Los cincuenta años de un hombre «del siglo XV»

Miguel Ángel Bedate celebra su larga trayectoria en la pintura con una muestra de dieciocho obras expuestas en Cáceres

CRISTINA NÚÑEZ
Miguel Ángel Bedate inauguró ayer una muestra-resumen de su larguísimo periplo artístico./M. NÚÑEZ/
Miguel Ángel Bedate inauguró ayer una muestra-resumen de su larguísimo periplo artístico./M. NÚÑEZ

MIGUEL Ángel Bedate celebró ayer su cincuenta aniversario en la pintura. ¿Cincuenta? Las cuentas parecen no salir. El hombre de barba intensa y anárquica y facciones algo cubistas se explica. «Empecé a pintar a los seis años, y desde entonces no he parado». Ahora, y la suma parece salir, tiene cincuenta y seis. La nómina apabulla. Cuatro mil cuadros, de los que ha seleccionado dieciocho -no todos sus preferidos, porque algunos están repartidos por lugares lejanos- para una muestra que se inauguró ayer en la sala de exposiciones de Caja Extremadura en Cáceres. Fiel a su estilo, sólido y crítico, cree que lo suyo con la pintura ha sido prácticamente una relación predestinada. No tenía 'plan B'. Ayer, antes de inaugurarla, en una conversación de más de media hora esparció sus inquietudes vitales y artísticas. Vida y arte como una sola cosa. Porque lo que es, uno de los más notables artistas de la región, dice que ha sido a base de seguir una senda de estudio y trabajo y no dejarse distraer por otras tentaciones más urbanas, más contemporáneas. «Soy un hombre del siglo XV o XVI, aunque parezca raro». Bedate domina todas las técnicas y, en su pintura, según los expertos, se encuentran influencias de grandes pintores, como Velázquez, Zurbarán o Miguel Ángel. Sus temas gravitan, fundamentalmente, en torno a la tierra, a esta tierra, que se muestra de una forma realista y magnética al mismo tiempo. Sin embargo, lo suyo ha sido viajar. «Yo no he olvidado Extremadura, pero he viajado para ir y volver, conozco todos los continentes, mi vida son museos, pintura y música». «No soy una persona de este tiempo, vivo de otra energía, escucho diez horas de música clásica al día», explica para definirse. Y así, porque le sale, vislumbra un panorama de lo más negativo en el mundo del arte. «Con Barceló se han cargado al arte, el arte ha sido destruido y prostituido, para mí tirar pintura no es arte, y si Barceló fuera honesto debería pedir perdón», señala. «Es un pintamonas, una persona que no merece mi respeto». Tampoco le gusta el grafiti, que considera prácticamente un atentado urbano. «Cualquiera hoy en día pinta, pero hay muy pocos que sean auténticos profesionales y que vivan exclusivamente de esto, pero para esto hay que tener un espíritu enorme. Yo no me voy de copas ni me voy de juerga porque no me interesa, pero sí me voy a un museo y me tiro seis días pintando». Clásico Él se considera un clásico que, pese a estar en contacto con el mundo exterior mantiene, dice, la coherencia. «Soy un diamante en bruto, no quiero que me limen en ese mundo, por eso he dejado de exponer en galerías de arte, que van a chuparte la sangre, no se interesan realmente por el autor». Hay que vender, claro, él tampoco puede estar fuera de la superviviencia económica, pero asegura sentirse recompensado solamente por pintar. Ni más ni menos. De Cáceres parece tener sensaciones encontradas, porque le gusta, y vive aquí, pero dice que tiene muchas más posibilidades que las que se explotan realmente. Aunque ve futuro. Dice que figuras como la de Jesús Medina, presidente de Caja Extremadura, o del propio presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, son alentadoras. «Buena gente», dice. Con proyectos que darán un aldabonazo a esta región. Él mismo tiene ideas y se las regala a todo el que se las pida. Sólo hay que preguntarle.