He aquí la supercomputadora Lusitania

El ordenador más potente de Extremadura fue presentado ayer en Cáceres con profusión de autoridades que, eso sí, no vieron la portentosa máquina porque está en Trujillo

ANTONIO ARMERO
El supercomputador Lusitania, en el conventual de San Francisco de Trujillo. / JAVIER SÁNCHEZ PABLOS/
El supercomputador Lusitania, en el conventual de San Francisco de Trujillo. / JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

A la vista de la convocatoria -Presentación de la supercomputadora Lusitania, la supercomputadora de Extremadura-, más de dos, seguro, acudían a la cita pensando en una máquina enorme, con un teclado bestial, una pantalla hiperbólica y luces de colorines por todas partes. La supercomputadora Lusitania, la madre de todos los ordenadores. Bien, pues para esos bien pensados, chasco. El acto de presentación de la supercomputadora de Extremadura se celebró en Cáceres, en las modernas instalaciones del CCMI (Centro de Cirugía de Mínima Invasión) Jesús Usón, al que el aparcamiento casi se le quedó pequeño. Tres guardias de seguridad guiaban al visitante desde la entrada al Centro-vigilada por un furgón de la Policía Nacional y varios agentes- hasta la puerta del párking, repleto de berlinas premium. Escaleras arriba, en la recepción, lo que sobresalían eran las corbatas. Y entre ellas, una bata blanca, la de Jesús Usón, el 'extremaño' -como él mismo se ha definido más de una vez- que llegó a Cáceres desde Zaragoza hace más de 25 años, se encontró unas instalaciones de lo más humilde y que ahora da nombre a un centro impecable que lo mismo vale para ensayar cirugía de alta precisión que para un congreso de blogueros o para presentar una supercomputadora. En el Ceta-Ciemat Al reclamo de esta máquina respondieron ayer personalidades de distintos ámbitos sociales de la ciudad y la región. Y ninguno de ellos vio esa portentosa máquina, que en una primera aproximación, para ir haciéndose una idea, se puede definir como el ordenador más potente de Extremadura. Porque el supercomputador Lusitania no estaba ayer en Cáceres, en el moderno CCMI. Estaba a cuarenta kilómetros de allí, en Trujillo, en el convento de San Francisco. ¿Y qué hace allí? La respuesta está llena de lógica. Ese lugar será bautizado en breve como sede del Centro Extremeño de Tecnologías Avanzadas (Ceta-Ciemat), una infraestructura de referencia para la comunidad autónoma en todo lo relacionado con las comunicaciones. Que la máquina estuviera ayer en Trujillo y no en Cáceres, donde era la presentación, se explica porque no se trata de una máquina al uso, que se pueda cargar en una furgoneta y trasladar de un lugar a otro. Son varios aparatos, del tamaño aproximado de un frigorífico convencional cada uno de ellos, y con sus respectivas conexiones. En definitiva, un dispositivo complejo, que en su definición más técnica obliga a utilizar términos desconocidos para la mayoría: dos HP Integrity Superdome íntimamente acoplados, 256 núcleos de procesadores Intel Itanium2 de 64 bits completos y 2 TBytes de memoria central. «Uno de los de mayor memoria compartida de España y Europa», define Hewlett-Packard (HP), el fabricante. En un lenguaje más mundano, se puede entender como una especie de gigantesco servidor central del que se pueden surtir otras máquinas infinitamente más pequeñas. Es decir, desde la universidad, los centros de investigación o las empresas se podrá acceder al Lusitania y aprovechar sus capacidades. Y la principal es su enorme potencia. Baste el dato de que en un segundo puede aportar información sobre quinientos millones de personas. Esta capacidad desbordante permitirá hacer cálculos estratosféricos, con millones de cifras, lo que tendrá utilidad casi en cualquier campo del conocimiento: ingeniería, física, química, biomedicina, bioingeniería, ciencias de la salud, astrofísica, nanotecnología, meteorología, climatología... «Permitirá abordar algunos de los proyectos científicos y tecnológicos más importantes del continente, situando a Extremadura como un centro de referencia a nivel mundial en el campo de la supercomputación», aseguran en Hewlett-Packard. El fabricante y la Junta están de acuerdo en que permitirá mejorar la calidad de la enseñanza, acceder a programas de investigación internacionales, colaborar con organismos de otros países o elevar el nivel científico local, entre otras ventajas. La existencia del supercomputador extremeño es producto del convenio que el gobierno autonómico y HP firmaron en julio. El primero aporta infraestructuras, recursos y programas, y la segunda, servicios, tecnología hardware y software, conexiones y desarrollo y difusión. Las empresas extremeñas se podrán conectar a Lusitania, que a su vez tiene línea con otras redes de supercomputación tanto españolas como extranjeras. A esta dimensión mundial se refirió ayer, durante el acto oficial, Jesús Usón, que enumeró las tres ventajas que en su opinión tiene la máquina. «Nos permitirá optimizar el tiempo y situar a nivel mundial a Extremadura, que necesita de este tipo de inversiones», dijo el director científico del CCMI. En la Ciudad de la Salud La supercomputadora extremeña le ha costado a la consejería de Comercio, Industria e Innovación 7.749.951 euros, y es posible que una vez esté funcionando la Ciudad de la Salud en Cáceres, la máquina se instale en el CCMI, ubicado en terrenos colindantes. «La Ciudad de la Salud supondrá un antes y un después para Cáceres», anticipó la alcaldesa, Carmen Heras. Para José Antonio de Paz, presidente de HP España y Portugal, que se estrenó ayer en el cargo, Extremadura es una región especialmente interesante para su empresa, dado «el crecimiento que ha experimentado en los últimos años». Y para Carlos Martínez Alonso, secretario de Estado de Investigación, «una de las referencias entre quienes han apostado por las Tecnologías de la Información». El turno de los discursos lo cerró ayer Guillermo Fernández Vara, que definió la cita como «de enorme importancia». «Detrás de esto no hay más que un intento por llegar a la igualdad de oportunidades», dijo el presidente regional, que recordó que Extremadura es la única región con una red de fibra óptica de titularidad pública, conectada a Portugal desde hace unas semanas. «La supercomputadora no es un fin -argumentó Vara-, es un medio. Es un instrumento adaptado a los tiempos de hoy, que nos permitirá hacer cosas inimaginables hoy pero imaginables mañana».

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