Cuando el ingenio desbanca a la cirugía

Una extremeña diseña un corrector estético de silicona para orejas de soplillo que saldrá al mercado a principios de 2009

ARACELY R. ROBUSTILLO
ANTES. El corrector está indicado para aquellas personas que presentan diferentes tipos de alteraciones en la posición de las orejas. La más habitual es la conocida como orejas de soplillo o despegadas. Hasta ahora contaban con la posibilidad de someterse a una otoplastia (cirugía estética de las orejas) para corregirlas./
ANTES. El corrector está indicado para aquellas personas que presentan diferentes tipos de alteraciones en la posición de las orejas. La más habitual es la conocida como orejas de soplillo o despegadas. Hasta ahora contaban con la posibilidad de someterse a una otoplastia (cirugía estética de las orejas) para corregirlas.

El origen de las ideas más brillantes suele residir en las necesidades más cotidianas. A menudo, se dan a conocer diferentes 'inventos' o 'artefactos' que nos hacen la vida más fácil y que suelen sorprender por su sencillez, tanto que la mayoría de las veces llevan aparejada la pregunta: ¿Cómo no se me habrá ocurrido a mí? Aquellos que saben extraer del día a día la inspiración para desarrollar un producto verdaderamente necesario y pionero son los artífices de la base del sistema empresarial. Se les conoce como emprendedores y los expertos les auguran éxitos, incluso en tiempos de crisis. María Francisca Gamero (Ruecas, 1971) forma parte de ese selecto grupo de elegidos. Autodidacta y trabajadora incansable ha recibido el primer premio en el Concurso de Mejores Proyectos Nueva Empresa Extremeña (NEEX) por unas prótesis de silicona transparente para la corrección estética de las orejas despegadas, que se fijan a la cabeza y al apéndice a través de adhesivos. La idea surgió de su entorno más cercano. Madre de dos hijas, comprobó cómo los niños en edad escolar se enfrentan cada día a los más estrictos jueces estéticos dentro de las aulas o el patio de un colegio, lugares en los que los motes y las burlas sobre las peculiaridades físicas de cada niño están a la orden del día. Una mañana su hija pequeña le preguntó que qué eran las orejas de soplillo y a 'Paqui', como todos la conocen en el pueblo, se le encendió la bombilla. Motivador y duro Habilidosa desde niña, empezó a trabajar en los primeros prototipos de su producto. Primero con esparadrapo, un clásico. Contaba con 'conejillos de india' procedentes de su entorno y su familia, que le apoya de forma incondicional. Pronto se dio cuenta de que se trataba de una peculiaridad física bastante común y que su intento de corregirla, estéticamente, tenía una gran aceptación. «Pensé en todos los niños que en un futuro se plantearían la posibilidad de pasar por quirófano para mejorar la posición de sus orejas y que si lograba crear algo que las mantuviera pegadas a la cabeza desde pequeños, quizá podría cambiar algo», recuerda. La extremeña se remonta con estos recuerdos cuatro años atrás. «Es un proceso muy motivador y emocionante pero duro», reconoce. En aquella época, empezó a pasearse con sus bocetos, dibujados por ella misma con lápiz y cartabón, y a plantearse la posibilidad de patentar su idea, asesorada por la información que consiguió sacar de Internet. «Entonces empezó mi aventura con el teléfono. Creo que llamé a todos los departamentos de la oficina de patentes y vi que tenía posibilidades». Finalmente se puso en contacto con un abogado y dejó bien atados todos sus derechos exclusivos como inventora de aquel nuevo producto todavía en ciernes. Valiente Cuando recuerda aquella época reconoce que ella misma evolucionó paralelamente a su proyecto. Paqui, que hasta entonces no contaba más que con un graduado escolar, empezó a formarse a través de diferentes cursos relacionados con el ámbito de la creación y la gestión de empresas. «Ha habido momentos duros en los que yo creía que todo me venía grande, como cuando participé en el curso 'Creación de Empresa en la Sociedad de la Imaginación', impartido por la Escuela de Negocios EOI. Mis compañeros eran gente con muchos más estudios que yo. En aquella ocasión, mi profesor me dijo que el triángulo del éxito se sustenta en querer, saber y poder y me dijo que el que quiere, sabe y el que sabe, puede. Su confianza me sirvió para seguir», recuerda. Desde entonces, Paqui ha sentido que le tendían muchas manos en el camino: la Oficina de Desarrollo Local de su pueblo, el Gabinete de Iniciativa Joven de la Junta, la Cámara de Comercio de Badajoz y la Universidad de Extremadura, entre otros. Todos ellos le han ayudado a mejorar aquel primer prototipo realizado en esparadrapo, orientándola en el camino, haciéndole sugerencias, ofreciéndole soluciones. Para todos ellos, tiene Paqui palabras de agradecimiento. Los resultados actuales le han valido el premio NEEX y ya está todo casi listo para que a principios de 2009 el producto llegue a las farmacias, calentito desde Ruecas, donde estará la fábrica desde la que esta extremeña puede que conquiste no sólo el mercado regional, sino tal vez el nacional y, puestos a desear, también el internacional. Entusiasmo le sobra.