«Lo que me preocupa son los poderes ocultos, que cada vez proliferan más»

Cree que la izquierda debe profundizar en los principios de la libertad y la solidaridad Le gustaría que se apoyara la edición por ejemplo con el lema 'Consuma libros extremeños'

-¿A Cáceres le sobran eruditos?

-Hombre, depende de lo que entiendas por erudito. Yo creo que los eruditos, si entendemos por tal a una persona que acumula conocimientos, nunca sobran. Otra cosa es cómo se empleen luego esos conocimientos.

-¿Con cuántos años fue director general de Educación Básica?

-Creo que tenía cuarenta años.

-¿Qué tiempo estuvo en el cargo?

-Bueno, estuve primero en la Subdirección General de Enseñanzas Integradas, cuando empezó el gobierno socialista, y luego en la Dirección General de Educación Básica. Estuve cuatro años y medio, aproximadamente.

-¿Dónde hizo el Bachillerato?

-Lo hice a caballo entre el instituto y el colegio Licenciados Reunidos. Pero no es que estuviera unos años en un sitio u otro, es que por las mañanas iba al instituto y mi padre me obligaba a ir por la tarde al Licenciados Reunidos a hacer lo mismo. Y el Preu lo cursé en el San Antonio, porque mi padre tenía mucho cariño a los frailes, fueron los primeros que le dieron trabajo cuando vino aquí en el año 1944 de un sitio donde tenía que presentarse cada 15 días...

-¿Y dónde estudió la carrera?

-Estudié los años comunes en Salamanca. Lo que pasa es que empecé a estudiar Clásicas y luego cambié a Historia. Como no había la especialidad en Salamanca me fui a Valladolid. Pero el año que estaba en Valladolid, hice oposiciones a Magisterio en Cáceres y como mis hermanos venían detrás y también tenían que ir a la Universidad, me fui a una escuela y continué por libre, en Madrid. Así que mi título lo tengo en Madrid.

-¿Ha estado en algún campamento de la OJE [Organización Juvenil Española]?

-Sí. A los diez años fui al primero. El campamento estaba en Yuste. Recuerdo que otro amigo y yo, que seguramente conoces, nos empeñamos en ir al campamento, porque entonces no había otra cosa en verano y nos costó mucho convencer a nuestros padres, al mío y al suyo, pero las madres nos ayudaron y al fin lo conseguimos.

-¿Dónde conoció a su mujer?

-Bueno, yo a Nieves la conozco de toda la vida, desde chicos, porque además ella vivía en la Avenida de la Montaña y nosotros también. Después nos fuimos al Rodeo y precisamente cuando vine a hacer la oposición de Magisterio, estuvieron tres meses sin darnos plaza y justamente en esa época es cuando nos hicimos novios.

-¿Cuál es el mejor recuerdo que conserva de su etapa como consejero de Cultura?

-Pues como en todos los cargos, lo que aprendí. Aprendí muchísimo de la gente que conocí y especialmente la necesidad y la forma de resolver algunos problemas.

-¿Boxoyo es una librería de viejo?

-Boxoyo es una librería que busca libros antiguos y libros de Extremadura como especialidad. Presumimos de haber extendido el libro extremeño por todo el mundo a través de Internet y de nuestros catálogos, y también de haber recuperado algunas piezas que ahora, afortunadamente, están en nuestra biblioteca y en nuestros archivos.

-¿A la izquierda española le sobran ocurrencias y le faltan ideas?

-Yo te diría que depende de a qué izquierda. Pero en líneas generales creo que esto de las ocurrencias es porque a veces tienen más relevancia las ocurrencias que las ideas, y venden más. En ese sentido yo me fijo mucho en lo que decía Pablo Iglesias de que lo más importante para los sectores más desfavorecidos y para las clases obreras, era la instrucción, que les permitía escoger entre la paja y el grano. En la sociedad moderna me da la impresión de que la izquierda debe caminar y atender fundamentalmente los intereses generales en términos de conservación de la libertad (incluida la intelectual) y reivindicar la solidaridad. En ese sentido yo creo que en nuestro país ha habido grandes avances en la conquista de la igualdad y la solidaridad con otros pueblos.

-¿Dónde conoció el mar?

-Creo que fue en la provincia de Cádiz. Lo que sí recuerdo es que de pequeño me impresionó profundamente. Tanto me debió de impresionar que desde entonces sigo yendo a Cádiz todos los años.

-¿Todo está en los libros?

-Yo creo que en los libros está el conocimiento y la experiencia. En la medida que hay muchas experiencias que probablemente no han llegado a los libros, no está todo, pero merecería la pena que estuvieran muchas cosas.

-Recomiéndeme una película.

-¿Una película? Te podría recomendar una que conoces muy bien, 'Ciudadano Kane'.

-(Risas).

-Pero a mí una película que siempre me enterneció mucho y la sigo viendo es 'Bienvenido Míster Marshall'.

-¿Y un par de libros?

-Es muy difícil escoger, pero te voy a decir dos. A mí me impresionó desde hace muchísimos años, no ayer ni anteayer, y particularmente el tiempo que estuve en América, que es 'España, aparta de mi este cáliz', de César Vallejo. Y si te tuviera que recomendar uno reciente me quedaría con el que ha hecho Víctor Chamorro sobre 'Los alumbrados'. No ya porque toque un tema de Extremadura y un tema histórico, que también, sino porque es un ejemplo de cómo se hace una buena novela y al mismo tiempo se es riguroso a la hora de tratar el pasado. De todas formas te diré que en mi cabecera tengo dos libros de Machado: 'Juan de Mairena' y 'Campos de Castilla'.

