Llopis visto por Vaz-Romero

Un libro repasa la vida del obispo que promovió la construcción del Seminario, el cine Coliseum y hasta un barrio que lleva su nombre

MARÍA JOSÉ TORREJÓN| CÁCERES
Llopis Ivorra junto al alcalde Díaz de Bustamante./ GUERRERO/
Llopis Ivorra junto al alcalde Díaz de Bustamante./ GUERRERO

Un hombre de gran carisma personal, muy popular, un trabajador nato y con grandes dotes de apostolado». Así ve el escritor Manuel Vaz-Romero al obispo Llopis Ivorra, que estuvo al frente de la Diócesis durante 27 años, desde 1950 a 1977.

Vaz-Romero ha puesto la lupa sobre este personaje. Ha buceado en archivos y ha visitado hemerotecas. ¿El resultado? Un libro-homenaje al prelado valenciano de 303 páginas titulado 'Manuel Llopis Ivorra. La huella luminosa de un obispo'. El ejemplar acaba de salir a la calle y está editado por el Servicio de Publicaciones del Instituto Teológico San Pedro de Alcántara.

«Es uno de los obispos más importantes que ha tenido la Diócesis, con una personalidad muy atrayente», detalla el autor de la obra. El título del libro, asegura, es una metáfora de su vida y de sus 27 años de mandato.

La huella de Llopis Ivorra aún permanece en la ciudad. De hecho, hay una barriada que lleva su nombre. «Una de sus preocupaciones fue que todas las personas pudieran tener acceso a una vivienda digna, en la que poder desarrollar su vida y donde poder crear una familia. Fue tal la inquietud de Don Manuel Llopis por este tema que ello le condujo a promocionar y construir toda una barriada, que supuso resolver un problema de acuciante necesidad que un sector importante de la sociedad cacereña venía sufriendo, como era la carencia de viviendas. Se trata del sector más desfavorecido de la sociedad, los obreros», detalla el actual obispo de Coria-Cáceres, Francisco Cerro Chaves, que escribe el prólogo del libro.

Legado

Pero el barrio de Llopis no es el único legado de ese hombre dinámico que Vaz-Romero retrata en su última obra. El autor dedica un capítulo a las grandes edificaciones del obispo Llopis Ivorra, entre las que se encuentra el Seminario Mayor de Cáceres. Se trata, según escribe el autor del libro, de la «opus magnum» de Llopis, de su «joya más preciada». El coste total de la obra ascendió a 25 millones de pesetas. El Colegio Diocesano, el Seminario Menor de Coria, la Casa de Ejercicios Espirituales levantada junto al santuario de la Virgen de la Montaña o el edificio Coliseum con su cine, en pleno centro urbano, completan el abanico de obras promovidas por el prelado.

Pero antes de convertirse en uno de los cuatro obispos de la Diócesis que han superado los 25 años de mandato, Llopis Ivorra inició su carrera como sacerdote en su tierra natal. Nació en Alcoy (Alicante) en 1902. Se convirtió en sacerdote el 18 de noviembre de 1928 y al poco tiempo asumió el cargo de capellán del Santo Sepulcro de Alcoy. En 1942 fue nombrado párroco del Santo Sepulcro, un templo de nueva creación en Valencia. Y ocho años más tarde, con 48 años de edad, se convirtió en el obispo de Coria. Sucedió en el cargo a Francisco Cavero y Tormo. Fue durante el mandato de Llopis Ivorra (en 1957) cuando el papa Pío XII resolvió que la Diócesis de Coria pasaba a denominarse de Coria-Cáceres y la iglesia de Santa María se convertía en Concatedral.

Parroquias

Viajes, reconocimientos, el impulso de cinco nuevas parroquias y algunos roces con el sector más crítico del clero tras la celebración del Concilio Vaticano II completan la vida y la obra del prelado valenciano que en 1977, con 75 años de edad, solicitó su cese por haber cumplido la edad reglamentaria. Regresó a su tierra natal, donde cuatro años después falleció. Sus restos descansan en la Concatedral de Santa María de Cáceres.

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