Proponen un club náutico junto al azud para uso deportivo, cultural y recreativo

Ya está realizado el proyecto, que costaría 6 millones y sugieren que se haga con lo que sobre de la obra de adecuación de las márgenes Los piragüistas lo presentaron ayer en la Económica a los pacenses

J. LÓPEZ-LAGO

Todos los documentos están listos para que el Guadiana a su paso por la ciudad experimente una transformación de arriba a abajo, o expresado en términos más reales, desde el Gévora hasta el azud. Con la idea y los papeles y una partida presupuestaria en la mano, sólo falta dar el último paso: hacerlo. En pocas semanas saldrá a concurso la obra y antes del verano estaría adjudicada. Pero más allá de preparar las orillas con senderos, pistas deportivas, desbrozar maleza y restaurar algunas viejas represas del río, los piragüistas aspiran a que, al fin, el Guadiana cobre vida con una infraestructura que supone un viejo anhelo de miles de pacenses: la construcción de un club náutico. Sería un espacio socio-recreativo con distintos usos deportivos, culturales e incluso investigador si la universidad apostara por él como observatorio privilegiado de la avifauna fluvial. En realidad esta construcción no está en el gran proyecto de adecuación de las márgenes, para el que hay 44 millones de euros. Sin embargo, es más que previsible que las empresas que opten a hacer la obra pujen a la baja. Con el dinero sobrante, se podría hacer este complejo fluvial en la margen izquierda, unos metros más arriba del azud y a la altura de La Granadilla. Lo explica Adrián Ribera, de la junta directiva del Club Piragüismo de Badajoz, pero también se lo dijo el alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán, a la ministra de Medioambiente, Elena Espinosa, cuando la visitó en Madrid el pasado 2 de febrero. Y aunque no quedó nada firmado, ella dijo que sí. Antes de este compromiso verbal condicionado a las ofertas económicas del concurso, el Club Piragüismo de Badajoz ya tenía preparado un anteproyecto de lo que podrían ser estas instalaciones. Ocuparía 2.800 metros cuadrados, costaría entre cinco y seis millones de euros y crearía diez puestos de trabajo una vez construido. Anoche lo explicaron en el salón de actos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. los ponentes recalcan que el diseño del Centro Náutico del Guadiana va más allá de la práctica del piragüismo pues incluye salas de reuniones, restaurante, o un graderío que podría funcionar como auditorio, entre otras dotaciones. Pero, obviamente, plantea un campo de regatas para esta modalidad deportiva, aunque pueda atender necesidades de practicantes del triatlón, la pesca deportiva o el aeromodelismo. En el caso de la vela habría que tener en cuenta el calado de los barcos y la escasa profundidad que tiene el río en este tramo, que en algunos casos apenas llega al medio metro. Existe en otras ciudades Según Adrián Ribera, fueron técnicos de la propia Confederación Hidrográfica del Guadiana quienes sugirieron al club que incluyeran su idea durante el periodo de alegaciones de la obra de adecuación de las márgenes. Finalmente no se recogió como tal, pero si sobrara dinero y la voluntad política soplara a favor, el club náutico tendría que ser sometido a todos los trámites burocráticos propios de un proyecto fluvial y además junto a una Zona Especial de Protección de Aves, lo que incluiría una declaración de impacto ambiental favorable que sí se ha producido en el proyecto de adecuación de las márgenes, el cual no incluía este centro náutico. Con todas esta cautelas, el presidente del Club piragüismo de Badajoz, Francisco Vázquez y el arquitecto y palista co-autor del anteproyecto, Carlos Sánchez, junto al propio Ribera, explicaron ayer al auditorio de la Económica los detalles de una propuesta tan ambiciosa y qué inquietudes les han llevado a proponerlo con la mitad del trabajo ya hecho. Según cuentan, el Club piragüismo de Badajoz lleva ya diez años participando en pruebas nacionales. «Tanto en Lugo como en Pontevedra, Zamora, Sevilla, Pamplona e incluso otros pueblos con río de menos de 10.000 habitantes, disponen de unas instalaciones fluviales de gran categoría. Además, cuando se hizo la obra del azud en los años ochenta, a la parte que usamos en la actualidad se la llamó puerto deportivo. De hecho, el hormigón preparado con tal fin se puso ahí. Sólo faltaban los hangares para las embarcaciones. Por aquel entonces no se acometió esta obra por las razones que fuera, pero pensamos que ahora esta obra sí entra dentro de la lógica, hasta el punto de que la CHG nos dijo hace poco más de un año que presentáramos la propuesta». El arquitecto Carlos Sánchez explica que la zona que ocuparía el Club Náutico, situada a pocos metros del barracón donde guardan sus piraguas en la actualidad, no tendría que ser sometida a cambio de uso urbanístico. Debido a que el PIR de La Granadilla está al lado, los accesos estarían solucionados pues esta parte de la ciudad se va a desarrollar urbanísticamente. Por último, «al quedar a la altura de la ciudad deportiva de La Granadilla, el Club Náutico de Badajoz sería un complemento ideal de estas instalaciones». El autor del anteproyecto tiene bastante avanzada la idea. Además de cuatro pantalanes para amarrar embarcaciones y una torre de llegada (en la foto de arriba) para poder celebrar competiciones oficiales, están adjudicadas las superficies de las estancias, desde un botiquín de 17 metros cuadrados a un comedor de 51 metros cuadrados, un gimnasio de 129 metros cuadrados o un hangar de embarcaciones de 871 metros cuadrados, datos que podrán sufrir modificaciones si el proyecto saliera adelante. Sin embargo, en cuanto a la concepción global, este complejo fluvial se ha diseñado para integrarlo en el medioambiente «pues somos los más interesados en conservar el entorno», señala el arquitecto Carlos Sánchez. Su idea -explica- está basada en dos plataformas ajardinadas como cubierta que servirían de mirador. Entre ellas estaría la rampa de acceso hasta el agua y el graderío aprovecha el talud que ya existe. «En realidad lo que presentamos no es un edificio sino una elevación de una pradera». Si sale adelante -concluye Adrián Ribera- «ya no podríamos decir que Badajoz vive de espaldas al río».