Mil costaleros portarán los pasos de la Semana Santa de Badajoz

La cofradía de San Fernando es la única que ha tenido problemas para formar sus cuadrillas El Miércoles Santo serán necesarios 270 portadores para sacar a la calle las dos procesiones del día

EVARISTO FERNÁNDEZ DE VEGA
Mil costaleros portarán los pasos de la Semana Santa de Badajoz

Francisco Ruiz París nació en Badajoz hace 55 años, pero hace ya mucho tiempo que vive en Coslada (Madrid). Emigrante como tantos otros, este pacense no ha perdido el vínculo con su ciudad, y cuando puede lee la prensa que le habla de las cosas que mamó en su infancia.

Ese apego a lo propio le ha permitido saber que hermandad de lo ferroviarios necesitaba costaleros para sacar a la calle sus imágenes, un llamamiento al que respondió a pesar de la distancia que lo separa de su Badajoz natal. «Me llamo Francisco Ruiz París, tengo 55 años, he nacido en Badajoz y siempre he tenido mucho aprecio al barrio de la estación -escribía esta semana en la página web de HOY-. No se puede permitir que se quede la Hermandad de la Angustia y María Santísima de la Misericordia sin salir por falta de fieles que pueden hacer de costalero. Yo vivo en Madrid, Coslada, pero cambio el trabajo y colaboro de costalero o de lo que sea para que salga la hermandad. Mi teléfono es el 91...».

La presencia de Francisco en la procesión del Martes Santo va a ser complicada por la imposibilidad de participar en los ensayos, pero su sincero ofrecimiento es el mejor síntoma de que la Semana Santa de Badajoz sigue teniendo tirón.

El último ejemplo se vivió la noche del martes en la parroquia de San Fernando, donde casi se dobló el número de costaleros convocados para sacar el nuevo trono del Cristo de la Angustia, una base hecha en madera que recuerda a las que se utilizan en las procesiones de Málaga.

La respuesta llegó in extremis, pero los costaleros que ahora se incorporan permitirán que todas las imágenes de la Semana Santa de Badajoz puedan salir a la calle portadas por casi 1.000 costaleros, un hito que se repite desde la Semana Santa de 2005.

Por esta vez no será necesario el concurso de Francisco Ruiz París, pero su ofrecimiento es todo un síntoma de que son las personas de mayor edad -55 años en su caso- las que mejor responden a los llamamientos realizados desde las cofradías. «Tú sabes mejor que nadie que la gente joven suele pasar de las cosas relacionadas con la Iglesia», confesaba al ser preguntado el hermano mayor de San Fernando, José Miguel Rico.

El sufrimiento padecido durante las últimas semanas ha hecho mella entre los responsables de esta hermandad, que confían en la fidelidad de los nuevos costaleros para garantizar el futuro de una procesión que ha incrementado en muy pocos años el número de costaleros necesarios. De hecho, el paso de la Virgen comenzó a salir en procesión el año 2003.

Problema puntual

El presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Badajoz, José María Blanco, ha descartado que el problema surgido en la hermandad de San Fernando se pueda hacer extensivo al resto de cofradías. «Entendemos que es un hecho puntual, porque el resto de hermandades y la Asociación de Costaleros 'San José' siguen creciendo en número».

Blanco calcula que cada una de las hermandades ha tenido este año entre 5 y 10 altas, lo que ha permitido cubrir e incluso incrementar el plantel de portadores. «La prueba está en que el resto de cofradías de Badajoz nos hemos ofrecido para ayudar a sacar el paso de la Virgen de la Misericordia».

Esa imagen de San Fernando fue llevada el pasado años por costaleros y costaleras de la propia hermandad, pero este año se ha producido una desbandada y serán los cargadores del resto de cofradías quienes hagan la primera parte del recorrido, hasta la Catedral, donde tomarán el relevo los componentes de la Asociación de Costaleros San José, que a esa hora ya habrá dejado en el convento de las Descalzas al Cristo de la Espina y a la Virgen de la Amargura.

La noche será dura parque quienes carguen los pasos, pero los amantes del mundo cofrade saben que muchos de los costaleros repiten en dos, tres, cuatro e incluso cinco procesiones a lo largo de la Semana Santa.