-¿Cuándo ha sido la última vez que ha montado en bicicleta?

-Pues la verdad, no me acuerdo. Quizás hace veinte años. Yo siempre he sido muy patoso. Aprendí a montar en bicicleta muy cerca de la central nuclear de Almaraz, cayéndome por una cuneta porque venía un camión.

-Tendría pocos años...

-Sí, era pequeño entonces.

-Con un decreto de su Consejería 'salvó' el chalet de los Málaga. ¿Se arrepiente de ello?

-Bueno, aquello fue una propuesta de las comisiones técnicas que yo apoyé y además propuse al Consejo de Gobierno, junto con otras muchas en Extremadura. Precisamente porque en nuestro programa estaba la protección del patrimonio y su mantenimiento. En el informe que entonces se formuló una de las cosas que se apuntaba es que el chalet era una de las pocas reminiscencias que quedaban del ensanche de Cáceres. Y claro, uno cuando se acordaba (y es lo único personal que veo en eso) de aquellas noches que pasamos al lado de las Chicuelas, y al final las perdimos, pues ahí queda como referente.

-¿De qué libro no se desprendería nunca?

-También es muy difícil. Sería traicionar a los otros miles que tengo y por los que siento gran cariño. Pero posiblemente, 'Juan de Mairena'

-¿Editar en Extremadura es llorar?

-La edición no deja de ser un acto creativo, y la creación hoy en día no está precisamente muy protegida. Pero en cualquier caso, a mí me gustaría que en Extremadura más que la edición, la distribución fuera protegida igual que lo son otras actividades industriales. Porque los problemas fundamentales que hay con el libro extremeño son su distribución. Cuánto me gustaría a mí que los del Cáceres llevaran aquí, en el pecho, rotulado: 'Consuma libros extremeños', entre otras cosas.

-¿Qué opina de la Ley de Memoria Histórica?

-Yo creo que una de las enfermedades más terribles es el Alzheimer, porque supone la pérdida de la memoria. Y los primeros síntomas es que la gente se desorienta. Un pueblo sin memoria es un pueblo desorientado. Aquí se había hecho mucho hincapié en algunos aspectos de la memoria reciente y menos en otros, hasta el punto (y yo lo he padecido y muchos amigos míos) que determinadas personas que habían estado al lado de la legitimidad eran consideradas poco menos que unos malhechores. En ese sentido, reivindicar la memoria de algunas personas, la legitimidad de sus actos y al mismo tiempo permitir que al igual que otros ciudadanos, la gente pueda recuperar a sus muertos y saber dónde están enterrados, me parece imprescindible. Posiblemente, en algunos momentos el debate se ha desenfocado y uno, que ha estudiado bastante el advenimiento de la República y el Siglo XIX pues entiende por qué.

-¿Practica algún deporte?

-Caminar por Cáceres mucho. Todos los días.

-¿Sabría distinguir un vino de Rioja de un Ribera del Guadiana?

-Ahora estoy tomando uno que no me acuerdo cómo se llama y he descubierto recientemente, pero creo que es Ribera del Duero. No, no soy un gran experto en vinos. Sé que vino me gusta o que vino me puede hacer más o menos daño, pero no paso de ahí. Dentro de mi cultura no está precisamente eso, y lo siento, eh, porque me gusta tomarme un vinito de vez en cuando.

-¿Quién cree que ha sido el mejor alcalde de Cáceres?

-Lo tengo clarísimo: Antonio Canales. Y te diré por qué, no por una cuestión ideológica o partidista. Canales, por herencia de corporaciones anteriores, desarrolló un proyecto de ciudad que en buena parte se ha consolidado y en otra parte, por desgracia, no se ha llevado a cabo. Pero era una ciudad habitable, que estaba configurada de una manera racional y distribuía los espacios residenciales, los espacios de ocio y los espacios ambientales. Y luego hay una cosa que a mí me ha impresionado mucho. Canales cuando había un problema, tiraba de él hasta que le encontraba una solución. En un ayuntamiento lo más importante es la gestión y en ese sentido yo creo que fue un gran gestor.

-¿De no haber sido librero, ahora en esta situación, que le hubiera gustado ser?

-Cuando era profesor decía que quería ser librero. Pero yo he sido profesor toda mi vida. En realidad esa es mi vocación. En parte por herencia paterna o en parte por vocación.

-¿Qué es lo que más le preocupa del futuro?

-Vamos a ver. Yo no le tengo miedo al poder cuando el poder se mueve dentro del ámbito democrático. ¿Por qué? Pues porque de alguna manera uno dada su instrucción es capaz de encontrar, de ponerle limitaciones al poder y de entender por dónde va el poder. A mí lo que me preocupa son los poderes ocultos, que cada vez proliferan más. Por eso me gustaría que la izquierda profundizara un poco más acerca de estos temas. El papel del Estado, no como elemento que pueda coartar las libertades, todo lo contrario, sino el de controlar y sobre todo sacar a la luz esos elementos de poder a los que debemos tener miedo. No hay nada más terrible, cuando me enfrento a un libro o a un periódico, que no conocer a quién está escribiendo lo que yo estoy leyendo o por qué lo está diciendo. Eso es lo que me produce verdadero pavor. O escuchar en la radio o en la televisión cualquier cosa y no encontrar una explicación de por qué están diciendo lo que dicen.

-¿Y a qué teme más, a la soledad o al silencio?

-Pues a la soledad de algunos silencios, que en algunos casos me ha tocado padecer y me han calado profundamente. En cualquier caso, la soledad es muy difícil afrontarla si no cuentas con otros elementos de proximidad que te ayuden a combatirla, y yo he tenido la suerte de tenerlos especialmente en mi familia.