Un jubilado con mucho oficio

Vicente Medina se multiplica los fines de semana para pitar partidos, jugar con los veteranos y ver al Badajoz

J. PÉREZ
ENTRENADOR. En el banquillo del Nuevo Vivero.|ALFONSO/
ENTRENADOR. En el banquillo del Nuevo Vivero.|ALFONSO

Cualquiera lo diría, pero lleva casi dos años jubilado. Vicente Medina (Badajoz, 11 de febrero de 1940) colgó la bata de celador del Centro de Salud de la Zona Centro, aunque no ha aparcado las múltiples facetas en las que sigue implicado por vocación. Y es que el actual director deportivo del Badajoz estira el reloj como puede para atender las distintas responsabilides en las que está comprometido. Siempre al servicio de los demás, sobre todo de los niños. Toda una vida de entrega y sacrificio. Es su naturaleza. Incombustible. A sus casi 70 años se multiplica para acometer las tareas de máximo responsable del área deportiva del club blanquinegro, arbitrar partidos de fútbol sala los fines de semana, jugar cuando sus ocupaciones le dejan en la Liga de veteranos, supervisar las instalaciones deportivas de la OJE y asistir a las reuniones de la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo, entre otras cosas, sin olvidar por supuesto a la familia y su condición de abuelo de cinco nietos. Los dos mayores, Alberto y Jaime, siguen sus pasos en los alevines del Badajoz y benjamines del Puerta Palma, respectivamente. Una carga menos Ahora al menos se ha liberado de la estresante labor de entrenador, cargo que ha compatibilizado de forma provisional las tres últimas semanas. ¿Cómo lo hace? «A las 7 de la mañana empiezo a funcionar», alega Medina. «Y por la paciencia que mi mujer tiene conmigo», precisa. A las 9 lleva a sus cuatro nietos mayores al colegio. Después aprovecha para ir al gimnasio. Es el único tiempo que se dedica a sí mismo. «A partir de las 12 soy todo del Badajoz», apunta. Es verdad. Si no le toca despachar algún asunto en el Nuevo Vivero, es acompañar a los jugadores al médico o a la Federación para tratar algún papeleo. Entre medias, pasa a recoger a sus ojitos derechos a los Salesianos y comer en casa. «Ya no podía seguir, son demasiadas cosas», achaca, mientras se muestra ilusionado ante la llegada de Fael. Un respiro. Y es que su vida es así. Frenética. Como lo demuestra su peculiar día de boda. Se casó a la una y a las cuatro se fue a jugar con el Badajoz. Fue el año del tercer ascenso a Segunda. La dilatada y 'trotamunda' trayectoria del polifacético Medina da para escribir un libro. Un espíritu inquieto que le viene de juventud. Siendo jugador se atrevió a probar aventuras exóticas en Sudáfrica y Estados Unidos. Algo inusual en los años 60 para un pacense. «En un Trofeo Colombino jugando con el Recre frente al Racing de París y Génova, al parecer lo hice bien y un empresario, Aparicio, me ofreció ir a jugar a Johannesburgo». Incluso llegó a ser internacional con Sudáfrica. Era año olímpico, 1968, y el país africano, excluido por el 'Apartheid', decidió organizar unos Juegos paralelos a los de Ciudad de México. «Se jugó con Zimbaue, Mozambique... y en aquella selección estaban otros españoles: Enrique, Mateo y Asper, que estuvo en el Sevilla. Nos dieron un diploma y todo como recuerdo de aquello. En aquella época tuve la oportunidad de conocer al doctor Barnard, el del primer trasplante de corazón». Título europeo 'colchonero' En la liga norteamericana coincidió con Kubala (Vancouver) y Puskas (Toronto), ya de entrenadores. Formó parte del Atlético de Madrid que conquistó la Recopa de Europa, jugó en el Recre, Lérida, Orihuela y como entrenador cuenta con ocho ascensos. Con 18 años dio el salto a Segunda desde el Badajoz juvenil en el que también se encontraban Miguel Celdrán, Pérez Lozano o Pereira. Además, posee el título de árbitro de fútbol y es un asiduo a congresos y cursos movido por su inagotable capacidad por aprender. Es habitual ver a Vicente Medina en chándal, de un lado a otro cargado de carpetas. «Ahora estoy con los informes de jugadores que puedan interesar para la próxima temporada. Me gustaría que fuera un proyecto con gente de aquí». Para eso cada jornada se planifica para ver los partidos que puede. Este domingo después de pitar un encuentro de fútbol 7 se fue al José Pache para estudiar al Don Benito. También juega con los veteranos del Badajoz y de forma esporádica con los del Elvas y Atleti. «Juego en la Liga de veteranos, a Elvas voy cuando me llaman y con el Atlético de Madrid suelo ir a encuentros de peñas y si en algún partido están mal de gente juego algunos minutos». Bendita jubilación.

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