«La especulación que en su día llegó a la construcción se ha instalado en el campo»

El dirigente agrario reivindica «estabilidad» en las normativas comunitarias para paliar los problemas del sector primario y augura un 2008 crucial para el tabaco

ANTONIO GILGADO
Lorenzo Ramos en un momento de la entrevista.|A.R./
Lorenzo Ramos en un momento de la entrevista.|A.R.

La lengua azul ha matado a más de 34.000 ovejas. Los ganaderos de vacuno han perdido un 12% de su renta. El porcino se vende por debajo de lo que cuesta engordarlo. Los productores de frutas denuncian el secuestro de los intermediarios. El tomate intenta sobrevivir con penalizaciones. Los tabaqueros apuran unas ayudas que no saben si serán las últimas. Y a Lorenzo Ramos, secretario general de UPA, todavía le quedan ganas para decir que en el campo hay futuro. Lo afirma alguien que vive con un pie en su explotación de frutas y flores de Valdelacalzada y otro en Madrid, donde guerrea y negocia en nombre de los 80.000 afiliados que tiene la organización en toda España.

-¿Hay hoy alguien feliz en el campo?

-Es muy difícil. Hay sobre todo incertidumbre. Los agricultores se enfrentan a muchas amenazas en su trabajo. Por un lado nos acecha la climatología. Todo el día nos pasamos mirando al cielo. Tan pronto nos afecta una helada como el granizo. Después están las épocas de sequía, y hay años en lo que se se dan todos estos fenómenos a la vez. A esto hay que añadir las dificultades de la comercialización. Es muy duro ver que a ti te pagan 15 o 30 céntimos el kilo por un producto que después en el supermercado vale casi dos euros. Trabajas todo el año casi sin margen de beneficios, pero descubres que otro sí lo tiene, y muy jugoso. Después están las continuas revisiones en la Política Agraria Comunitaria. Cuando aún no hemos terminado de acoplarnos a una regulación de la OCM, la Comisión aprueba una revisión. Más tarde viene otra, y cuanto más reformas, más dudas. Para nosotros es fundamental una estabilidad en la normativa. Las continuas reformas fomentan la confusión y la incertidumbre. A pesar de estas dificultades la renta agraria ha aumentado casi un 10% este año, pero claro, venimos de dos ejercicios muy negativos.

-Los cerealistas sí cierran un buen año.

-En este tema yo tengo una cosa clara. No me gustan los dientes de sierra. Prefiero una línea recta. No es bueno que el trigo se haya encarecido un 58% desde septiembre del 2006 y que por la cebada se pague casi el doble. Si el cereal se pone por la nubes el ganadero se asfixia. Me consta que en algunas explotaciones de cerdos han tenido que sacrificar animales porque no podían cebarlos. El problema se ha agravado por el tirón que ha sufrido la demanda desde India o China, países que antes apenas compraban cereales. Lo indignante es que se culpe a los profesionales del campo de la subida de los precios de los alimentos, cuando por ejemplo, los agricultores extremeños vendieron su grano antes de que se produjera la subida. Este debate ha servido para destapar el problema de especulación en el sector agrario. La misma que antes estaba en la construcción o en la vivienda se ha instalado en la agricultura.

-¿Qué se puede hacer para erradicarla?

-El Gobierno cuenta con un observatorio de precios que delata estos movimientos especulativos en los alimentos. Debería tomar medidas para corregirlos. No tiene sentido culpar a los biocombustibles cuando los cultivos para este uso apenas llegan al 1% del total.

-Animamos a que la gente joven se incorpore al campo, pero si continuamente decimos que hay crisis, poco podemos esperar. ¿No cree que el discurso catastrofista perjudica al desarrollo de la actividad?

-Quizá se hayan sobredimensionado los mensajes pesimistas. Aunque más que dar discursos catastrofista, no podemos olvidar que nuestra función consiste en poner de relieve los problemas a los que se enfrentan los profesionales. Esto no debe hacernos perder el horizonte. Aquí hay futuro, y es más, trabajamos para que lo haya.

-Si su hijo le dice que quiere ser agricultor o ganadero, ¿usted le quitaría la idea de la cabeza?

-Le diría que estudiase, se preparara y le animaría a seguir con la explotación familiar. El trabajo en el campo ha evolucionado mucho, ya no es como hace 25 años. Hoy perfectamente un profesional autónomo puede complementar su explotación familiar con otro trabajo. Hay mecanismos que ayudan a racionalizar el trabajo. Me duele ver que los agricultores cierren las explotaciones y sus hijos se van a trabajar a la construcción o a los servicios. Queremos que el campo sea una alternativa real. En Extremadura se ha trabajado bien para fomentar la vida en el mundo rural. Yo he visto pueblos en otras comunidades donde literalmente se han cerrado, se utilizan como almacén de maquinaria. Eso es muy triste.

