Un tornado causa importantes daños en viviendas y naves en El Batán

La mitad de la población se ha visto afectada por este fenómeno, ocurrido en la madrugada Una granja de pollos se ha llevado la peor parte, con unas pérdidas de 180.000 euros

ESMERALDA RODRÍGUEZ VAQUERO
El muro lateral del patio de una vivienda se desplomó por completo. / E. R. V./
El muro lateral del patio de una vivienda se desplomó por completo. / E. R. V.

Apenas se prolongó durante un minuto, pero fue más que suficiente para llevarse por delante árboles, tejados, paredes y chimeneas. Un tornado azotó en la madrugada de ayer la localidad cacereña de El Batán, en pleno Valle del Alagón.

Hacia las 00.15 horas de la noche, cuando la mayoría de la población se encontraba en sus viviendas, se escuchó un gran estruendo. «Oímos un ruido muy fuerte y salimos a la calle a ver qué ocurría», explicaba Mari Paz Rodríguez, una de las vecinas afectadas. Al parecer, el estrépito fue tal que pensaron que se trataba de un avión comercial que volaba a poca altura del suelo o, incluso, que se había estrellado en la localidad.

Cuando se echaron a la calle, pudieron comprobar con sus propios ojos lo sucedido. Los efectos del fenómeno meteorológico podían sentirse en cada calle. La mitad de la población de El Batán (alrededor de 50 viviendas) se ha visto afectada de una manera u otra por esta inclemencia. Unos 500 vecinos hacían ayer inventario de los daños causados y reparaban, en la medida de lo posible, lo sucedido.

Santiago Vinagre se ha visto afectado por partida doble. La vivienda de su madre necesita ahora renovar el tejado en su totalidad, y en el hogar de su hijo el vendaval ha derrumbado un muro lateral del patio en su totalidad, además de desplomar la férrea puerta de un garaje. Una pared cuyo arreglo cifraron ayer en unos 5.000 euros. «La casa se había reformado hace muy poco tiempo», apuntaba.

Desastre

Antonio García ha sido una de las personas más perjudicadas. Poco después de la 1.00 de la madrugada se disponía a supervisar el estado de los pollos de su granja, cuando vislumbró un árbol tendido en la carretera. Inmediatamente, llamó a la Guardia Civil, que se personó en El Batán, junto a los bomberos.

Cuando se aproximó a las instalaciones avícolas de las que es propietario se encontró con el desastre. «Estaba todo hundido», afirmaba. Esta nave tiene capacidad para 20.000 aves, aunque, por suerte, no había animales dentro ya que debían llegar durante la jornada de ayer. Pese a todo, este vecino de Galisteo cifra en 180.000 euros las pérdidas ocasionadas.

En medio de una nueva jornada con un tiempo más que desapacible, tejas, árboles, ladrillos e, incluso, nidos se esparcían por las calles mientras operarios municipales y peritos examinaban los deterioros. Dos cigüeñas murieron a causa del vendaval y una tercera resultó también malherida. Algunos secaderos también sufrieron destrozos. No obstante, en el ambiente que se respiraba ayer en la localidad no predominaba el desasosiego sino la calma. Una calma justificada porque los vecinos de El Batán saben que de haberse producido el huracán en otra franja horaria las consecuencias podrían haber sido mucho más catastróficas. «En vista de lo sucedido, hemos sido afortunados por la hora», indicaba el alcalde, Javier Antón.

Desde el Consistorio de Guijo de Galisteo, municipio al que pertenece El Batán, se atendió durante la mañana de ayer a las personas afectadas. Se dio prioridad a los casos más graves, aunque durante toda la jornada los vecinos acudieron para entregar el inventario de los daños. Una vez analizados, el Ayuntamiento tomará las medidas que estén a su alcance. Unas acciones improvisadas, puesto que nunca había ocurrido un fenómeno similar.

Técnicos de la Diputación de Cáceres se desplazaron ayer para cuantificar los daños ocasionados. El presidente de la institución, Juan Andrés Tovar, también visitó más tarde el municipio.