Plasencia y el norte extremeño se vuelcan en la acogida de niños saharauis

La demanda ha sido más ágil que otros años en contra de lo que se había previsto El plazo acaba esta semana y solamente quedan cinco pequeños por adoptar

PILAR ARMERO| PLASENCIA
Una madre adoptiva besa a uno de los pequeños que llegaron en veranos anteriores. / HOY/
Una madre adoptiva besa a uno de los pequeños que llegaron en veranos anteriores. / HOY

Gratamente sorprendidos. Es como se sienten los promotores del programa 'Vacaciones en Paz' ante la respuesta que los vecinos de Plasencia y el norte de Extremadura están dando a la propuesta de acoger niños saharauis durante este verano. Confiesan que pensaban que la crisis económica iba a hacer disminuir la demanda y sin embargo, se han encontrado con que el proceso de adopción ha sido más ágil que en años precedentes.

El portavoz de la asociación de 'Amigos del Pueblo Saharaui de Plasencia y Comarcas', Nicanor Gil, apunta incluso que hay familias en paro que han querido hacer sitio en su casa a un pequeño durante los meses de julio y agosto.

Un verano más tranquilo

Buenas noticias, en definitiva, que han hecho correr rápidamente la lista de chicos que vendrán a pasar un verano tranquilo a la provincia de Cáceres. Quedan, no obstante, cinco por ubicar, de manera que los interesados pueden ponerse en contacto con la asociación a través de los siguientes teléfonos: 927 42 22 80; 927 41 30 26 y 660 49 42 77.

No hace falta cumplir ningún requisito especial para poder acoger a un saharaui. «No pedimos un perfil social o religioso determinado, simplemente gente que quiera colaborar, proporcionar a los chicos un verano en paz». Tendrán que hacerlo durante julio y agosto, acogiendo chavales que tienen entre siete y 12 años.

El objetivo fundamental de dicho proyecto es ofertar a los niños y niñas saharauis el acceso a derechos que están reconocidos en La Declaración Universal de los Derechos de la Infancia, como son una atención sanitaria especializada, a la que por las condiciones de vida en los campos de refugiados les es prácticamente imposible acceder; la posibilidad de conocer y perfeccionar el castellano; conocer una cultura de paz; poder residir fuera del desierto durante los dos meses de extremas temperaturas y cubrirles las necesidades básicas.