Sobre la bandera regional y Antonio Galache

De la forma más aséptica, imparcial y contenida -dado el vínculo que me une a Martín Rodríguez Contreras y otros motivos que bien conocemos ambos- voy a contestar a tu carta del día 6 sobre la bandera en aquello que no se ajusta a la verdad.

Recuerdas allá por el curso 96/97, fuimos convocados en el IES Rodríguez Moñino maestros/as de mi colegio Arias Montano para coordinar el acceso a Secundaria de nuestros alumnos de 6º adscritos en bloque a vuestro instituto. Yo asistí en calidad de jefa de estudios y tú eras el director del instituto. También asistió el director del CPR de Badajoz quien en un receso de la sesión de trabajo propició un encuentro entre los tres del que surgió esta conversación: «Antonio di a Mª José quien es el creador de la bandera de Extremadura». A lo que respondí de inmediato. «¿Quién va a ser, pues Martín Rodríguez Contreras. ¿Por qué?». «Es que dice que ha sido él». Mirándote con reproche y seriedad te respondí: «¿Serías capaz de sostenerlo ante Martín?». Estiraste el cuello, miraste a tu alrededor, te diste la vuelta y ahí acabó la conversación.

Hubiese sido verdad, si en tu carta te hubieses expresado en estos términos sobre tu relación con la bandera: «Estudié investigué, indagué las connotaciones históricas de los colores de la bandera por encargo de Martín». Lo que desconozco es si Martín te lo dijo personalmente o a través de tu hermano Jose Luís militante del PSP. No interpretes el silencio inicial de no responder a cuanto se escribía sobre la bandera en aquel periodo, peligraba su aceptación por las connotaciones que tenía con el PSP. Martín tuvo la suficiente paciencia, prudencia y tacto político para no hacerlo. ¿Tu crees que hubiésemos tenido esta bandera si se hubiese entrado en pleitos sobre su autoría? Si tan seguro estás de lo que sostienes ¿Por qué no replicaste a Martín Rodrigues Contreras cuando comenzó a reivindicar su autoría alto y claro? No me siento cómoda al tener que salir al paso sobre este tema por el respeto que me merecen los símbolos que han sido aceptados democráticamente como es el escudo y el himno o la bandera que ha tenido el veredicto de la aclamación popular a través de los políticos y partidos de entonces.

A los trabajadores de la Consejería de Sanidad y Dependencia nos alegraría que nuestra Administración se agilizara y se respetaran nuestros derechos. Por ejemplo, cuando hay que cubrir una baja se solicita el suplente y esto supone que hay que solicitarlo a la Unidad Periférica de Badajoz, que lo solicita a su vez a Función Pública de Mérida, con una duración de dos días. Una vez en manos del funcionario de Mérida, si está librando, está enfermo o en algún curso, se alarga el llamamiento de la sustitución; y mientras tanto los trabajadores de los centros de 24 horas tienen que cubrir las bajas sin poder descansar lo que marca la ley y generando sobrecarga de trabajo. Una vez ha sido contratado, el suplente deberá saber que no cobrará hasta pasados tres meses (según la Administración por problemas informáticos).

En la era de Internet, con un ordenador por cada dos alumnos en nuestras aulas (envidia de toda España) se nos deben las noches, festivos y trabajos de superior categoría desde el mes de octubre de 2007. Según las explicaciones que nos dan ahora (gracias a la SGTEx, que se preocupa por ayudarnos, informarnos, organizarnos y hablar con los responsables), son problemas con el nuevo programa informático. El sistema es nuevo pero el problema es viejísimo.

Estos atrasos, por cierto, bastante escasos, son necesarios para que muchos trabajadores puedan llegar a los mil euros incluido el sueldo (el más bajo en comparación con otras comunidades).

Ante la discriminación salarial respecto a nuestros homólogos del SES, ante la desidia, pasotismo y abandono al que nos tienen sometidos a los trabajadores de la Dirección General de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, los sindicatos (con la honrosa excepción de SGTEx) llevan mucho tiempo en la rutina de no hacer nada. Los liberados sindicales deben tener claro que también cobran festivos, turnicidad y noches, mientras que a los demás se nos adeuda, por lo que deberían sentirse obligados a trabajar por lo que en justicia nos corresponde.

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