Expertos y docentes creen que la iniciativa sólo será útil si se usa bien

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Mientras el mundo cambia a toda velocidad, el interior de las aulas tampoco permanece ajeno al vértigo, por lo lo que apenas hay tiempo para plantearse si lo que llega es bueno o es malo. Ya está ahí. La experiencia de introducir ordenadores portátiles en las aulas de Secundaria es pionera en España, recordó ayer Jesús Valverde, profesor de la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Extremadura, y también director del campus virtual de la UEx. En Aragón se probó un sistema con pizarras digitales en Primaria, y en Castilla-La Mancha también se utilizan portátiles, pero no se deja a los alumnos que se los lleven a su casa para trabajar, por lo que la novedad de Extremadura es que se convierte al ordenador en «una herramienta de aprendizaje también en el hogar». Sin embargo, de nada servirá la tecnología ni el dinero invertido «si el uso y contenido» no son los adecuados. «Esa es la clave que dará el éxito o el fracaso a la iniciativa», advierte el director del campus virtual de la UEx, que está elaborando una investigación sobre el rendimiento y las buenas prácticas educativas con tecnologías de la información para valorar qué beneficios o desventajas conllevó la introducción de los primeros ordenadores en las aulas. Entre las ventajas del uso de los ordenadores portátiles, y de su posible traslado a casa, Jesús Valverde mencionó la posibilidad de que los alumnos puedan realizar trabajos colaborativos con otros compañeros sin tener que desplazarse, por ejemplo, o trabajar con el mismo documento a la vez con herramientas como la 'wikipedia' (la más célebre enciclopedia de Internet), recordó. En su opinión, el uso continuado de estos dispositivos informáticos móviles debería tener como consecuencia a medio plazo hacer «más prescindible» el uso de los libros de texto. Mirada docente Desde el punto de vista de los profesores, la iniciativa recibe diferentes tipos de miradas y de valoraciones, reconoce Antonio Serrano, responsable del área de Educación de Comisiones Obreras. «Por eso es fundamental que se mime mucho al profesorado en este tema: que se les dé una formación adecuada para poder utilizar y aprovechar esta tecnología; que se dialogue con ellos, y que no se les imponga nada como hicieron en la ocasión anterior», comentó en referencia a la introducción de un ordenador para cada dos alumnos. Para que la cosa salga bien, también es necesario en su opinión que se haga una valoración de la satisfacción de los usuarios y del rendimiento académico que su uso supone, «porque si no da réditos académicos, a lo mejor la enorme inversión que requiere debería dirigirse en otra línea». Como aspecto positivo de la introducción de los ordenadores portátiles, Antonio Serrano destacó que permitirá eliminar uno de los grandes problemas que conlleva el anterior sistema de un ordenador para cada dos alumnos, que obligaba a mantener los pupitres anclados unos con otros, lo que resta dinamismo en la distribución del alumnado, y también constituye una muralla física entre el docente y los estudiantes durante las explicaciones y el desarrollo de las clases. Serrano se mostró partidario de que los portátiles puedan llevarse a casa por los alumnos, al igual que otro material escolar. «No tiene sentido que no puedan seguir utilizando este instrumento cuando están estudiando. Lo que habrá que hacer será establecer una serie de garantías para su cuidado y mantenimiento». El uso y libre traslado de los portátiles por parte de los estudiantes es quizás el aspecto que más preocupación ha generado entre los responsables de los centros. Luis Carlos neto, director del instituto 'Cerro de Pedro Gómez', de Madroñera (Cáceres), valoró el esfuerzo que está haciendo la Consejería de Educación para acercar el uso y disfrute de las nuevas tecnologías a los jóvenes, aunque no olvidó las dificultades que supondrá garantizar el cuidado y mantenimiento de estos dispositivos. «Van a ser los centros los que tengan la responsabilidad de controlar el material y de preocuparse de conservar su buen estado. Va a ser una tarea más para los centros, por si fuera poco», opinó. Desde la experiencia del uso de ordenadores en su instituto, Neto cree que pueden ser instrumentos útiles si se les dota de contenidos.