Juguetes ecológicos

Varios alumnos del IES Santiago Apóstol idean una moto de juguete que funciona con placas solares en lugar de batería

PAZ SÁNCHEZ PINTOR
Carlos, José Ramón y Francisco José siguen perfeccionando el invento. / MPAZ/
Carlos, José Ramón y Francisco José siguen perfeccionando el invento. / MPAZ

Hay motocicletas que circulan por tierra, otras por agua, las hay anfibias, que valen para los dos medios. Pero todas contaminan, hasta las de juguete que cada día de Reyes invaden las plazas y calles de las ciudades -cada vez menos ante la llegada de las virtuales con la Wii-. A este problema medio ambiental han querido poner remedio algunos alumnos del IES Santiago Apóstol y han estudiado cómo poner en marcha sin batería una motocicleta para niños. Para ello han utilizado las placas solares que conectadas al motor hacen que el juguete circule perfectamente.

Las inventoras pioneras fueron dos chicas, Rocío Calero y Aurora Rodríguez. Este año el relevo lo han cogido sus compañeros de cuarto de ESO, Carlos Ortiz, José Ramón Feria y Francisco José González. Bajo la supervisión del profesor de Tecnología, Juan Fernández de Vega, han perfeccionado el invento equilibrando el 'carrito' que sujeta las placas, a modo de remolque, y han cambiado el regulador de tensión por un motor de 12 watios. Estas modificaciones permiten que la moto circule con más estabilidad y rapidez.

Todo parece sencillo, pero estos genios son conscientes de que a la idea le hace falta alguna que otra vuelta de tuerca para ser perfecta, aunque por lo pronto el primer paso está dado. Incluso el pasado año se presentaron a una feria en Zaragoza donde fue expuesto.

También puede coger más velocidad con dos placas que se colocarían en una silla y el juguete podría recorrer un espacio concreto, limitado a las dimensiones de una cuerda. Tanto Carlos como José Ramón y Francisco miran con una sonrisa en la cara, y aplauden junto al resto de sus compañeros, cuando la moto comienza a moverse. Es todo un logro en el que les apetece seguir trabajando.

Los inconvenientes: necesita del sol para andar y el precio de las placas, cada una de las que han utilizado, rondan los 300 euros. Lo importante es que la moto funciona y no contamina.