La ingratitud del ciclismo

Víctor Martínez, escapado en solitario junto a dos compañeros 112 kilómetros, no se lo cree: «El aire de una recta me ha frenado»

F. G.
Víctor Martínez hablando con la prensa tras la etapa.  / ALFONSO/
Víctor Martínez hablando con la prensa tras la etapa. / ALFONSO

Se pisa meta, se deja de pedalear, se espera a que frene la bicicleta ella sola y, entonces, giro a la izquierda. Uno por uno, los ciclistas, desfilando por el escaparate de Amstel, uno de los patrocinadores de la Vuelta. Le dan, a cada uno, una latita verde. Es el primer líquido que degustan tras el sprint: una Shandy. Muy pocos la rechazan. Uno de los que lo hacen es Wilian Aranzazu, joya que se encontró Vicente Belda en Colombia y al que prometió traer a España si seguía mejorando. Brazo y cara ensangrentados se lamenta de su mala suerte: «Ha habido una caída a la derecha, se han venido a la izquierda y no he podido esquivar. Es lo que hay. Venía a luchar la etapa porque se me dan bien los sprint, pero me ha tocado. Gracias a Dios no ha pasado nada y creo que podré estar mañana», declaraba el pupilo de Vicente Belda, que intentó en todo momento contener al pelotón para que Víctor Martínez pudiera llegar en solitario a la meta después de su escapada de 112 kilómetros.

«El ciclismo es muy ingrato. Muchas veces cuando un corredor se marcha sólo, la historia acaba de esta manera. No ha podido ser. Iba con dos compañeros y cuando nos recortaron hasta un minuto, Vicente Belda me dijo o que parase o que probase en solitario. Me he visto con fuerza, he arrancado y he vuelto a tener hasta tres minutos de diferencia. Pero al final he entrado en una recta donde me soplaba el aire de cara y una persona sola con el pelotón no puede», comentó frustrado el castellonense del Fuerteventura, equipo protagonista de la tarde. por las caídas y por la escapada. Una escapada que pudo seguir en situ Fabián Quesada, director general de Deportes, en un coche de la organización, junto al director Pepe Guillén: «Es la primera vez y resulta una experiencia increíble. Existe una intensidad bárbara. Aprendes muchísimo de la reglamentación interna. Me ha sorprendido el despliegue de medios, de seguridad... Pero la sensación más interesante es la expectación que se ha creado en cada uno de los pueblos por los que hemos pasado».

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