La bajada de los precios dispara el consumo de aceite de oliva virgen

Sus ventas crecieron el 143% en Extremadura durante el año pasado, según datos del Panel Alimentario que publica el Ministerio de Medio Rural

LUIS EXPÓSITO
Imagen de un lineal de aceites de oliva en una gran superficie. / HOY/
Imagen de un lineal de aceites de oliva en una gran superficie. / HOY

Cuestión de precios, o quizás de mentalidad, pero lo cierto es que los extremeños cada vez confían más en las propiedades del aceite de oliva virgen, el que tiene mayor calidad según está comúnmente aceptado. Los datos del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Medio Rural son claros. El gasto de este aceite se incrementó nada menos que el 143% durante el año pasado. De los 2,1 millones de kilos consumidos en 2006 se ha pasado a los 5,1 millones del ejercicio pasado.

Este incremento se contrapone con el descenso del resto de clases disponibles, aunque en menor medida. Especialmente llamativa es la caída de los aceites refinados, del 16% en este periodo. Pese a todo, el tirón del virgen hace que el conjunto de los aceites de oliva se incremente el 19,3%.

Entre las razones de este aumento destaca poderosamente el descenso de precio que ha experimentado este producto en los últimos meses. Como publicó este diario hace unos meses, el coste se ha estabilizado después de bajar un 30%. La mala cosecha del año 2005/2006 provocó un 'boom' en los precios que no ha remitido hasta hace unos pocos meses. De cinco euros, el litro pasó a 3,80 en dos años. Los últimos datos hablaban, sin embargo, de un ligerísimo repunte. Sin embargo, no todas las ganancias de ventas son achacables al precio. En 2004, antes de que se registrara esta escalada, el consumo estaba un 40% por debajo de los niveles actuales.

Divulgación

Alfonso Montaño García, técnico del Centro Tecnológico Agroalimentario Extremeño (Ctaex), aporta otra posible explicación. «Resulta curioso que sobre todo suba el consumo del virgen y caiga el del refinado. Creo que buena culpa de ello la tienen las campañas de divulgación que han llevado a cabo algunos organismos. Hay gente que se ha concienciado de la calidad y los beneficios que conlleva usar un buen aceite. De todas formas, cuando pase el verano tendremos datos fiables de este año para comprobar si la tendencia se mantiene», asegura Montaño, que trabaja en la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de este centro tecnológico.

Efectivamente, aún no hay datos de este año, pero los indicios apuntan a que este incremento será todavía mayor. Hace ahora un mes, el Ministerio de Sanidad recomendaba no consumir aceite de girasol ante el hallazgo de una partida adulterada proveniente de Ucrania. A pesar de que la alerta duró unos pocos días, el producto estaba tocado.

El año pasado aguantó decentemente el envite del oliva virgen, sólo cayó el 8%. Pero todo el mundo está de acuerdo en que este año va a sufrir un bajón, del que se aprovechará el resto de los productos. Por el momento, ya han sufrido los precios, y en el sector se habla de una caída en las ventas del 20%.

¿Quién vende más?

Los datos del Ministerio demuestran que se consume más. Pero ¿quién lo está vendiendo? Los productores contactados por este diario no están registrando mejoras significativas en sus ventas. «No conozco los datos del Ministerio, pero lo cierto es que, por las informaciones que yo tengo, los productores extremeños no están vendiendo más aceite de oliva». Así lo afirma el presidente de la sectorial del aceite de la unión de cooperativas, Antonio Aguas.

«Más bien es al contrario, a nivel cooperativo las ventas están bajando. El ejemplo más claro está en la mía, San Pedro de Guareña. Posiblemente es la más grande de la región y calculo que cuando acabe el año venderemos cerca de un 15% menos de aceite embotellado. Es cierto que del granel sí que lo tenemos casi todo vendido. Igual me faltan datos de una sociedad, incluso es posible que de verdad se venda más. Pero un incremento del 143% me parece un poco excesivo», incide.

En una tesitura parecida se encuentra la cooperativa de segundo grado Acenorca, otras de las más importantes de la región. «La verdad es que nosotros no hemos notado ninguna variación en las ventas. Desde hace muchos años venimos produciendo en torno a los 500.000 kilos anuales y ahí nos mantenemos. Tenemos nuestras cooperativas asociadas que nos aseguran el consumo interno. Además vendemos a terceros, que es lo que nos permite redondear las cifras de ventas. Pero no estamos notando grandes variaciones», comenta Juan Antonio Cabezalí, director de calidad de Acenorca.