El campo extremeño se pone la bata

Una de cada cuatro cooperativas de la región está inmersa en proyectos de I+D+i, asegura un estudio

LUIS EXPÓSITO| BADAJOZ

Conseguir que los aceites de oliva vírgenes extra tengan un sabor más suave, con menor amargor y picor. La investigación podría desarrollarse en Madrid, o incluso en Jaén, pero no. Lo hizo en 2007 la cooperativa La Unidad de Monterrubio de la Serena, una de las zonas olivareras más importantes de Extremadura.

Algo se está moviendo en el campo extremeño. El atraso secular plasmado en estereotipos empieza a ser cosa del pasado, por lo menos en algunos aspectos. Porque en innovación y desarrollo estamos al nivel del resto de España. O incluso por encima.

Eso dice al menos el Observatorio Socioeconómico de Cooperativismo Agrario Español (Oscae), que ha sido elaborado por la confederación española de cooperativas. Según estos datos, hechos públicos hace unos días, una de cada cuatro sociedades de este tipo de Extremadura participa en proyectos de investigación, desarrollo e innovación, lo que ya se conoce universalmente por las iniciales I+D+I. Exactamente, el porcentaje es del 23,81%.

Solamente dos comunidades presentan mejores números en este apartado. Son Castilla y León (36%) y Valencia (25%).

Certificaciones

Sin embargo, la proporción baja cuando se tiene en cuenta el número de cooperativas que dispone de unidad específica de investigación. Es de tan sólo el 10%, una tasa en cualquier caso muy por encima de la media nacional.

La explicación a esta aparente contradicción en los números puede llamarse Ctaex, o Intaex, o incluso La Orden. El primero es un centro de investigación agroalimentaria privado que trabaja estrechamente con las cooperativas en distintos proyectos. Por ejemplo, con La Unidad. Los otros dos hacen una labor parecida, pero son de carácter público. En los tres casos, podría decirse que funcionan como un departamento externo de I+D+i.

Los indicadores de este estudio dejan en buen lugar a Extremadura. Una de cada cinco cooperativas participa en proyectos de intercooperación y una de cada tres dispone de algún tipo de certificados de gestión. Es decir, el sello ISO 9001 o similares.

Además, un 14% comercializa sus productos con una etiqueta de calidad, como puede ser una denominación de origen, una indicación geográfica protegida o una marca de garantía. Otro 14% lo hace bajo estándares de privados internacionales o de producción integrada.

El estudio ha sido desarrollado a nivel nacional a partir de una encuesta realizada a 3.450 cooperativas con una facturación superior a un millón de euros anuales. Supone una radiografía del movimiento asociativo en el campo español.

Cuenta, por ejemplo, que un porcentaje muy importante de las sociedades extremeñas, el 67%, tiene una tienda propia, donde comercializan sus productos. Sólo Madrid, Cataluña, Aragón y Galicia están por encima.

De la misma, manera, otro de los puntos fuertes de la región está en la comercialización de suministros, que alcanza al 86% de las sociedades extremeñas, 25 puntos porcentuales por encima de la media nacional.

Casi la mitad del total también vende carburantes, y el 43% ofrece servicios técnicos, veterinarios o sanitarios. En lo que a logística se refiere, el 38% de las cooperativas analizadas ejecuta servicios de distribución, transporte y almacenamiento para sus socios. Además, un 38% declara disponer de transporte propio, mientras que el 19% lo contrata a una empresa externa.

Igualmente, una de cada cuatro cooperativas realizaron cursos de formación durante el año 2007, el último del que se tienen datos cerrados. La mayoría de los beneficiarios de estas iniciativas fueron los trabajadores de las sociedades, con casi un 59%. El 41% restante estuvo formado por los propios socios cooperativos.

En el top 5

Otro aspecto interesante está en las cifras globales del cooperativismo español. Una sociedad extremeña, Acorex, está entre las cinco más grandes del país.

Según los datos que se exponen, la Agrupación de Cooperativas de Regadío de Extremadura, que es de segundo grado, tenía hace dos años 40 cooperativas asociadas y una facturación anual de 218,3 millones de euros. El número de empleados rozaba el centenar entonces.

Como es sabido, Acorex abarca casi todos los subsectores agroganaderos que tienen cabida en Extremadura: producción ganadera, alimentación animal, frutas y hortalizas, arroz, tomate, aceite, cereales o tabaco.

Según estos datos, es la cuarta sociedad de segundo grado (sus socios son cooperativas) más grande de España, por detrás de la gallega Coren, la valenciana Anecoop y la navarra An. Además, existe una de primer grado (sus socios son agricultores o ganaderos individuales) que también es más grande.

Se trata de la cordobesa Covap (Sociedad Cooperativa Andaluza Ganadera del Valle de Los Pedroches), que también tiene una importante vinculación con Extremadura. Muchos de sus socios, especialmente en el campo del ovino, pertenecen a las comarcas extremeñas de Campiña Sur, La Serena y Tentudía.