La 'abeja Fénix'

26 años después de la expropiación de Rumasa, José María Ruiz-Mateos ha conseguido conformar un nuevo grupo empresarial con más de 100 compañías y 10.000 trabajadores

J. L. O.

jesús l. ortega En las antiguas civilizaciones el mito del Ave Fénix representaba la supervivencia en el 'más allá', pues muere para renacer de sus cenizas con todo su esplendor. En la España actual ese mito lo encarna un simple insecto, una abeja, la de Ruiz-Mateos S.A., Rumasa. La noche del 23 de febrero de 1983 el mayor 'holding' empresarial privado del país 'moría' a golpe de Decreto-Ley bajo la célebre frase «To p'al pueblo» pronunciada con su característico acento por el entonces vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra. Sólo cuatro meses después de ganar sus primeras elecciones generales, Felipe González ordenaba la expropiación forzosa de Rumasa por «riesgo de quiebra y en defensa de la conservación de los puestos de trabajo». El brazo ejecutor de aquella operación en la que la Policía tomó el símbolo de la compañía, las famosas Torres de Jerez, en la madrileña Plaza de Colón, fue el ex ministro de Economía, Miguel Boyer, que años más tarde entraría en la llamada 'beautiful people' por su matrimonio con Isabel Preysler. El creador de aquel emporio económico, José María Ruiz-Mateos, fue juzgado al cabo de 12 años por tan sólo dos delitos: falsedad en documento mercantil y estafa. Y de ambos fue absuelto. Sin embargo, el Tribunal Constitucional declaró en dos sentencias -1983 y 1991- procedente la intervención del 'holding', que según la auditoría encargada por el Gobierno presentaba un 'agujero' de 1.556 millones de euros (5.060 millones de hoy, una vez aplicada la inflación del 225,2% de estos 26 años). Como referencia, baste recordar que hace tres años Fórum y Afinsa 'evaporaron' unos 6.000 millones de euros de casi 400.000 ahorradores. Más recientemente, la quiebra de Lehman ocasionó pérdidas de 2.700 millones de euros en España; la estafa de Madoff, sólo al Banco Santander, otros 2.330 millones; mientras que el problema de liquidez de la intervenida Caja Castilla-La Mancha se ha cifrado en 3.000 millones. Contrapoder económico En el momento de su expropiación, el imperio de la abeja era un enorme panal que desde su fundación, en 1961, había acumulado un patrimonio de 630.000 millones de pesetas de las de entonces (3.800 millones de euros), lo formaban 700 empresas presentes en 30 sectores productivos -desde bancos hasta centros de enseñanza-, empleaba a 65.000 personas y facturaba 350.000 millones de pesetas anuales (2.100 millones de euros), lo que equivalía al 2% del PIB nacional. Rumasa era la número uno española en producción y exportación de vinos, en agricultura, explotaciones ganaderas, curtido de pieles -Loewe- y la mayor cadena hotelera privada de España con 35 establecimientos; la segunda en grandes almacenes -las populares Galerías Preciados-; la tercera en el sector inmobiliario; la cuarta en minería y cerámica; la quinta en construcción, maderas y muebles; la octava en bancos -Atlántico, Jerez, etc.- con 18 entidades y 1.300 sucursales; la novena en alimentación; y la décima en seguros, cosmética, artes gráficas y farmacia. Un verdadero contrapoder económico vinculado al Opus Dei, del que Ruiz-Mateos era miembro supernumerario y destacado benefactor. El Estado troceó aquella gran colmena y la vendió por partes en un proceso que duró varios años, pero mientras encontraba compradores tuvo que desembolsar cerca de un billón de pesetas (6.000 millones de euros) para mantener el grupo y sus puestos de trabajo. Algunas empresas no sobrevivieron a la reprivatización y otras sirvieron para dar 'pelotazos' multimillonarios. El más famoso, el de Galerías Preciados, que fue vendida por 216 millones de pesetas (1,3 millones de euros) a los venezolanos hermanos Cisneros -amigos personales de Felipe González-, y éstos la revendieron poco después al grupo británico Mountleigh por 30.000 millones de pesetas (más de 180 millones de euros). Finalmente su gran rival, El Corte Inglés, se hizo en 1995 con todos los centros de Galerías por 180,3 millones de euros. Nueva Rumasa Tres años después, en 1986, el empresario gaditano -nació en Rota y se crió en Jerez- declaraba: «Quiero crear una nueva Rumasa, si me dejan». Y, poco a poco, lo consiguió. A principios de los años 90 la 'abeja Fénix' renacía de sus cenizas y surgía la Nueva Rumasa. Aunque la familia Ruiz-Mateos siempre ha mantenido que en esta ocasión partieron de «menos cero» y salieron adelante gracias a la «providencia» y a préstamos de amigos y de entidades extranjeras, por el rechazo que su nombre generaba en las españolas, hay analistas que sostienen que el Gobierno no pudo expropiar la totalidad de Rumasa porque nunca llegó a conocer exactamente todo lo que aquel emporio abarcaba. De hecho, algunas empresas que inicialmente se expropiaron no pertenecían al 'holding' y, por contra, otras pudieron haber burlado la acción del Ejecutivo porque, aunque estaban en la 'órbita' de la abeja, no formaban parte de la colmena y figuraban a nombre de terceros -como el caso de Vinícola Soto, que nunca se pudo probar que perteneciera al grupo-, o en el extranjero. Esta tesis la avala el hecho de que en la lista de empresas expropiadas publicada pocos días después de la intervención en el Boletín Oficial del Estado figuraban 232 compañías a las que, posteriormente, se añadieron otro medio centenar, con lo que sumaron menos de 300 de las 700 que, de