-¿No tienen miedo de transmitir a la sociedad una imagen de los agricultores como un colectivo que se queja mucho y cobra subvenciones?

-Yo creo que ya hemos pasado la fase de las movilizaciones, ahora estamos en un ciclo donde apostamos más por la negociación y el diálogo. Las manifestaciones escasean cada vez más, y esperemos que sigamos en esta línea. Entendemos que es primordial ir de la mano de la administración y de la sociedad. A veces, cortar carreteras puede que nos aleje de la gente. De cualquier modo, a nosotros nadie nos puede acusar de falta de capacidad de diálogo. Firmamos acuerdos con el anterior Gobierno y lo hemos firmado con éste. De hecho, había movilizaciones anunciadas por el tema del ovino y las hemos suspendido en cuanto nos han puesto sobre la mesa una ventana por la que pasar. También es cierto que hay colectivos con especial interés en que la gente nos vea así. Nosotros también trabajamos para transmitir a la gente la importancia de nuestro trabajo, para que nadie se olvide de que producir materias primas es esencial para la economía. Pusimos en marcha una campaña a nivel nacional llamada 'campo vivo' con esta intención. También estaba dirigida a los propios agricultores, éste es un sector que necesita aumentar sus dosis de autoestima.

-¿Se han aprovechado realmente los fondos de la PAC?

-El agricultor que está en el campo, que se dedica de verdad a esto, lo ha entendido como un mecanismo de inversión. Estoy totalmente seguro de que las explotaciones han sabido aprovechar este impulso. Solo hay que ver la modernización que se ha producido en el campo extremeño desde 1992. Otra cosa son los famosos 'cazaprimas', aquéllos que al amparo de que la normativa se embolsan importantes cantidades de dinero y no tienen ni idea de sembrar. Lo triste es que la PAC no diferencia entre el que cultiva y el que sólo cobra subvenciones.

-Si le nombraran comisario europeo de Agricultura, ¿cuál sería su primera decisión?

-En primer lugar me encargaría de establecer una nueva redistribución de las ayudas. Ahora mismo el 80% del dinero se lo quedan el 20% de los beneficiarios. Es decir hay una gran concentración en torno a unos pocos, y esos pocos, no son agricultores. La principal perceptora de ayudas europeas es la Reina Isabel de Inglaterra, y yo a esta señora nunca le ha visto ordeñando una vaca o montada en un tractor. En Extremadura pasa lo mismo, las subvenciones mas cuantiosas se las llevan empresas con sede social en Madrid. Yo siempre he dicho que se puede hacer una PAC con menos dinero y más eficaz. Pero hasta ahora, ningún gobierno se ha atrevido a plantear la reforma.

-Supongo que también acabaría con el famoso 'chequeo médico' de Fischler-Boel.

-La revisión que pretende la actual comisaria persigue una liberalización del sector agrario que solo tiene sentido en un marco de excedentes como el que se daba en el 2003, cuando se elaboró la actual PAC. Pero ahora sin embargo no hay suficiente lácteos o cereales. Hemos pasado de la cuota láctea a una falta de existencias. Este tema lo llevamos en la agenda que vamos a tratar con ella en la próxima reunión.

-¿El sector ovino tiene solución?, porque nos enfrentamos a un problema estructural.

-La solución es que se estabilicen los precios. Por un lado que suban las cotizaciones de los corderos y por otro, que bajen los precios de los piensos. Hasta entonces los ganaderos necesitan el apoyo de la administración. También hay que protegerlo de exportaciones de corderos, como las de Nueva Zelanda, que no cumplen las exigencias de calidad.

-¿Qué va a pasar con el sector del tabaco a partir del 2010?

-Yo creo que el próximo año va a ser crucial para este sector. En los próximos meses tiene que decidirse si prorrogan hasta el 2013 las ayudas a actuales. No tiene sentido que en todos los sectores la fecha sea el 2013 y en el tabaco sea el 2010. La comisión Europea debe entender que no hay alternativas al tabaco en Extremadura.

-El agricultor extremeño obtiene directamente de Bruselas un tercio de su renta, ¿no estamos engordando un sector muy dependiente?

-Esto es una media. Algunos reciben más y otros menos. El porcino y el de frutas frescas y hortalizas no reciben ninguna ayuda, y son los más dinámicos. A nosotros nos gustaría, pero creo que ahora mismo en algunos sectores es imposible.

-¿La cooperativa única de la que se habla es una quimera?

-Es un proyecto complicado porque hay un entramado de pequeñas cooperativas con su particular cuota de poder. Hemos desarrollado una red en la que cada una quiere hacer la guerra por su cuenta. Independientemente de que la cooperativa sea una realidad, lo que debemos hacer es trabajar para mejorar la comercialización de nuestros productos. Es cierto que ya no vendemos tomates, sino botes de tomates, hemos dado un paso, pero el rendimiento se lo siguen llevando otros. Tenemos que llegar al consumo final.

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