Putin anuncia en Berlín un principio de acuerdo para cerrar la guerra del gas

ENRIQUE MÜLLER
Merkel y Putin, en su comparecencia ante la prensa. / GERO BRELOER-EFE/
Merkel y Putin, en su comparecencia ante la prensa. / GERO BRELOER-EFE

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, escogió ayer en Berlín el exclusivo escenario de la sede del Gobierno germano para anunciar que la guerra del gas, que cortó el suministro de combustible ruso a Europa a través de los gasoductos ucranianos, podría estar a punto de llegar a su fin gracias al nacimiento de un nuevo consorcio empresarial. «Nos estamos acercando a acuerdos que podrían conducir a una solución», subrayó Putin durante una rueda de prensa conjunta con la canciller, Angela Merkel. La clave podría estar en un pacto para crear una sociedad formada por varias compañías europeas que asuma los gastos del llamado «gas técnico» necesario para bombear el combustible ruso a través de territorio ucraniano. «Hemos tenido buenos contactos con nuestros socios occidentales -EON Ruhrgas, ENI y Gaz France- para compartir los riesgos que implica el envío de gas técnico», añadió Putin. La idea de Moscú es que el consorcio que está por nacer compre directamente a Gazprom el volumen necesario de combustible conductor, una operación que alcanzaría un valor de 555 millones de euros en el primer trimestre del año. Antes de llegar a la sede del gobierno para entrevistarse con Merkel, Putin sostuvo un encuentro con los principales representantes de las tres compañías europeas en un hotel de la capital alemana. Durante la reunión, el mandatario del Kremlin oficializó su oferta. «Proponemos a nuestros principales socios europeos compartir los riesgos del tránsito y organizar un consorcio internacional que compre a Gazprom el volumen necesario de gas técnico y lo envíe con urgencia a Ucrania para reanudar el transporte de carburante a Europa», aseveró Putin a los empresarios. «Casi un crimen» Durante el encuentro con los representantes empresariales, Putin calificó de «negligencia tecnológica y casi un crimen» que Ucrania haya dejado sus tuberías sin la cantidad necesaria de gas técnico y tachó de «absurda» la petición de Kiev de obtener gratis esa cantidad de carburante. Tras el encuentro con la canciller, Putin endureció su discurso y acusó a Kiev de robar el gas destinado a los Balcanes y a Europa occidental. «Ucrania tiene que separar ambas cuestiones: los suministros para su país y los destinados al mercado europeo», insistió el mandatario del Kremlin, que recordó que el conflicto está causando enormes pérdidas a Gazprom. Merkel eludió identificar al principal responsable de la controversia y prefirió, en cambio, recordar que la credibilidad de Rusia y Ucrania estaba en juego si no se reanudaba a la mayor brevedad el suministro de gas. A diferencia de Putin, la canciller habló de una «fase de prueba» que podría hacer posible la llegada de combustible a Europa. Eso sí, no aclaró en que consiste ese periodo exploratorio.