El Paseo de Cánovas recupera uno de sus edificios más emblemáticos

MARÍA JOSÉ TORREJÓN
El chalé de los Málaga es uno de los ejemplares urbanísticos del ensanche./HOY/
El chalé de los Málaga es uno de los ejemplares urbanísticos del ensanche./HOY

Resulta casi inevitable caminar por el Paseo de Calvo Sotelo y no elevar la mirada hacia el edificio Tomás Pérez. Tras permanecer un largo periodo cubierto por los andamios, esta joya arquitectónica de principios de siglo XX vuelve a lucir su fachada de corte neoplateresco en su mejor estado. Cánovas acaba de recuperar uno de su referentes arquitectónicos del ensanche. El inmueble, propiedad de BBVA, albergará en breve las oficinas centrales de la entidad financiera en la capital. Y los pisos superiores acogerán 12 viviendas con unas vistas privilegiadas a la avenida de España. «En marzo ya estaremos allí instalados», calcula Ángel Pedro Reveriego, director de zona de BBVA en Cáceres. Cuando el arquitecto Ángel Pérez diseñó este edificio la avenida de España era la avenida de Armiñán. Corría el año 1927. El catálogo editado por la Asamblea de Extremadura de la exposición 'Arquitectura, urbanismo e ingeniería sobre papel', que coordinó la catedrática María del Mar Lozano Bartolozzi, recoge más detalles de esta edificación y de su artífice. «Son dos viviendas en un solar estrecho que hace chaflán, pero muy profundo y de gran desnivel topográfico. Destaca la moderna estructura. El exterior responde a un estilo ecléctico de referencias neoplaterescas, muy decorativo donde hay profusión de detalles ornamentales con labor artesanal destacada en rejería, cerámica, yesería, ladrillo y piedra. Tiene tres plantas, más un ático retranqueado y una torreta en esquina sobresaliente», se especifica en la publicación. El edificio Tomás Pérez, que toma el nombre de su primer propietario y promotor, es un exponente del tipo de vivienda que se construyó durante la segunda y tercera década del siglo XX en las primeras manzanas del ensanche. «Es uno de los mejores ejemplos de regionalismo, en cuya dinámica fachada, que juega con su disposición en chaflán, se alternan diversos volúmenes y materiales, creando un resultado magnífico, con influencias art-decó», escribe el historiador local Francis Acedo en su libro 'Cáceres. La tierra de los diez mil siglos'. En el capítulo dedicado al Paseo de Cánovas, Acedo repasa la evolución experimentada por la avenida durante las últimas décadas. «Pero es en la parte baja del Paseo de Cánovas -escribe el autor- donde se levantan algunos de los más notables edificios de la avenida, que en la década de los sesenta y setenta sufrió las consecuencias de la especulación inmobiliaria y la destrucción de muchos edificios singulares». Es el caso, por ejemplo, de la Casa de las Chicuelas, la Casa de los Vioque, el chalé de los Gómez, la Casa de los Pomet o el cine Norba. Algunas de estas edificaciones, como el cine Norba o la Casa de las Chicuelas, llevaban la misma firma que el edificio Tomás Pérez. Ángel González (1899-1977) es, junto a Francisco Calvo Traspadierne, el arquitecto de referencia en Cáceres durante la primera mitad del pasado siglo. Fue arquitecto municipal desde 1926 hasta su jubilación. Durante estos años su obra evolucionó desde el regionalismo y pintoresquismo al racionalismo. Fue, además, el encargado de concluir la obra del Gran Teatro, que inició a principios de siglo Rufino Rodríguez Montano. Pérez también es el autor de otro de los referentes arquitectónicos que conserva el Paseo de Cánovas. A sólo unos pasos del edificio Tomás Pérez, se levanta la Casa de los Picos, cuyas obras finalizaron en 1939. Se trata de un ejemplo de la arquitectura regionalista, inspirado en la casa de viviendas que Casto Fernández Shaw diseñó en la avenida Menéndez Pelayo de Madrid. Del pasado al presente BBVA se ha propuesto convertir el edificio Tomás Pérez en una oficina de referencia en toda la región. Anida, la filial inmobiliaria de la entidad financiera, ha rehabilitado el inmueble al completo. Y, además, ha levantado un edificio de nueva construcción anexo entre la avenida de España y la calle Apeadores, que se puede contemplar desde la calle Diego María Crehuet y que salva el desnivel topográfico existente entre las dos calles. La sede de la entidad financiera en la capital ocupará la planta baja del inmueble -al nivel de la avenida de España- y los dos pisos inferiores, ubicados en el edificio de la calle Aperadores. En estas dependencias trabajará una treintena de empleados y se prestarán servicios de banca comercial, institucional, empresarial e hipotecaria. «Será una oficina emblemática y singular», apostilla Ángel Pedro Reveriego. Las 12 viviendas, que están a la venta, se distribuyen entre las tres plantas superiores del edificio con vistas a la avenida de España. El edificio Tomás Pérez luce su mejor cara tras despojarse de los andamios. Para comprobar el resultado, basta con pasar por Calvo Sotelo y levantar la mirada.

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