La verdad sobre tuenti

J. R. ALONSO DE LA TORRE

Estos días, tuenti está que arde. No, no se asusten, no tiene nada que ver con acosos sexuales ni otras barbaridades. Arde tuenti porque se acercan los exámenes finales y los chicos de la ESO se pasan por esa red social de Internet los problemas de matemáticas solucionados, las traducciones de inglés, los trabajos de final de curso. En tuenti se cuece todo. El listo de la clase pone en su muro los ejercicios de sintaxis y el resto de la clase los copia y los presenta. En el aula, durante los exámenes, un teléfono móvil basta para fotografiar las preguntas y los problemas en un instante de distracción del profesor. Al instante se envía a tuenti y al segundo lo pillan en las otras clases, que hacen el examen después. No estoy haciendo ciencia ficción ni exagerando, sé de lo que hablo y la verdad es que debiera indignarme, pero acabo más fascinado que enfadado. Y viene Zapatero y dice que va a entregar ordenadores portátiles gratis a los niños de Primaria para que hagan los deberes. ¿Los deberes? Que conste que no voy de derrotista y me parece muy bien lo de los ordenadores a los niños. Ya sé que con eso no basta, pero los ordenadores son una herramienta más y son necesarios. Otra cosa es lo de la formación de los profesores. Desde que hay informática en el aula ha estallado la revolución: por primera vez en la historia, los escolares saben más que los maestros y no hay remedio a tal despropósito. El otro día explicaba Carmen Galán, profesora de la Uex, que los niños de 10 años emplean un lenguaje en los sms y los e-mail que los de 13 desconocen. ¿Cómo se van a poner entonces al día los de 30 y los de 50? Arde tuenti y cuando el profe corrige no sabe si le pone nota al alumno o a su PC.