La mosca del olivo destroza millones de kilos de aceitunas en los Ibores

Los olivareros culpan a una «cura mal hecha» y la consejería de Agricultura, a la suavidad de las temperaturas. Las economías familiares se verán muy resentidas en Castañar, Navalvillar, Fresnedoso, Robledollano o Bohonal

MIGUEL ÁNGEL MARCOS
La recogida de la aceituna, que se prolonga habitualmente hasta finales de enero, ocupa a toda la familia. / JARA/
La recogida de la aceituna, que se prolonga habitualmente hasta finales de enero, ocupa a toda la familia. / JARA

Estanislao García coge al azar una aceituna de la carga que lleva en un remolque a la cooperativa San Benito Abad, de Castañar de Ibor. Con la rutina de quien ha repetido ese movimiento en infinidad de ocasiones, parte la aceituna por la mitad y nos muestra donde está el daño que ha causado la mosca del olivo. Este parásito a él le ha hecho perder entre 6.000 y 7.000 kilos y podría reducir la producción habitual en cada campaña del conjunto de la comarca a la mitad, de 12 ó 14 millones de kilos a 6 ó 7. Eso va a suponer pérdidas millonarias para varios pueblos que tienen en la aceituna para aceite una de sus principales fuentes de ingresos. Es el 'oro verde' de los Ibores.

La catastrófica campaña que se está viviendo en la zona es tema obligado de conversación de los olivareros que llevan sus aceitunas a las cooperativas. La de Castañar, San Benito Abad, cuenta con 225 socios en un municipio de 1.400 vecinos. Su presidente, Lázaro Alonso, no recuerda una campaña tan mala en los últimos 10 ó 15 años y confiesa abiertamente que «no tiene ni idea» de lo que puede haber sucedido, aunque apunta dos hipótesis. La primera, la climatología, que estropeó una floración muy buena con lluvia y tormentas cuando no tenían que caer, en el momento de cuajar la aceituna. La segunda, una cura de la mosca del olivo «hecha a destiempo y mal, en días en los que estaba lloviendo; no se han buscado las mejores fechas», se lamenta.

En esa «mala cura» insiste la mayoría de los productores a quienes preguntamos. Como Estanislao García, que afirma: «Mosca hay todos los años, pero como éste ninguno. Tocas el olivo y caen a miles. Y además las que salen son de peor calidad porque tienen el bicho dentro. ¿Qué que ha pasado? Que no se ha curado a tiempo. En mayo, cuando empieza a abrirse la flor, la mosca mete el huevo dentro. Cuando el capullo se cierra empieza a hacerse el pipo. Si no la hemos matado, porque es en verano cuando más actúa, la mosca se queda dentro. Ha pasado más veces, pero como este año no lo recuerdo. La campaña no ha podido ser peor».

Una bajada tremenda

Sólo en la cooperativa de Castañar se prevé que se van a perder unos tres millones de kilos, ya que de los cinco que tienen habitualmente con suerte llegarán a dos. «Esto va a suponer que la economía de Castañar va a pegar una bajada tremenda, no este año, que se cobrará lo de la campaña anterior, sino el que viene», apunta Lázaro Alonso. Una situación que se repite en el resto de los Ibores, como Bohonal, Navalvillar, Robledollano o Fresnedoso, que parece perderán la mitad de los seis o siete millones de kilos que suelen coger entre todos cada campaña. Y es que en los pueblos de esta zona es rara la familia que no tiene olivos, de los que no suelen vivir exclusivamente, pero que les sirven para complementar los ingresos que obtienen de su trabajo en bares, tiendas, talleres o en la construcción. Sin olvidar la mano de obra que se ha dejado de contratar para la recogida.

También lo están notando, y mucho, las almazaras, como Espeñas, de Castañar, dedicada a la producción y envasado de aceite de oliva. Un aceite, como en todos los Ibores, de excelente calidad. Antonio Santos en su director gerente. «Aquí viene gente de toda la zona a moler su aceituna y todo el mundo se queja igual. Normalmente hacemos en una campaña dos o dos millones y medio de kilos y este año nos vamos a quedar en 600.000 ó 700.000. A nivel particular conocemos gente que suele coger 45.000 ó 50.000 kilos y no va a llegar a 4.000. Ha sido un desastre. Si el año pasado se pagaba a 0,46 céntimos el kilo, calcula el dinero que se va a perder...».

La situación en los Ibores sorprendió a la Junta cuando este diario trasladó a la Consejería de Agricultura las protestas por la «mala cura» de la aceituna.

«Es la primera noticia que tenemos», manifestó a HOY el director general de Estructuras Agrarias, Juan Carlos Antequera, quien aseguró que no habían recibido ninguna queja ni de esa zona ni de ninguna otra. No obstante, prometió que a partir de ahora estudiarán lo ocurrido, aunque hasta el final de la campaña no podrá hacerse balance alguno.

Parece que en los Ibores, al contrario de lo que ocurre en otras comarcas y con otros cultivos cuando hay problemas, los olivareros han optado por la resignación y la espera de una mejor campaña.

Lo que sí negó rotundamente Antequera es que esa pérdida de kilos se deba a una cura mal hecha. Por el contrario explicó que la Consejería era consciente de lo complicado que iba a resultar el año por la masiva presencia de la mosca ante la suavidad de las temperaturas, y que por ello se habían reforzado las actuaciones que se hacen habitualmente. «Se ha hecho como se hace siempre, igual que con la purenta del arroz o con la langosta en zonas de cereales y pastos. La única diferencia con otros años, y eso ha pasado en toda España, es que ha habido un nivel de mosca muy elevado, que los técnicos achacan a las temperaturas. Ha sido un año muy bueno para la mosca y muy malo para los olivos».

Vigilar la explotación

Por ese motivo se decidió que los pases de las avionetas (que es como se hacen este tipo de tratamientos masivos) subieran de cuatro a cinco en la zona de Castañar, gastando 77.000 litros frente a los 60.000 que son habituales en las 5.215 hectáreas que se fumigan en los Ibores, según datos de Agricultura.

Ahora bien, el director general advirtió de que estos tratamientos de choque deben complementarse con otros particulares, y que en eso también se recalcó ante los productores dado lo complicado que iba a resultar la campaña.

«El que nosotros actuemos no quita que los propios productores vigilen sus explotaciones, dijo. Este año hemos lanzado cinco avisos fitosanitarios a través de nuestro boletín, que tiene una tirada de 8.000 ejemplares y que está en nuestra página web, y dos particularmente para la zona de los Ibores. En ellos, además de informarles de los tratamientos aéreos, les recomendábamos que vigilasen las explotaciones por la singularidad que tenía este año. Nuestro tratamiento es masivo, a gran escala, pero nadie puede dejar de vigilar y tratar sus propios olivares», se justificó Antequera.

Cierto, pero en los Ibores resulta complicado por la orografía de un terreno poco accesible, como recuerda Antonio Santos: «Hay que curar con mochila, y con estas cuestas no es fácil».

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