El horror de los 3.500 de 1808

Un trabajo analiza la realidad de Mérida y sus vecinos durante la Guerra de la Independencia

C. J. VINAGRE
El horror de los 3.500 de 1808

PROPORCIONALMENTE, fue más traumática que la Guerra Civil por la pérdida de vidas humanas y el enorme daño que causó en todo el patrimonio». Alfonso Rodríguez, profesor de Historia de la Universidad de Extremadura, define el panorama que vivió Mérida y asoló a sus vecinos, apenas 3.500, durante cuatro años claves en la historia de España. 'Una ciudad en Guerra. Mérida 1808-1812', trabajo elaborado por Rodríguez, junto a Magdalena Ortiz, directora del Archivo Histórico Municipal, ha recibido el primer premio de investigación histórica Jose María Calatrava, de Caja de Extremadura, dotado con 6.000 euros. El libro será distribuido, a partir de septiembre, por las oficinas de la entidad financiera, bibliotecas y librerías extremeñas con una tirada de 500 ejemplares.

El Archivo Histórico emeritense y sus actas capitulares han constituido la principal fuente para elaborar un trabajo centrado en tres aspectos: la ciudad propiamente dicha, las autoridades locales y los vecinos.

La guerra contra los franceses dañó seriamente conventos, libros de la iglesia de Santa Eulalia y el Puente Romano, que perdió dos de sus arcos en 1811. Su destrucción fue obra de los ingleses para impedir la llegada de los franceses. Hasta 1832 no se reconstruyeron esos arcos, reseña el profesor.

Responsabilidad

Los vecinos, sobre todo las clases más humildes, fueron los grandes damnificados del conflicto bélico. «Fueron los grandes sacrificados. Se quedaron en la absoluta miseria por tener que contribuir a la guerra con trigo y otros víveres y otros, además, perdieron la vida en una represión dura», insiste Alfonso Rodríguez.

La otra perspectiva que recoge el trabajo sobre la Guerra de la Independencia se centra en la actuación de las autoridades locales, primero ante el levantamiento posterior al 2 de mayo de 1808 y, después, durante los años de la guerra.

«Con el lenguaje de ahora se puede decir que tuvieron responsabilidad política. Consiguieron mantener el tipo y ocuparse de las necesidades de la población y, al mismo tiempo, someterse a la ley de las tropas españolas y luego francesas», reseña el historiador.

Rodríguez pretende ahora profundizar en el estudio de los extremeños afrancesados y en la «represión que sufrieron por parte de Fernando VII cuando llegó al trono y acabó con la efímera etapa liberal surgida de las Cortes de Cádiz. Aún hay pocos datos sobre quiénes eran o qué les sucedió, los juicios a los que fueron sometidos o incluso sus condenas al exilio, como la que padeció Calatrava, que tuvo que marcharse a Inglaterra junto a su hermano», añadió.

El alcalde, Ángel Calle, recibió ayer en el ayuntamiento a los autores del trabajo premiado e inaugurará este viernes las II Jornadas de Historia en Mérida centradas este año en la Guerra de la Independencia.

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