El Huesca echa abajo 'La Bombonera'

El Extremadura Plasencia Galco pierde el primer partido en casa y abandona los puestos de Copa LEB Plata

JUAN CARLOS RAMOS
Nacho Fort busca el aro ante Pep Ortega. / PALMA/
Nacho Fort busca el aro ante Pep Ortega. / PALMA

El Extremadura Plasencia Galco cuando pierde, pierde de verdad. Así lo demostró en la tarde de ayer, donde el público placentino pudo ver en directo lo que es una paliza en toda regla, algo que hasta el momento sólo sucedía fuera de casa. El CAI Huesca infligió una severa derrota al equipo extremeño (61-84), la segunda en las últimas dos semanas. Una derrota que supone el primer tropiezo del Plasencia en 'La Bombonera' después de seis partidos en casa y el abandono después de muchas jornadas de los puestos de Copa LEB Plata. Sin embargo, lo peor de todo fue la paupérrima imagen que dio el equipo placentino en el último cuarto, dejando la sensación de ser un conjunto deslavazado y de no importarle que fuera arrollado por un CAI Huesca.

El paseo marcial del equipo aragonés no sólo tuvo lugar en los últimos diez minutos, sino que el arranque del encuentro significó el punto y partida de la victoria visitante. Juan Pablo Márquez se la jugó al sacar de inicio a Mario Fernandes y Jorge Lledó, dos hombres que regresaban de sendas lesiones. Mucho más el portugués, que no estuvo acertado en la dirección de juego en los seis primeros minutos, los únicos que disputó. Ese tiempo fue suficiente para que el Huesca un parcial de 4-13 gracias a los puntos del explacentinto Nigel Wyatte, Andreu Matalí y Marc Axton. Ni siquiera la entrada de Julià Garrote aportó algo de serenidad al equipo local, ya que Wyatte le tenía comida la moral a Dominic Martin y campaba a sus anchas, aprovechándose de la falta de contundencia en la pintura placentina, y el tanteo se disparó hasta el 8-23 del primer cuarto.

El técnico placentino intentó corregir esos desequilibrios defensivos, haciendo salir a la cancha a Miguel Ángel Conejero y prescindiendo de un frágil Jason Blair. Al tiempo, Márquez hizo coincidir a dos bases, Garrotes y Gillespie, y las ideas comenzaron a despejarse, con ambos jugadores buscando la canasta y seleccionando bastante bien la salida del balón. Así se llegó al descanso con un esperanzador 28-35 en el marcador. El ataque no funcionaba, pero al menos la seriedad defensiva metía al Plasencia en el partido.

Uno arriba

La reacción extremeña acabó de completarse en el minuto 28 de partido, con Julià Garrote adquiriendo la responsabilidad desde la línea de 3 y poniendo a su equipo un punto arriba (45-44). A partir de ahí, al Galco se le fue la luz.

El Huesca se dio cuenta de que obtenía más rentabilidad sacando el balón a los 7 metros que metiéndolo en el poste bajo y ahí es donde Federic Castelló controló el tempo del partido, ya fuera penetrando y asistiendo a Wyatte, ya fuera buscando a Marc Axton para que ametrallara desde los 6,25 o ya fuera tirando él mismo.

De esta forma, el equipo de Jordi Balaguer no tuvo problemas para consolidar su victoria, gustándose desde la media distancia y haciendo parecer que el partido que veían los aficionados placentinos era el de un grupo de amigos donde cada uno hacía su partido sin orden ni concierto. El marcador de 61-84 lo deja bien claro.