«Si supiera dónde nacen las ideas, volvería siempre a ese lugar»

El autor publica el volumen de relatos 'Como una historia de terror' con la huida como tema subyacente

LUCÍA MARTÍNEZ ODRIOZOLA

Jon Bilbao (Ribadesella, 1972) recogió a primeros de diciembre en Madrid el premio Ojo Crítico de Narrativa, que concede el espacio cultural del mismo nombre de Radio Nacional de España. El libro que ha sido merecedor del galardón lleva por título 'Como una historia de terror' (editorial Salto de Página) y recoge siete relatos, el último de los cuales da título al conjunto. Este escritor asturiano, residente en Bilbao, ganó en 2005 el premio Asturias Joven de Narrativa con otro libro de relatos. También ha publicado literatura infantil. Sin embargo, estudió Ingeniería de Minas y es diplomado en Filología Inglesa. -No tiene mucho que ver la ingeniería con las letras, ¿o sí? -No, nada, pero era una afición que... -¿La ingeniería o la escritura? -Las letras. La ingeniería parecía algo más inmediato para pagar las facturas; y durante un momento lo fue. Pero más adelante dice: -Me planteo los relatos como problemas matemáticos o físicos. Primero, defino lo que deseo averiguar, que puede ser una faceta de la personalidad de un personaje y, como en un problema, después se pasan a limpio los datos, se ve el entorno en que se va a desarrollar, que se llaman condiciones de contorno, y se aplican fórmulas o teoremas; en este caso es una trama o una historia que llevan a un resultado. En matemáticas es raro que el resultado sea un valor concreto, constante. A menudo es una indeterminación, una incógnita, o un valor constante más una incógnita, lo que se puede traducir en un final parcialmente abierto. -¿Es usted tan escritor cuando se dirige a adultos como cuando se dirige a los niños? -Me sale de forma más natural escribir para adultos. Cuando hago literatura infantil, tiro de las riendas para que no se me desboque el estilo. -¿Qué significa desbocar? -Tratar temas que excedan la comprensión del lector o tratarlos de forma que los supere. -¿Cuáles son esos temas? -Escribí una biografía de William Shakespeare para niños y no creo que les interesen las minucias de la política isabelina, por ejemplo. Por otro lado, expresarlo de forma amena y sencilla en pocas líneas puede ser muy difícil o, incluso, imposible. -¿Qué diferencia hay entre contar un cuento y una novela? -Quien vea el relato de una forma muy ortodoxa hablaría de la unidad de acción, de que todos los elementos tienen que responder a un fin y traería la famosa cita de Chejov y el clavo en la pared. -¿Qué dijo? -Si en un cuento se menciona que en una pared hay un clavo, al final del relato alguien acabará ahorcándose en ese clavo. Absolutamente todo debe cumplir una función. Para un escritor es una especie de camisa de fuerza que le comprime el pecho, no le deja respirar ni relajarse. Y lo que es peor, un lector avispado puede aprender a identificar los clavos y puede llegar a aventurar lo que sucederá. -¿Entonces? -Quizá sea mejor introducir en el relato elementos más propios de la novela, como he hecho en el último cuento del libro, 'Como una historia de terror': no mencionar un único clavo sino dos o tres, para que al lector le quede la duda de cuál de ellos va a servir para que se ahorque el personaje. Incluso mejor, si quiere profundizar en la reflexión sobre el relato, que piense qué tenía que haber ocurrido para que se hubiera ahorcado de otro clavo y no de ese. -Mencionaba antes la unidad de acción. -Sí. El relato no se debe dispersar con multitud de tramas paralelas; tampoco se puede profundizar en el desarrollo del tiempo. Una novela puede abarcar décadas mientras que el cuento se concentra en un tiempo bastante breve. También están más limitados los tiempos muertos, los engarces entre escenas... -¿Qué criterio se sigue a la hora de ordenar los cuentos? -El primero y el último deben ser buenos. -¿Buenos o con una trama atractiva? -He intentado que fueran las dos cosas. Si es llamativo pero malo, no soportará una segunda lectura. En este caso, en 'Como una historia de terror', sabemos dónde se desarrollan el primer y segundo relato; el tercero se ubica en el Mediterráneo; después se desconoce. -¿Por qué lo hizo así? -Porque uno de los temas subyacentes en el libro es la huida. Son personajes insatisfechos con su situación personal y deciden escapar de ella de la forma más fácil, que es poner tierra de por medio. Pero son personas huyendo de sí mismas y allá adonde van resurgen sus miedos, y además resurgen potenciados. -Como en el relato que da nombre al libro. -Sí, se trasladan de la ciudad al campo, a una casa estupenda y allí todo se les viene encima de forma asombrosa, terrorífica. Al no decir dónde se desarrolla, parece resaltar ese sentido de perderse de los personajes. -La obsesión acompaña a las distintas huidas. -Sin duda. Las obsesiones son parte de nuestro equipaje allá donde vayamos. -¿Hay forma de librarse de ellas? -No, o al menos yo no lo sé. -¿Una obsesión local es mejor que la misma en campo contrario? -Es mejor cuando es local, porque se conoce el terreno y te puedes defender más fácilmente. -¿El sexo tiene una importante presencia en sus relatos? -Es una forma de huida para algunos personajes. El ejemplo más claro es el de 'Prolegómenos', el primero de los relatos, donde sirve para no afrontar un problema que no vamos a desvelar. Además, es un sexo que ha perdido su función placentera. -Javier Marías escribía recientemente que la renuncia a la subjetividad es el sello de los tiempos. -Hay que ser muy consciente de la subjetividad a la hora de escribir. No sabría cómo ser objetivo. El escritor debe ser consciente de que los personajes no lo saben todo, ni el escritor lo sabe, por eso tampoco lo puede saber el narrador. -Pero el escritor puede inventar, ¿no? -Pero no es verosímil. Un narrador tipo Dickens, que se introduce en la mente de los personajes y lo sabe todo, no es creíble. Hoy en día sabemos que no podemos conocernos a nosotros mismos, luego el autor tampoco puede pretender conocer a todos sus personajes; deben actuar de forma que sorprendan al lector y se sorprendan a sí mismos. -¿Cómo surge la idea del relato? -No se puede identificar el momento. Las ideas suelen ser abstractas; ojalá supiera dónde nacen, porque volvería siempre a ese sitio a buscarlas.

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