Merkel huye del 'tocón' Sarkozy

La canciller alemana ve con reticencia la tendencia al contacto físico del presidente francés cada vez que se reúnen

BERLÍNPARÍS

En 1982, François Mitterrand y Helmut Kohl, presidente de la República Francesa y canciller de Alemania, se daban la mano en Verdún (Francia) como símbolo de la unión de ambos países frente a los sangrientos enfrentamientos del pasado. Hoy por hoy, esa foto no podría repetirse, al menos en lo que las manos unidas se refiere, porque la actual canciller alemana, Angela Merkel, no quiere que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, le toque. Al parecer, la mandataria germana está más que harta de la 'tendencia' al contacto físico que tiene Sarkozy y así se lo ha hecho saber al Elíseo a través de una carta enviada por vía diplomática. Quizá sea su irrefrenable ímpetu, su forma de poner la mano en la espalda o en el hombro o su manía de agitar con vigor a su interlocutor entre carcajadas cada vez que gasta una broma, pero el caso es que Angela Merkel no lo soporta más. La canciller alemana no se acaba de acostumbrar a las formas de Nicolas Sarkozy y ha decidido atajar la situación con una medida drástica y al más alto nivel: a través de la Embajada germana en Francia. Una nota diplomática remitida al Elíseo expresa el malestar de la canciller alemana por la excesiva confianza que se toma Sarkozy a la hora de tratar a Merkel, que ha llegado a sentirse molesta por los constantes 'toqueteos' del presidente francés, según informaciones del diario suizo 'Le Matin'. Y es que los modales franceses no tienen nada que ver con los alemanes y en las relaciones diplomáticas, eso también se nota. Como explica la corresponsal en París del diario alemán 'Die Tageszeitung', Dorothea Hahn, en declaraciones al rotativo suizo, «tocarse no forma parte de la cultura alemana y todavía menos de la cultura de la Alemania del Este". Angela Merkel nació y creció en aquella parte del país regida por el carácter frío y distante del comunismo.