una u otra forma conformaban el 'holding', si bien, también es cierto que sólo la mitad estaban entonces realmente operativas. Además, a lo largo del intrincado proceso judicial que siguió a la expropiación, Ruiz-Mateos promovió ante el Tribunal Supremo 165 procedimientos para que se le devolvieran 163 empresas. Estas reclamaciones no tuvieron éxito, pero recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid el justiprecio de las sociedades. En 126 casos su recurso fue desestimado aunque sí logró una revisión positiva de la valoración en otras 96 empresas, lo que reportó a sus accionistas -él entre ellos- 70,6 millones de euros. Sin demasiado ruido Sea como fuere, la Nueva Rumasa ha ido creciendo en los últimos 20 años y hoy en día, según sus propios datos, está compuesta por 107 empresas que dan trabajo directo a 10.000 personas e indirecto a otras 6.000. Su facturación anual supera los 1.500 millones de euros y su valoración patrimonial, los 3.000 millones. Otra colmena levantada con laboriosidad de abeja obrera -su histórico logotipo- y, esta vez, procurando no hacer demasiado ruido para no provocar a la competencia y, además, manteniéndose alejada de sectores como la banca, que en su día fue la que a la postre llevó a la perdición a la primera Rumasa. Atrás quedan los años de las huidas de Ruiz-Mateos al extranjero, las detenciones, los encarcelamientos, los largos y múltiples pleitos judiciales, su bronca con el Opus Dei -fue expulsado en 1986 tras acusar a los también miembros de 'la Obra' Luis Valls Taberner, ex presidente del Banco Popular, y Rafael Termes, ex presidente de la Asociación Española de Banca Privada, de haber instigado la expropiación-, su carrera política al frente de la 'Agrupación de Electores Ruiz-Mateos', con la que logró dos escaños en el Parlamento Europeo en 1989 y, en fin, sus bufonadas mediáticas. Impagable aquella del «¿que te pego, leche! ... ¿malvado!», mientras le propinaba un capón al ex ministro Boyer, escena que años después reconvertiría con un «¿que te atrapo, leche!» en una exitosa campaña publicitaria para sus bombones Trapa. O sus extravagantes apariciones públicas disfrazado de Superman. Alimentación y fútbol Otro de los errores del pasado que ha procurado no volver a cometer Ruiz-Mateos en su Nueva Rumasa es el de formar un 'holding'. El nuevo grupo no está estructurado como tal, sino que cada una de sus empresas cuenta con personalidad jurídica propia y funciona de manera independiente, aunque coordinada con el resto de sociedades que conforman cada una de las siete grandes unidades de negocio en las que está dividido el intrincado entramado de compañías -alimentación, bodegas y bebidas, agrícola, ganadera, distribución, hoteles y patrimonio-; y, a su vez, éstas entre sí, aprovechando las numerosas sinergias que se generan entre ellas. Además, posee un club de fútbol, el histórico Rayo Vallecano, que desde hace 15 años preside con pasión forofa su esposa, Teresa Rivero, y que ahora milita en 2ª División. Las joyas de la corona de la nueva abeja son sus divisiones de alimentación, bodegas y bebidas, y últimamente, su cadena hotelera Hotasa, que cuenta ya con 22 establecimientos repartidos por las costas de Canarias, Baleares y Andalucía. La Nueva Rumasa comenzó a forjarse sobre la base de recuperar algunas empresas que ya habían pertenecido al antiguo 'holding'. Así, sólo cinco años después de la expropiación, en 1988, Ruiz-Mateos volvía a hacerse con la empresa de postres Dhul, en Granada; en 1993, con la fábrica de chocolates Trapa, en Palencia; y en 1996, recompraba por 10 millones de euros las Bodegas Garvey, de Jerez, sobre las que asienta un entramado vitivinícola que hoy cuenta con bodegas y viñedos en La Rioja, Toro, Penedés y Oporto. Comprar en crisis Su estrategia de crecimiento se ha fundamentado en adquirir compañías en crisis, o que pertenecían a multinacionales en fase de retirada, y reflotarlas sin hacer grandes desembolsos. En algunos casos, tras lograr el saneamiento de una empresa la ha revendido obteniendo importantes plusvalías. Hoy, la nueva colmena posee marcas tan populares como chocolates Elgorriaga, adquirida en 2005 al grupo francés Cantalou; los lácteos Clesa y Cacaolat, compradas a la italiana Parmalat en 2007 por 188 millones de euros; o las conservas Apis y los zumos Fruco, sus últimas adquisiciones en el sector alimentario, vendidas hace un año por la multinacional estadounidense Kraft, a la que ahora quiere comprar también la fábrica de los populares quesos 'El Caserío' en Menorca. Además, según sus datos, cuenta con más de 3.600 hectáreas en fincas cinegéticas, casi 2,6 millones de gallinas ponedoras, 3.346 cabezas de ganado porcino y 1.143 vacas lecheras. Todo un emporio que su dueño pretende ampliar aprovechando estos tiempos de crisis. La duda es si a la abeja no se le atragantará otra vez tanta miel. Planes en Extremadura El conglomerado empresarial Nueva Rumasa adquirió recientemente a la multinacional Kraft Foods las tres plantas de la compañía conservera Carcesa en Mérida, Don Benito y Montijo, con cerca de 300 empleados. Los planes de futuro de Cerca pasan prioritariamente por consolidar la marca Apis, dedicada a tomate y cárnicos, y mejorar su presencia en el mercado. Para ello buscan incrementar las ventas tradicionales y apoyarse en el desarrollo de nuevos productos. También pretenden relanzar y desarrollar la marca Fruco de zumos, incrementando la presencia en los puntos de venta y especializando la red comercial.