Muchos son costaleros experimentados, cuyo relevo sólo será posible si llegan fichajes como el de Matías Pintado, un joven de 18 años que debutará el próximo domingo con la hermandad de San Roque. «A mí me llena llevar encima un Cristo o una Virgen, es algo que me gusta».

En su caso, no duda en reconocer que su presencia bajo el paso responde a una especie de promesa o compromiso con el que busca «que las cosas vayan bien en mi familia», un objetivo que lo anima a sacrificar el poco tiempo libre que tiene. «Yo trabajo como pintor y me he tenido que venir del garaje que estamos pintando para llegar a tiempo», confesaba en el ensayo de esta semana.

Mati reconoce que la última vez que pisó una iglesia fue en la comunión de su hermana, pero ese distanciamiento de los oficios litúrgicos lo ve compatible con el esfuerzo que dedica a las imágenes. «Si no voy a la iglesia los fines de semana es porque son los únicos días que tengo para dedicarlos a la caza y a la pesca, pero me considero creyente».

De las motivaciones que tienen los costaleros sabe mucho el presidente de la Asociación de Costaleros y Capataces 'San José', José María Silva de Lima, cuyos componentes sacan desde hace años hasta tres procesiones de Semana Santa: la del Convento de Las Descalzas, la de la Parroquia de San Andrés y el Santo Entierro. «Hablar de las razones de mi gente para salir es algo muy personal, cada uno tiene un motivo distinto para hacerlo».

Ese respeto hacia todos y cada uno de los costaleros de la asociación quizá sea clave para el éxito de la agrupación, que este año ha incorporado a 20 costaleras y 30 costaleros nuevos. «Nosotros estamos bien, pero es una vergüenza que en toda la margen derecha, con 30.000 habitantes, no haya 50 hombres dispuestos a sacar el Cristo de la Angustia».

La Asociación de Costaleros cree que en este tipo de situaciones es donde se demuestra que los cofrades con auténticos hermanos y que se ayudan unos a otros, una implicación que en este colectivo queda patente durante los ensayos. «Yo no sé cuál es la clave para que nosotros siempre tengamos gente suficiente, pero está claro que hay muchos costaleros a los que les gusta el Descendimiento por su forma de andar, o el Cristo de la Espina por la estación de penitencia».

Esa variedad de gustos hace posible que las nueve cofradías de la ciudad puedan cubrir las necesidades de costaleros, en cuyas filas hay albañiles, pintores, carpinteros, bomberos, policías, funcionarios de todo tipo e incluso empleados de banca. Ese último trabajo es el que ha tenido siempre Francisco Flores, que trabajó hasta su jubilación en el Banco de Santander de la plaza de San Atón. Ahora tiene 53 años y colabora con la hermandad de San Roque desde hace 15 años. «De niño ya era monaguillo en San Roque y siempre andaba por la cofradía viendo montar y desmontar los pasos». Con el transcurrir de los años fue implicándose con la hermandad y ahora asegura que los costaleros con los que comparte paso se han terminado convirtiendo en un grupo de amigos fundamental. «Eso es importante, y también las cuestiones de fe», añade.

Costalero con fe

Flores reconoce que no es fijo en las misas dominicales, pero sí visita la iglesia con cierta frecuencia. «Cuando voy debajo del paso pienso emocionado en la Virgen que llevo encima, ahí es cuando realmente le digo que lo que me ha estado dando en la vida se lo ofrezco llevándola por la calle».

Esa fe en lo que hace lo lleva a decir que seguirá siendo costalero mientras las fuerzas le acompañen. «Iré hasta que me dé cuenta de que, por seguir saliendo, empiezo a echar mi peso a los demás. Todo se nota, si alguien falla, su peso va a los demás».

La apuesta por el esfuerzo compartido marca también el modo de actuar de Juan José Prada Díaz, ligado a la cofradía de San Roque desde hace tantos años que incluso conoció la época en la que se sacaban los pasos con ruedas. «Yo sólo tengo fe al Cristo que llevo: ni Soledad ni nada. Donde voy sintiendo es ahí».

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