Día mundial de lo que toque hoy

ANA ZAFRA

SI usted, por un casual, estuviera leyendo este artículo el día, por ejemplo, doce de diciembre sepa que, además de ser Santa Juana Francisca, es el Día Mundial de la Conservación (no pregunten qué se conserva, pero es así). Si porque, pongamos, ha decidido darle un uso alternativo al periódico, como ponerlo en la jaula del periquito, rellenar un bolso viejo o limpiar los cristales, y lo ojea el día, digamos, diecinueve de abril, debería saber que, además de San León Nono, es el Día del Aborigen Americano. Supongo que tan irrelevante información no cambiará su vida, entre otras cosas porque probablemente le importe un pimiento, pero, ya que hay entes institucionales que se dedican concienzudamente a fijar estos días, alguna razón de ser deben de tener. Cabría pensar que en una sociedad cada vez más multirreligiosa y, a la vez, más laica, la conmemoración del Día Mundial de lo que sea ha venido a sustituir al santoral de nuestros abuelos. A golpe de refranero, los santos les marcaban el calendario de cosechas, fiestas, partos de animales o búsqueda de novio. A nosotros, que no celebramos San José de Calasanz sino el Día del Maestro, los ciclos naturales nos dan igual. Ahora lo que se lleva es el calendario solidario oficial que nos dice cuándo toca acordarse de algunas personas, cosas o ideas para, un día al año, hacer como que nos preocupamos de ellas. Porque, igual que los homenajes en vida rezuman mal fario, el que se declare el Día de algo es señal inequívoca de que el o lo conmemorado tiene problemas. Véase: Día Mundial del Emigrante, de los Derechos Humanos, de la Tierra, del Libro... Es triste que haya que conmemorar el Día de la Mujer Trabajadora como si fuera algo tan exótico cual aborigen americano; que haya un Día del Sida o la Tuberculosis sólo para recordarnos que una necesita más dinero y otra mentes más abiertas o que el cuatro de junio sea el Día Mundial de los Niños Inocentes, como si algún niño, incluso el peor, no lo fuera. En fin, que a este paso pronto celebraremos el Día Mundial de los intelectuales humildes, el de los políticos inteligentes o el de las rellenitas felices, especies todas ellas en vías de extinción.