amplia zona maderera». Además de las antenas de telefonía móvil y televisión. Por ello, cuando el fuego pase, cuando las labores de extinción triunfen, «será la hora de hacer recuentos, valoraciones y reclamaciones de ayudas», zanjó Sendín.

Pero las llamas seguían anoche arrasando las sierras de Nuñomoral. Y la angustía y el miedo persistían.