Un desconocido tirotea en Castro Urdiales a dos escoltas de concejales vascos

GONZALO ANTÓN

Un desconocido tiroteó ayer de madrugada a dos escoltas privados de concejales vizcaínos a la salida de un garaje en la localidad cántabra de Castro Urdiales. Los guardaespaldas resultaron ilesos. Las primeras investigaciones de la Guardia Civil descartan que el ataque sea un atentado terrorista, pero los agentes tampoco encuentran indicios que apunten a un ajuste de cuentas. El extraño suceso tuvo lugar a las 5.45 horas de la mañana, cuando los guardaespaldas, miembros de una empresa de seguridad privada, se encontraban en un garaje de la calle Ocharan Mazas de la localidad castreña para recoger su vehículo, un Toyota Auris, y desplazarse a los cercanos municipios vizcaínos de Sestao y Trápaga, donde trabajan en la protección de ediles amenazados por ETA. Según la versión de las víctimas, cuando el coche iba a salir del aparcamiento un individuo con gorra y bufanda negra les encañonó y, sin mediar palabra, comenzó a disparar contra el vehículo. El desconocido realizó cuatro disparos que acertaron al coche, pero no a sus ocupantes. El conductor del turismo, el único de los dos guardaespaldas que iba armado, hizo uso de su pistola y efectuó tres disparos de intimidación, que provocaron que el agresor se diera a la fuga. Pruebas de los hechos Esta narración encaja con los efectos recogidos en el lugar de los hechos, donde la Policía municipal encontró siete casquillos de bala de dos pistolas diferentes, todos ellos de calibre 9 milímetros parabellum. Los funcionarios analizan ahora las vainas encontradas para tratar de identificar el arma utilizada por el desconocido. En los primeros minutos tras el tiroteo se activaron todas las alarmas ante el temor de que se tratara de una emboscada terrorista. Sin embargo, la Guardia Civil ha descartado, por el momento, esta hipótesis, ya que no es habitual que ETA atente contra escoltas armados fuera del País Vasco y sin que estén en compañía de la persona protegida. No obstante, los investigadores tampoco han encontrado un móvil que apunte a un ajuste de cuentas. Los expertos del instituto armado, que tampoco desechan la posibilidad de que fuera un tiroteo entre ambos escoltas, trabajaron sobre el terreno e interrogaron a los dos guardaespaldas para aclarar la secuencia de los hechos.