Tú cocinas y yo hago chapuzas

El 'Banco de Tiempo' de El Bordón genera los primeros intercambios de tareas entre placentinos

PILAR ARMERO
Aurora Martín (primera por la izquierda) se ofrece para ver exposiciones y gestionar papeles./ PALMA/
Aurora Martín (primera por la izquierda) se ofrece para ver exposiciones y gestionar papeles./ PALMA

A Mercedes Montes, profesora de instituto, le gusta poco cocinar, de manera que vio el cielo abierto cuando se enteró que la asociación deportiva El Bordón ponía en marcha un banco de tiempo que le daba la oportunidad de demandar alguien que guisase para ella. A cambio no tendría que darle dinero. Lo que ganaría su cocinero era tiempo que, a su vez, podría emplear para que alguien hiciese alguna de las labores que personalmente demandase. El caso es que Mercedes Montes tuvo la tremenda suerte de encontrar a María Antonia García, administrativa de cincuenta y tantos años a la que le encanta ponerse al frente de los fogones. Quedaron y en una hora le preparó chipirones en su tinta, solomillo a la naranja y carne de ternera guisada que metieron en recipientes para congelar. El frigorífico de Mercedes quedó bien surtido. María Antonia pudo desarrollar una de sus aficiones preferidas y, lo más importante, se conocieron y lo pasaron en grande. La experta cocinera dispone ya de tres horas en su talón de este Banco del Tiempo. Dos te las dan al ingresar y una tercera es la que sumó tras la tarea en la cocina de Mercedes. Le encantaría emplearlas en bailar, pero antes tiene que encontrar una pareja masculina que la acompañe en la práctica del baile de salón, que es lo que le gusta a ella. Cuenta que en El Bordón hay un chico que tiene las mismas pretensiones. «Pero todavía no hemos quedado». La señora se ha ofrecido, también, para pasar trabajos a ordenador, cortar el pelo, planchar o hacer arreglos de ropa. A Aurora Martín-Nájera, arqueóloga, le vendría también bien ponerse en contacto con María Antonia. «Yo me coso un dobladillo y ya es mucho», cuenta esta mujer a la que ni le gusta cocinar ni tiene mucho tiempo para hacerlo. Es de las de 'todo al vapor'. También ha demandado gente que le haga chapuzas caseras, porque aparte de ese tiempo que le falta, tampoco está muy surtida de herramientas. Personalmente se ha ofrecido para acompañar a mayores y niños a visitar museos y exposiciones y a ayudar a la hora de hacer gestiones administrativas. Todavía no ha contactado con nadie, pero sigue esperando poder hacerlo, porque está muy ilusionada con este proyecto. «Me parece genial que en un mundo en el que todo se paga con dinero se nos ofrezca la oportunidad de poder utilizar el tiempo como moneda de cambio. Esta iniciativa nos devuelve la posibilidad de recuperar esas relaciones de buena vecindad que se van perdiendo. Además, tenemos la suerte de que Plasencia es una ciudad lo suficientemente pequeña como para poder desarrollarlo con confianza». Los de Mercedes, María Antonia y Aurora son solamente tres ejemplos para entender lo que es el 'Banco de Tiempo' que ha puesto en marcha El Bordón. Apenas hace un mes que se ha activado, de manera que es pronto para que los intercambios rueden con ligereza. En principio, se ha restringido a la participación de los bordoneros, decenas de placentinos que ya pueden disfrutar de esta experiencia por otro lado. Pero su presidente, Jesús Muñoz, no descarta abrir la iniciativa al resto de los ciudadanos, para dotarla de más agilidad. Por el momento, quien desee inscribirse o disponer de más información puede hacerlo a través de la página web de la asociación (elbordon @ pruebanostop. com).

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