Vara es partidario de modificar el proyecto del aeropuerto, pero no se cambiará la ubicación

El presidente de la Junta reconoce que Medio Ambiente trata de reducir los impactos en especies protegidas denunciados por los conservacionistas Adenex y SEO/Birdlife consideran, no obstante, muy complicado encajar el aeródromo en el sitio previsto

PABLO CALVO
Finca elegida, a siete kilómetros de Aldea del Cano, para el aeropuerto internacional, en el término municipal de Cáceres. / LORENZO CORDERO/
Finca elegida, a siete kilómetros de Aldea del Cano, para el aeropuerto internacional, en el término municipal de Cáceres. / LORENZO CORDERO

¿Habrá aeropuerto internacional en Extremadura?. Sí. ¿En el sitio elegido, 1.200 hectáreas del término municipal de Cáceres, cerca del río Ayuela? Sí. ¿Con el proyecto tal y como fue presentado a finales de enero?. Probablemente, no.

«Estamos dispuestos a hablar, pero no para llevarlo a otro sitio, sino para buscar una adaptación», anunció ayer el presidente de la Junta de Extremadura en el salón de plenos del Ayuntamiento cacereño, con la alcaldesa a su lado.

«Se está en conversaciones entre los técnicos que han hecho el estudio y la Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente para ver si se puede mover dentro la ubicación que se ha dicho, hacia un lado o hacia otro».

El rechazo de los grupos conservacionistas en bloque al lugar elegido para ubicar el aeropuerto internacional fue uno de los temas tratados por Guillermo Fernández Vara con Carmen Heras.

Vara subrayó que el aeropuerto no va cambiar de ubicación, que su encaje en el término municipal de Cáceres está garantizado. «Contundentemente quiero decir que la decisión está tomada y no es modificable», dijo, pero dejó puertas abiertas antes las críticas de los ecologistas, que están dispuestos a acudir a Bruselas para frenar el proyecto. «Es planteable moverlo», dijo.

«Se ha realizado un estudio, que no hemos hecho los políticos, sino los técnicos, y se ha llegado a una propuesta. Esta propuesta puede ser discutida y discutible. Los técnicos han dicho que es la ubicación más idónea, pero vamos a ver cómo podemos adaptarlas a los posicionamientos que hay, para que nadie crea que las cosas se hacen por imposición», agregó Fernández Vara, que esbozó un calendario de actuación: tener el proyecto elaborado antes del verano; definir los socios inversores antes de que finalice el presente año; y acometer la obra entre 2009 y 2012, con aviones de compañías de bajo coste despegando y aterrizando en 2103.

Sitio elegido

El sitio elegido es una extensión de casi 10 kilómetros de largo por siete de ancho, sin dificultades orográficas, entre la autovía de la Plata y la actual carretera EX-100 (Cáceres-Badajoz), a siete kilómetros de Aldea del Cano, la localidad más cercana, pero en el término municipal de Cáceres, como se anunció desde el principio.

Fernández Vara considera que este entorno ofrece margen suficiente para mover el proyecto, que incluye no sólo las pistas y la terminal del futuro aeropuerto, sino también un parque tecnológico, hotel, talleres y zona comercial, entre otras dotaciones.

El presidente del ejecutivo regional señalaba ayer que ya han comenzados las conversaciones entre la Consejería de Medio Ambiente, los promotores del aeropuerto internacional (Caja Extremadura) y los técnicos que han realizado el estudio de ubicación (la empresa Técnicas Reunidas, con el ingeniero Miguel Ángel Benlloch) para ver de qué modo la construcción de la instalación aeroportuaria puede ser compatible con la existencia de especies protegidas en este paraje del río Ayuela, que no está incluido en el catálogo de zonas de especial protección de aves (Zepas), pero que se halla flanqueada por dos de ellas, Llanos de Cáceres y Sierra de San Pedro.

«No les hemos dicho nada que no supiera la Junta», señaló ayer a este diario el responsable de SEO/Birdlife, Marcelino Cardalliaguet, en alusión a la sorpresa que los grupos ecologistas se han llevado al conocer la ubicación elegida para el aeropuerto. «Medio Ambiente sabe que allí anidan especies protegidas».

SEO/Birdlife y Adenex (aunque en este asunto, el movimiento conservacionistas parece tener una opinión unánime), se reunieron el pasado 18 de febrero con los promotores del proyecto en la sede de Caja Extremadura, y les dieron, a su vez, una desagradable sorpresa: «El sitio es medioambientalmente inasumible», les explicaron. «Se quedaron helados», reconocen.

Cardalliaguet se mostró ayer satisfecho de que la Junta de Extremadura «empiece a considerar el tema ambiental», pero opina que «es muy complicado, aunque se introduzcan cambios en el proyecto, porque el problema no son las pistas, sino el funcionamiento de los aviones, que afectan a una zona por la que se mueven 2.000 grullas y hay bandadas de 200 sisones. Les invitaría a que sigan estudiando otras zonas para el aeropuerto».

Antonio Gentil, de Adenex, es aún más contundente tras conocer la actitud flexible mostrada por el presidente de la Junta ayer en Cáceres. «No se puede pintar de verde lo que que es una idea errónea».

A su juicio, «no hay otros sitios donde las especies afectadas se puedan ir», y subraya, sobre la posibilidad de mover las instalaciones del aeropuerto, que «todo el área del Ayuela es igual de importante».

Desde Adenex, lo que se reclama es la apertura de «un gran debate social, no sólo político y económico, como se está haciendo, para que la gente diga lo que piensa sobre el aeropuerto. Hay un gran déficit de participación social».

El presidente de la Junta, por su parte, sí dejó muy claro ayer que «no es discutible si va a haber un aeropuerto o no, a estas alturas de la película no se puede discutir si debe haber o no un aeropuerto internacional en Cáceres», pues formó parte del programa electoral socialista, que obtuvo una amplia mayoría en las últimas elecciones.

Fernández Vara ponía así en cuestión el planteamiento de los grupos ecologistas, que parten de lo que ellos llaman la «opción cero», que se resume en la idea de no construir ningún aeropuerto en la comunidad autónoma porque Extremadura no lo necesita ni puede afrontar una inversión de este tipo.

En cuanto a la parte económica, precisamente, el presidente de la Junta señaló ayer que, además de Sacyr Vallehermoso, que ya ha dicho que quiere participar en el accionariado, «hay mucha gente que quiere estar en el proyecto, no lo han manifestado públicamente, pero nos lo han dicho a la Caja y a la Junta».