«La industria siempre supo de piratería y sus contratos eran una trampa»

El cantante, premio especial Cáceres 2016, opina que sus temas son una propuesta de viaje interior, un ensayo sobre la propia experiencia vital

MERCEDES BARRADO TIMÓ |
Luis Pastor ha sido siempre un hombre fiel a sus relaciones personales y a sus gustos musicales, marcados por la búsqueda de calidad./ EFE/
Luis Pastor ha sido siempre un hombre fiel a sus relaciones personales y a sus gustos musicales, marcados por la búsqueda de calidad./ EFE

Luis Pastor piensa que la canción es un empeño de largo recorrido. En su caso, él ha pasado de aquellos temas que compartían, a voz en cuello, las multitudes de la Transición, a las músicas atlánticas que le hicieron el introductor en España de aquel mito llamado Zeca Afonso. Y ahí sigue, tratando de profundizar ahora en las músicas canarias, sobre las que prepara un nuevo disco-libro que en principio iba a estar producido por el timplista José Antonio Ramos, fallecido de forma repentina.

-En los últimos años ha cerrado un círculo que abrió en los días en que cantaba las canciones de José Afonso. Ha cantado con su sobrino Joao Afonso y eso puede tomarse como un símbolo de que usted siempre ha sido una persona fiel a sus principios.

Fiel a mis relaciones personales y a mis gustos musicales. Conocí a Joao el día del entierro de José Afonso y luego él ha venido a Vallecas con todos sus hermanos y ha tomado el relevo. La verdad es que todos los hermanos cantan. Lo bonito de mi encuentro con esta familia numerosa es ver cómo la música está en ellos. Son niños que se han criado en Mozambique hasta los trece o los quince años y que han vivido el espíritu musical que tienen todos los pueblos y que forma parte de su manera de ser como respirar. Joao me contaba que, a los diez años, tenía una guitarra de lata y que iba por las puertas cantando. A mí. el ser musical que yo soy me ha moldeado y me ha hecho.

-En su larga permanencia en el mundo de la música ¿de que le ha servido disponer de su propio sello musical, Flor de Jara?

-Desde el año 92 me supone haber ganado independencia porque, tal y como estaba montado el entramado y negocio del mundo de la música, era una trampa. En 1975 había un público potencial que conocía nuestras canciones y las tenía grabadas en casette aunque no hubiera salido el disco. Para la industria fuimos una inversión muy económica ya que no tenían que gastar en promoción, los discos se vendían solos, se grababan en una semana y costaban cuatro perras. Nos hacían firman un contrato leonino del 3% que todavía, treinta y seis años después, siguen aplicando. Hoy aún están vendiendo los primeros discos míos a través del portal digital y no me están dado nada. El negocio estaba montado de tal forma que los que ganaban eran ellos y el entramado de las radios y del espectáculo. Me adelanté a la propia crisis de la industria que ya nos había dejado fuera a algunos y, cuando el disco estaba más devaluado, abrimos un hueco con los discos-libro de El Europeo que han demostrado que pueden gustar.

Descargas

-¿Son más de temer los caciques de la industria que las descargas ilegales que se anatemizan tanto desde los medios de comunicación?

-Los primeros que empezaron las descargas ilegales fueron ellos. Yo recuerdo muchas ediciones de recitales de los años 70 y de cantantes conocidos que fueron ediciones piratas hechas sin pagarle al artista. El artista no tenía control sobre su obra. Recuerdo en los años 70 cuando estábamos agrupados en un sindicato unitario de los músicos que se creó y en el que pedíamos numerar los discos como se hace con los libros y nunca se consiguió. Las casas de discos, de piratería han sabido mucho siempre, lo que pasa es que eran legales.

-Cuando hizo el disco de Saramago parece que luchó como un jabato con el portugués hasta conseguir cantar en ese idioma, pero lo consiguió. ¿No pensó nunca cantar en inglés?

-No. Yo soy un poco vago y, al igual que hoy en día estoy rodeado de amigos con ordenadores y yo no soy capaz de hacerlo porque otros lo hacen por mí, hay cosas que las dejo estar. Prefiero, de pronto, golpear una madera de encina y hacer una pequeña escultura y pasar cuatro días mirando un trozo de madero. Prefiero eso a estar sentado delante de un ordenador.

-No sé si puede decirse básicamente que, a pesar de tener tantos centenares de canciones, éstas han sido siempre canciones de amor y, si no de revolución, por lo menos sí de reivindicación.

-No. Habría muchos apartados, empezando por la vida, la propia experiencia vital. Los libros-disco son una propuesta de viaje hacia el interior, el tercer libro-disco es una llegada al puerto del ser que, de alguna manera, es el largo recorrido que ha hecho un poeta como yo -perdona que me llame a mí mismo poeta- para llegar a la esencia de muchos poetas. Yo partí de la colectividad en los años 70, cuando escribía desde mí, pero no desde el yo más adentro, sino desde los yo sociales y colectivos de aquellos años.