El mercado del arte pinta negro

Creadores, galeristas, coleccionistas y expertos coinciden en la delicada situación que atraviesa el sector, una crisis de la que sólo se salvan las firmas más conocidas

ANTONIO JAVIER LÓPEZ
Los precios han bajado hasta en un 60%. / REUTERS/
Los precios han bajado hasta en un 60%. / REUTERS

Quien diga que no es para tanto, miente». Cecilio Rodríguez termina la frase con una risa un poco nerviosa. El camuflaje de cierta preocupación compartida por todos los que se dedican a lo mismo que él: vender arte contemporáneo. Se acabaron los buenos tiempos, los años en los que las piezas se vendían solas, de los precios por las nubes, de los coleccionistas brotados como setas, de la efervescencia de un mercado que, ahora sí, ha hecho catacrac.

Artistas, compradores, galeristas y expertos en el negocio artístico coinciden a la hora de señalar que la situación del mercado pinta bastante negra. Hay excepciones, claro. Las firmas consolidadas de prestigio mundial, las vacas sagradas de un prado cada vez más seco: Tàpies, Barceló, Plensa, Uslé... En el ámbito internacional, Kapoor, Bourgeois, Hirst y compañía. De ahí para abajo, crisis.

Cecilio Rodríguez lo veía venir. «Desde finales de 2007 empezamos a notar una baja importante», admite el codirector de la galería malagueña Gacma, que va camino de cumplir su quinto aniversario. «Los años 2004 y 2005 fueron muy buenos, había un ritmo de ventas constante, luego la situación se estabilizó, pero desde hace unos meses el mercado está muy parado», sostiene el galerista.

Un parón que, en opinión de Rodríguez, «afecta tanto a las grandes como a las pequeñas economías». Un buen termómetro puede ser el fondo de arte de Gacma, una suerte de club en el que los socios abonan una pequeña cantidad mensual que van acumulando hasta que aparece una obra de su interés. Entonces la pagan con el capital reunido.

La fórmula la emplean muchas galerías, aunque aquí los clientes, en mayor o menos medida, también se baten en retirada. «Hace unos años, cuando pagaban una obra con el fondo de arte seguían con las aportaciones periódicas, pero ahora es cierto que se están produciendo más bajas que antes», reconocen desde Gacma.

Caída de los precios

«La crisis se llevará por delante a muchas galerías». Lo dice Fernando Francés, director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga y profundo conocedor del mercado internacional del arte. Francés comienza con una cifra poco halagüeña: «Los precios han bajado hasta en un 60%». Sin embargo, precisa que esta situación no afecta a todos por igual.

Francés -también comisario del pabellón de Gabón en la actual Bienal de Venecia- distingue dos tipos de creadores/inversiones: «De una parte, los artistas consolidados de dimensión mundial y prestigio contrastado y, de otra, las firmas que apenas superan un ámbito local. Los primeros se han convertido en un valor refugio, pero los segundos están saliendo muy perjudicados».

Junto con los artistas de vuelo más cercano, las grandes damnificadas por la crisis de ventas son las galerías. Que se lo pregunten a Manuel Ortega, responsable de Cartel. «La venta diaria ha bajado radicalmente», admite. ¿Entonces, qué hacer? «Ahora estamos lanzando anzuelos en los Emiratos Árabes, en Estados Unidos o Inglaterra, donde parece que el mercado no se ha quedado tan estancado», argumenta.

Ortega está al frente de dos salas de exposiciones: la de Málaga ha cumplido 15 primaveras, mientras que el espacio granadino en el que inició su aventura ofrece un bagaje de 23 años en la brecha.

Con la perspectiva del tiempo, Ortega apunta hacia una de las causas de la barrena en la que ha entrado el negocio: «Apenas tenemos clientes jóvenes. La mayoría de nuestros compradores tenían 20 o 30 años cuando empezamos y han seguido coleccionando arte; pero ahora, los clientes menores de 35 años son casi inexistentes».

Oferta más asequible

Pese a todo, salas como Gacma o Cartel tratan de capear el temporal con una oferta expositiva adaptada a los tiempos. De ahí la apuesta decidida por formatos más asequibles como la fotografía, el dibujo y, sobre todo, el grabado. Sin ir más lejos, Gacma acaba de inaugurar una exposición sobre la 'Serie Barcelona' del malagueño Enrique Brinkmann, mientras que Cartel ofrece una selección de gráfica de Antonio Saura.

Ambas exhibiciones ilustran la nueva fórmula para atraer clientes: obra seriada de autores conocidos por el público más o menos versado en la materia. «En esta exposición hay piezas desde los 1.700 hasta los 4.500 euros, eso sin contar con el fondo de arte, donde el catálogo de autores y precios es mucho mayor», detalla Ortega.

Este galerista propone una receta para animar las compras. A saber: «Si los galeristas rebajamos un 10% nuestros márgenes, los artistas reducen un 10% su caché y las instituciones públicas subvencionan otro 10% de la operación, el comprador se encuentra con una rebaja del 30% que resulta muy atractiva», esgrime Ortega, para quien el negocio va «de mal en peor».

El tirón de Andrés Mérida

Aunque hay salvedades. Una de las más llamativas la protagoniza estos días el pintor Andrés Mérida. El viernes pasado inauguró una muestra en la Galería Benedito y, en menos de una semana, se han vendido o reservado 22 de los 25 cuadros expuestos. «Yo he sido el primer sorprendido. No me esperaba vender tanto ni, sobre todo, hacerlo tan rápido, porque en Málaga el mercado está muy parado desde hace un tiempo», sostiene el artista.

Mérida confiesa agradecido que su caso representa «una excepción» en el panorama actual, sobre todo en el escenario local. «Muchos compañeros lo están pasando muy mal, no venden obras ni reciben encargos y la situación se agrava. Yo lo noté hace un par de años y empecé a moverme. Expuse mi obra en México, en Madrid o en Barcelona, pero la cosa estaba muy floja. Sin embargo, poco a poco el público me ha ido conociendo y ahora estoy muy satisfecho de haberme arriesgado en aquel momento. No en vano, las ventas que hice en México me 'arreglaron' el año pasado...», prosigue el autor de la portada del último disco del guitarrista Vicente Amigo.

El dilema del precio

Mérida se sabe «un privilegiado», aunque tampoco olvida lo que le ha costado alcanzar el favor del público: «Nunca he dejado de moverme. De trabajar, de buscar lugares interesantes donde exponer mi obra. Además, cuando empecé a vender los cuadros de manera más generalizada, podría haber subido los precios y no lo he hecho. Quizá por eso me he ido afianzando».

Y sale al quite José Manuel Cabra de Luna. Como coleccionista, pero también como el reconocido grabador que es: «El precio que piden muchos artistas y galeristas está fuera del mercado. Todos los profesionales estamos ajustando nuestros salarios y los artistas no pueden ser una excepción».

El artista y mecenas es de los que ven medio lleno el vaso de la crisis. «Situaciones como esta pueden servir de criba. El arte debe tener siempre un componente espiritual y bajarle los humos puede sentarle muy bien». Es lo que sostiene José Manuel Cabra de Luna. Y no es el único.