«Macías fue los pies y las manos de José Ramón Mélida»

El investigador desvela en su libro 'Maximiliano Macías y su tiempo' la brillante labor de gestión económica y arqueológica del emeritense

C. J. VINAGRE

Uno se llevó la gloria (José Ramón Mélida) y el otro un menor reconocimiento, pero sin su trabajo no hubiera sido posible que Mérida redescubriera el Teatro y el Anfiteatro Romanos. El investigador José Caballero (27 de octubre de 1963, Mérida) es el autor del libro 'Maximiliano Macías y su tiempo (1867-1934). Historia íntima de las excavaciones en Mérida', primera de las iniciativas programadas para conmemorar el centenario del inicio de las excavaciones arqueológicas en la ciudad.

-¿Quién fue Maximiliano Macías?

-Nació en la Plaza de España, en una de las casas del Palacio de la China, dentro de una familia acaudalada. Sin embargo, a los nueve años se quedó sin padre y sin madre. Sus tíos y su tutor se encargaron de él, y lo mandaron a Sevilla a estudiar Bachillerato, pero no acabó bien esos estudios. Apenas hizo los primarios.

-¿Y a qué se dedicó?

-Reinventa su vida. Consigue ser funcionario del Ayuntamiento, concretamente depositario de fondos municipales.

-¿Y cómo llega a ser pieza básica de las excavaciones arqueológicas?

-La afición por la arqueología no existe ni se le tiene en cuenta al principio. Es más, ni siquiera está en la última Comisión en la que se aborda el inicio de las excavaciones. Es Mélida quien lo ficha por su cercanía con las castas de poder en Mérida, ya que Macías conocía mucho a los Pacheco. Una vez que Mélida lo incluye, Maximiliano, aparte de gestionar el dinero para excavar, busca formación arqueológica y se matricula, ¿a los 44 años!, en Ciencias Históricas. A partir de ahí es un hombre básico para Mélida.

Gestión

-¿Hasta qué punto?

-Mélida tenía muchas ocupaciones en 1910 y Macías se convirtió en sus pies y en sus manos. Era quien buscaba la financiación y quien también se manchaba los pantalones buscando cuadrillas para sacar toneladas de tierra. Para la primera excavación se necesitaron 6.000 pesetas y 15.000 pesetas para la segunda, que el Estado tuvo que pagar a la familia Pacheco porque eran los dueños de los solares del Teatro y del Anfiteatro. Lo curioso es que hasta mediados del XIX los terrenos habían sido municipales, pero la desamortización los privatizó.

-¿Gestionó bien Macías el dinero?

-En 1914, en el Senado, el senador Cavestany dijo que se enorgullecía al pronunciar su nombre y que ni una sola peseta estaba mejor invertida en España que en Mérida, donde las excavaciones, posiblemente, hubieran alcanzado un coste grandísimo para las arcas públicas si no llega a ser por el trabajo de Macías.

-Sin embargo, su trabajo no fue muy reconocido, ¿no?

-La única vez que fue aplaudido fue en 1933 tras la representación de Medea, la primera en el 'nuevo' Teatro Romano.

-Entonces, ¿su libro es una especie de desagravio?

-Mi único objetivo es que la gente conozca quién fue Macías, su trabajo y que luego valore si se le ha reconocido bien o no.