Leo, árbitro de la moda cacereña

J. R. ALONSO DE LA TORRE

Cáceres está triste porque cierra Elpidio y Leo. Durante años, Dioni, en Pintores, Elpidio y Leo fueron los árbitros locales de la elegancia. En 1965, cuando los hermanos Bernáldez abrieron su boutique en San Pedro de Alcántara (entonces solo estaban en esa calle la farmacia, las carmelitas y el cine Astoria), había otra tienda de moda femenina, Kenia, donde hoy está la librería Bujaco, que cerró al poco tiempo. Los padres de Elpidio y Leo fueron agricultores, llegaron desde Piedras Albas y tuvieron siete hijos. Leo nació en la calle Parra y cuando hizo la mili, se pagaba el piso confeccionando trajes a las vecinas. Casi 45 años lleva Leo arriesgando y comprándole a los viajantes las prendas más rompedoras de los catálogos. En 1968 le hicieron el traje de novia a Isabelita Palomino, la hija del presidente de la Diputación de entonces, y tuvieron tal éxito que vinieron a hacerse el traje con ellos chicas de Madrid, de Marruecos y hasta la hija de un ministro. En la trastienda de la boutique se mezclan las estampas de las vírgenes de la Montaña o de la Esperanza con las fotos dedicadas de clientas de la casa: Charo López, Concha Velasco, María Dolores Pradera... En esa trastienda pasaba las tardes Paco Rabal durante los tres meses que duró el rodaje de 'El Alcalde de Zalamea'. Leo y él se iban al Figón a cenar y después a los clubes de alterne (eran los tiempos del Pasarón). Cuando se asfixiaba en Cáceres, Leo se escapaba a Barcelona, donde diseñó el vestuario de una obra teatral de Dagoll Dagom y de otra sobre la vida de Picasso. Ahora traspasa la tienda y Cáceres se tornará más aburrida: casi toda la ropa será igual.