Los niños ya no juegan en los parques

Los Reyes Magos ya no traen bicis, balones o patines sino videoconsolas de última generación. Los más pequeños prefieren la pantalla de casa a la calle, que estuvieron vacías durante la mañana

J. LÓPEZ-LAGO
Un niño de 13 años jugando ayer por la mañana con su nueva X-Box al Kung Fu Panda. / J. V. ARNELAS/
Un niño de 13 años jugando ayer por la mañana con su nueva X-Box al Kung Fu Panda. / J. V. ARNELAS

Ya no se ven niños en la calle el día de Reyes haciendo ruido por las aceras con sus botas de tacos flamantes. Ni siquiera vistiendo la equipación nueva del Real Madrid o el Barcelona y mucho menos con la de la Real Sociedad, como se veía en los años ochenta. Los parques de Badajoz durante la mañana de ayer estaban vacíos, más desiertos incluso que cualquier tarde del año o jornada festiva habitual. Pese al sol de invierno, los niños se quedaron en casa jugando al nuevo videojuego con la consola recién estrenada. Ni un patín rodando calle abajo, ni un partidillo improvisado con la pelota nueva y mucho menos un duelo de peonzas o cualquier regalo del siglo pasado o relacionado con el modo de entretenimiento que tuvieron sus padres. En la tienda deportiva Decimas de Badajoz señalan que cada navidad se venden menos balones y menos ropa deportiva para niños. Por contra, de la Play Station 3 se vendieron en España 382.000 consolas en 2008; la Wii de Nintendo alcanzó las 332.000 unidades vendidas y la Xbox 360 de Microsoft 233.000, cifras todas que van al alza. Datos como éstos pueden explicar por qué ayer, 6 de enero, a las doce del mediodía por la plaza de España sólo hubiera una mujer pasando con unos pasteles en la mano; en San Andrés varios ancianos compartiendo un cartón de vino; y media hora más tarde, en San Francisco, decenas de sillas colocadas al sol estaban vacías. En las pistas deportivas de la barriada de la Paz llegó la hora de comer y no jugaba nadie con un balón Spalding o la camiseta de Gasol, igual que en la plaza de Conquistadores junto a El Corte Inglés, una superficie ideal para estrenar patines o cualquier juguete con ruedas. En los Alféreces, lo más llamativo del día de Reyes no eran las atracciones mecánicas infantiles, que a la una de la tarde seguían con la lona echada ante la falta de clientela menuda, sino el cartel de pollo asado gratis del único establecimiento abierto, cuyo responsable sacaba las motos de reparto a la calle sabedor de que ahora, los días 6 de enero, la gente se queda en casa. Y aparece una bici Y con este panorama apareció Gonzalo en el Parque de las Américas de Valdepasillas. Tiene tres años y medio y montaba su bicicleta nueva acompañado de su padre, Antonio Moreno. Ni un niño alrededor, quizás por eso al rato quería regresar a casa. «Además de la bici a mi hijo le han traído ropa, un coche teledirigido y la consola de Pocoyó para que aprenda a colorear. ¿sabes qué pasa? que ahora tanto mi hijo como el resto de niños de su edad tienen regalos durante todo el año. Se los compran los abuelos y entonces cuando llega el día de Reyes no hay tanta ilusión como antes», contaba ayer este adulto que aún recordaba cuando a él le trajeron su primer Scalextric un 6 de enero ya lejano. La mañana fue espléndida y en cuanto Antonio llegó al parque con su hijo confesó su asombro. «Caray, no hay nadie. Parece un día muy raro porque normalmente esto está lleno de críos jugando. Nosotros cuando llegaba un día como hoy (ayer) no tardábamos ni un minuto en salir a la calle a jugar». Además del aspecto lúdico, este padre con un solo hijo comprueba a diario cómo van cambiando los niños en comparación con su generación, «sobre todo en los hábitos alimenticios porque ahora si el niño no quiere garbanzos la madre le prepara unas salchichas con tal de que coma, por eso el 90% de los pediatras afirma que los niños comen mal y mucha culpa la tenemos los padres», reconoce antes de despedirse y anunciar dónde está el ambiente. «En el Mac Donalds's o en los restaurantes italianos. Dentro de un rato -explica por experiencia propia- todos están llenos de niños con sus padres pidiendo pizzas. Es casi imposible coger mesa el día de Reyes».

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