La almazara ya es inteligente

Investigadores del Intaex experimentan con un molino de aceite informatizado que permite desarrollar todo el proceso de forma automática

LUIS EXPÓSITO

LOS alquimistas no debieron sentir algo muy diferente. Jacinto, Emilio y Teresa vivían el pasado miércoles pendientes del extremo de una tubería. Igual que los iluminados de la alquimia buscaban convertir el plomo en oro, estaban pendientes de obtener oro líquido apretando apenas un botón. Los tres son científicos del Instituto Tecnológico Agroalimentario Extremeño (Intaex) y se encuentran perfeccionando la que es la primera almazara automatizada de Extremadura. Con ella, la ciencia entra de lleno en la elaboración del aceite de oliva, considerado como el auténtico oro líquido en la tradición cultural mediterránea. A través de la pantalla de un ordenador, se puede controlar todos los parámetros de la elaboración del producto. Se acabó eso de ajustar el proceso a ojo de buen cubero. Todas las variables aparecen medidas por sensores que aseguran que cada paso se está realizando conforme a los criterios requeridos. Este proyecto es una de las varias líneas de investigación sobre el aceite de oliva con las que está trabajando el Intaex. En esta concreta, el objeto de estudio es mejorar los automatismos dentro del proceso de elaboración del aceite con la construcción de esta planta piloto a pequeña escala. Para ello, se está estudiando la mejor manera de adaptar la maquinaria existente en el mercado, tanto para este trabajo como otros. La idea es que estos conocimientos puedan ser trasladados a las empresas del sector. Es lo que los investigadores suelen conocer como transferencia tecnológica. Por el momento, están colaborando con la cooperativa La Estrella de Los Santos de Maimona, que de forma gradual está incorporando la tecnología testada. La automatización permite hacer el mismo trabajo con menos personal, pero ése no es el objetivo principal del proyecto. «En el fondo, lo que buscamos es normalizar el proceso y homogeneizar el producto. Que siempre sea igual. Hasta ahora, la manera de obtener el aceite se controlaba de forma manual. Con esta tecnología podemos controlar el proceso y detectar las mejoras sobre la marcha», asegura el investigador Emilio Osorio. Él, Jacinto Sánchez y Teresa Ardila forman parte del equipo del Intaex sobre el aceite de oliva. La maquinaria que conforma esta planta piloto no resulta en sí misma revolucionaria, pero sí los 'extras'. Tanto la batidora como las centrifugadoras cuentan con distintos tipos de sensores que miden el volumen, humedad o grasa del producto. Incluso se mide en tiempo real el porcentaje graso del alpeorujo resultante. Informática vegetal Pero el centro neurálgico de la almazara está en un gran armario lleno de conexiones electrónicas y que está presidido por un ordenador, con su teclado y todo. Un programa informático emula un diagrama de la instalación. Desde ahí se puede controlar todo. Por ejemplo, abrir las llaves de paso por donde pasa el producto. Con todo esto, la homogeneidad en la elaboración del producto parece que puede conseguirse. Pero existe otra dificultad. El trabajo puede ser siempre igual, pero la materia prima no. Como es sabido, la primera aceituna que se cosecha nada o poco tiene que ver con la del final de campaña. Por lo tanto, los trabajos de estos investigadores van también encaminados a conseguir que el aceite siempre sea homogéneo, incluso teniendo en cuenta las diferencias en las olivas.