El hallazgo extremeño de la tortilla busca difusión

Javier López linaje apunta que la primera referencia al origen de la tortilla de patatas en nuestra región se hizo en el 'Semanario de Agricultura y Artes dirigido a Párrocos'

FRAN HORRILLO
Imagen de una gran tortilla presentada al concurso que organiza anualmente la Hermandad de la Santa Cruz de Villanueva, en sus fiestas de mayo. / FRAN HORRILLO/
Imagen de una gran tortilla presentada al concurso que organiza anualmente la Hermandad de la Santa Cruz de Villanueva, en sus fiestas de mayo. / FRAN HORRILLO

La fuente documental ya es pública y certifica lo que adelantó HOY el pasado mes de septiembre. Extremadura es la cuna donde tuvo su origen ese plato gastronómico al que casi ningún españolito de a pie hace ascos: la inconfundible tortilla de patatas. Ese plato al que, una reciente encuesta elaborada por Coca-Cola, colocaba como el preferido de los comensales en nuestro país. De ahí que también se gane el calificativo patrio de 'tortilla española'. Ahora, lo que toca, es difundir el hallazgo extremeño. Y es que, hasta finales del pasado mes de octubre quiso mantener la intriga Javier López linaje, el científico titular del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, que ha sido el que, casi sin querer y preparando la reedición de su libro 'La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino', se topó con un documento que certificaba y databa el nacimiento de la tortilla de patatas en tierras extremeñas. En concreto, López linaje señala que el firmante de la comunicación que así lo prueba, Joseph de Tena Godoy y Malfeyto, la dató exactamente en la comarca de La Serena, el 27 de febrero de 1798. La publicación se hizo en el Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los Párrocos (en el número 85, volumen IV, páginas 111-112). Por ese motivo, según indica el científico del CSIC, «no hay plena seguridad de que el hallazgo se pueda radicar exactamente en Villanueva de la Serena», aunque aduce una serie de atribuciones indirectas para localizar en el municipio villanovense el origen conceptual de este exquisito manjar. Las razones que esgrime son que «la frecuencia histórica y actual del patronímico Tena es mucho más alta en Villanueva que en el resto de pueblos de La Serena». Asimismo, Villanueva, en esa época, «resultaba ser la población más importante de la comarca administrativamente hablando». Estuvo en Villanueva Pero ahí no ha quedado la cosa, ya que en cuanto se supo que en los fogones de Villanueva de la Serena pudieron cocinarse las primeras tortillas de patatas de la historia, la asociación cultural Torres y Tapia, que investiga la historia local, se puso manos a la obra para tratar de encontrar cualquier tipo de vinculación del tal Joseph de Tena Godoy y Malfeyto con la ciudad. Y, como indica el presidente del colectivo cultural, Agustín Jiménez, se puede certificar la presencia de éste en la localidad villanovense por esas fechas. Buceando en el Archivo Histórico Municipal, se ha podido confirmar que Joseph de Tena opositó por entonces a una capellanía de Villanueva fundada por Leonor Coronado, que era la capilla del Santísimo Cristo de la Inspiración. Asimismo, en otro documento del Consejo de Órdenes se confirma que este personaje adquirió un terreno en las inmediaciones de Villanueva, en 1797. Dos anotaciones «que confirman la presencia en la localidad a finales del siglo XVIII de este señor, que era de una clase media-alta», según Jiménez. Hasta tal punto ha calado el tema de la tortilla de patatas en la localidad villanovense, que en la presentación en Madrid del libro sobre la historia de la patata de López linaje, y publicado por el Ministerio de Medio Rural, Medio Ambiente y Medio Marino, estuvo presente el alcalde villanovense, Miguel Ángel Gallardo: «Se trataba de un hecho relevante para nuestra ciudad y más después de que ha sido confirmado por fuentes de toda solvencia. De ahí mi presencia. De momento, no vamos a hacer nada precipitadamente, pero está claro que la ciudad podría aprovechar este acontecimiento histórico de alguna forma». Aunque De Tena fue el que realizó la comunicación, López linaje coloca junto a éste al marqués de Robledo como protagonistas del hallazgo. Como muchos ilustrados, buscaban un alimento nutritivo y barato que aliviara las numerosas hambrunas que asolaban Europa a finales del XVIII. Es entonces cuando inventaron una especie de 'tortitas' de patatas mezcladas con huevo, residiendo la mayor novedad en que éstas se pasaban por la sartén en vez de hornearse. El investigador indica que se trata del «origen conceptual» del famoso alimento, aunque en realidad es la propia tortilla de patata. Esta teoría retrasa al menos dos décadas el nacimiento del manjar, que hasta la fecha se situaba en Navarra. La tradición estableció que la creó el general Tomás de Zumalacárregui durante el sitio de Bilbao en la primera guerra carlista. Buscaba un alimento nutritivo y barato para sus tropas. Sin embargo, López linaje duda de esta teoría, pues recuerda que la cita de Navarra «corresponde al año 1817, por lo tanto, es bastante anterior a la primera guerra carlista, que fue entre 1833 y 1839». Lo que si tiene claro este estudioso e investigador de la historia de la patata en España, es de los secretos que han llevado a la tortilla española a convertirse y consolidarse como uno de los manjares de referencia de la cocina nacional: «Simplemente porque es nutritiva, muy sabrosa, sana, barata y fácil de hacer, aunque hay que tener cuidado al voltearla». Sobre su hallazgo éste reconoce que «no fue casual, pero tampoco tenía el propósito de buscar el origen de la tortilla de patatas. Creo que hoy nadie que esté en sus cabales se plantea ese tipo de cosas. Explicar lo mío lleva tiempo, por eso lo reservo para contarlo en Villanueva , si es que alguna vez tengo la oportunidad de hacerlo». A pesar de todo, el científico del CSIC también prefiere ir con cautela a la hora de hablar de su descubrimiento: «Todavía es prematuro dejar sentado el hallazgo, ya que debe validarlo la comunidad científica. Y para ello debe difundirse la buena nueva, basándose en el libro. Si hay un consenso de los colegas al respecto, no hay duda de que me sentiría reconocido». Lo que desde luego no le ha dejado indiferente es la remota posibilidad de que tuviera alguna relación el hecho de que la patata llegara a España desde Chile, y precisamente fuera un villanovense, Pedro de Valdivia, el que descubriera el país chileno: «Sería un dato extraordinario. No hay noticia de eso. Hasta hoy lo único cierto y demostrado por genetistas botánicos, es que las patatas de origen chileno llegaron a Europa hacia el año 1811. Pero eso es cierto a partir del material genético histórico que ha podido analizarse ¿Quién sabe si llegaron antes de esa fecha papas chilenas cuyo material acabó perdiéndose?». La pregunta queda en el aire y será la historia la que podrá responderla.

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