La crisis aprieta de noche

Las dificultades económicas se hacen más patentes en los pueblos pequeños de Extremadura, cuyos habitantes tienen que enfrentarse al creciente paro y a la escasez de oportunidades

C. HERRERA - P. ARMERO
Paloma Ferrera, Petra Gallana y María Ángeles Brito, en paro./ ARNELAS/
Paloma Ferrera, Petra Gallana y María Ángeles Brito, en paro./ ARNELAS

Cuando se hace de noche en Cheles, el pueblo con más paro de Exremadura (67,8%), según la Caixa, comienza un servicio de reparto de alimentos de Cruz Roja. El Ayuntamiento tiene establecido un sistema que aprovecha la discreción de la oscuridad para que sólo los beneficiarios del reparto se enteren de lo que ocurre a esas horas. El objetivo es que nadie se sienta avergonzado. Una cosa es reconocer que hay crisis, y otra, bien distinta, reconocer que se pasa hambre. La crisis se ha colado ya en todos los pueblos, y los extremeños que viven en pequeños municipios lo saben. Cuando todo falla, el pueblo es el punto de partida de una huida en busca de un lugar mejor, o el centro de retorno cuando la suerte ya no da más de sí en la ciudad que antes les concedió una oportunidad. Muchos de los vecinos de los pequeños municipios se marchan, pero otros vuelven a su pueblo de origen para acogerse en la seguridad familiar y aprovechar que todo, principalmente la vivienda, es más barato en estos municipios. Otra diferencia al afrontar la crisis en las localidades pequeñas es que los habitantes de los pueblos no dudan en agarrarse al clavo ardiendo, y no les importa saltar de una actividad a otra con tal de arañar con más desahogo el complicado fin de mes. Así lo ha comprobado Sergio Carrasco, responsable de la sucursal de la Banca Pueyo, el único banco de Cheles. Al trabajador del campo no le importa salir un día a hacer una pequeña chapuza, y a la auxiliar administrativo en paro no se le caen los anillos si la llaman para ser auxiliar de un dependiente a domicilio, explicó. Sube el paro El número de parados en Extremadura ya roza los 100.000. Al término de octubre subió en 2.085 personas respecto al mes anterior, el 2,35%, con lo que el número de desempleados se situó en 90.690. En relación con el mismo mes del año anterior, el paro subió aún de forma más espectacular, ya que aumentó en Extremadura en 16.012 personas, el 21,44%. Por provincias, en octubre el paro subió de forma similar en las dos, más en Badajoz (2,38%), y menos en Cáceres (2,30%). Este otoño el paro ha subido en todos los sectores, salvo en el colectivo sin empleo anterior, donde bajó en 648 personas. El desempleo subió más en el sector Servicios, con 1.471 nuevos desempleados; seguido de Industria, 525; Construcción, 456; y Agricultura, 281. Situación diferente Pero la situación no es igual en todos los pueblos, tal como reflejan los datos socioeconómicos del último anuario de La Caixa. No es lo mismo el norte de Cáceres, donde la industria agroalimentaria es más pujante y la población más envejecida, que el sur de Badajoz, donde existen grandes extensiones de cultivo, menos empresas, y la población activa es mayor. La crisis se cuela en todos los pueblos, pero el golpe duele más en unos sitios que en otros. En la localidad de Piornal, por ejemplo, el paro es casi inexistente, con un porcentaje del 1,5% sobre la población activa. Su industria creciente, y un empresariado con ganas de arriesgar, dan trabajo para todos. Son un total de 1.556 vecinos los que disfrutan de esta situación de privilegio. La mayoría de ellos trabajan en el campo, en sus propias explotaciones, mientras que el resto está empleado en negocios de hostelería y comercios de distinto tipo. Atrás quedaron los años en los que los piornalegos llenaron el Hospital Psiquiátrico de Plasencia, no como pacientes, sino como trabajadores. Ahora, el que más y el que menos tiene su empleo al lado de casa, en la mayoría de las ocasiones como autónomo o a través del Ayuntamiento, que puede crearlo gracias a las subvenciones públicas que recibe. Pero en general, las opciones de encontrar trabajo son escasas en la mayoría de los pueblos de Extremadura, donde hasta ahora se encontraban dos tipos de opciones, principalmente: la construcción (tanto en la región, como fuera de lunes viernes) como el campo. El problema surge cuando los albañiles se han quedado ahora en paro, y la tierra no da para tantos como necesitan.