Diez años de jurado popular... y de críticas

El abogado considera que el crimen fue un asesinato y no un homicidio, como dijo el jurado en su veredicto El Tribunal del Jurado tiene más detractores que defensores entre los juristas Algunos abogan porque se introduzcan cambios para evitar los problemas detectados

M.M. M.M.

Habrá recurso. La familia de José Manuel García Torvisco, el hombre del Valle de Santa Ana asesinado en Jerez en 2005, recurrirá el fallo que dictó el jurado el pasado 9 de noviembre. Para el abogado que representa a esta familia, José Manuel Gallardo, está muy claro que el crimen cometido por Francisco Javier D.C. fue un asesinato y no un homicidio, como ha dicho el jurado

La distinción es muy importante. Se mide en años de cárcel. Mientras que si la muerte de José Manuel es considerada un homicidio (como ha dicho el jurado), se le impondrán entre 5 y 10 años de cárcel, si fuese asesinato la pena superaría los 15 años.

El caso está pendiente todavía de que el magistrado que presidía el tribunal dicte la sentencia. Pero el juez tiene que ajustarse a lo que el jurado ha dictaminado: homicidio con dos atenuantes, la ingestión de alcohol y el arrepentimiento. Con esas condiciones puestas por el jurado, el magistrado tiene que imponer una pena que va de cinco a diez años, no más.

Contradicciones

Gallardo también opina que los jurados suelen favorecer a la defensa, porque son más influenciables. En este caso observa en el veredicto contradicciones flagrantes. El ejemplo más claro es que se considera probado que el homicida atacó a la víctima por la espalda con una piedra. Las pruebas forenses así lo indican, ya que el fallecido murió de un golpe en la sien derecha, y el acusado es diestro. Ese ataque por la espalda y por sorpresa es lo que se califica como 'alevosía' y es una de las circunstancias que convierten un homicidio en un asesinato. Sin embargo, el jurado concluyó que no hay asesinato, sino homicidio.

Aunque resalta esa contradicción, José Manuel Gallardo considera que la 'culpa' no es del jurado, sino del sistema que le obliga a pronunciarse sobre aspectos técnicos y jurídicos para los que no están formados. Hasta 70 preguntas tienen que contestar los miembros del jurado para llegar a un veredicto. Si el magistrado que preside la sala considera que hay interpretaciones incorrectas de las preguntas o contradicciones muy llamativas en las respuestas, puede aclararle y plantearle nuevas cuestiones y pedir al jurado que vuelva a deliberar. De hecho, el juicio estuvo a punto de repetirse, dado que el veredicto se devolvió un par de veces al jurado. Si se hubiera devuelto una tercera el juicio era nulo.

Arrepentimiento

Otro motivo de recurso es la cuestión del arrepentimiento. El jurado dictaminó que al acusado hay que aplicarle la atenuante de arrepentimiento, que contribuye a rebajarle la condena. El letrado considera, sin embargo, que no hubo tal arrepentimiento, como se recoge en el Código Penal, sino que el acusado no declaró el crimen hasta que no fue detenido por la Guardia Civil y acusado por ésta.

El abogado de la familia está convencido de que el recurso, que debe resolverlo el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, puede prosperar. SI tuviera que sentarse en un banquillo, ¿quién preferiría que lo juzgara, un juez profesional o un jurado? Algunos juristas a los que se les plantea esta pregunta dan una curiosa respuesta: si fuera culpable, un jurado, es más fácil que me absolviera. «Es más influenciable por un buen abogado», afirman. «Es una caja de sorpresas», apuntan otros. «Nunca sabes qué va a pasar».

El Jurado Popular (o Tribunal del Jurado, como se denomina técnicamente), se estrenó en Badajoz hace diez años, en mayo de 1997, juzgando a un hombre de Valverde de Mérida que había matado a su hijo drogadicto. Lo absolvió. Éste es uno de los fallos que los juristas críticos con el jurado citan cuando quieren poner de manifiesto que este sistema de enjuiciamiento tiende a dejarse llevar por lo emocional, más que a buscar veredictos muy razonados. Otro caso sonado en toda España fue la absolución de un hombre que había matado a un policía vasco. El juicio se repitió.

El resultado de este tipo de fallos es que diez años después de ponerse en marcha, el jurado cuenta con más críticos que adeptos entre quienes se dedican profesionalmente a la justicia. Aunque magistrados y fiscales no hagan público su desacuerdo, las criticas en privado son generalizadas.

Otro de los motivos de crítica es que se trata de un procedimiento muy complejo. Los componentes del jurado tienen que decidir no sólo si el acusado es inocente o culpable, como ocurre en los jurados americanos, sino qué agravantes o atenuantes se le pueden aplicar. O, como en el caso del crimen de Jerez de los Caballeros, juzgado hace dos semanas en Badajoz, si se trataba de un homicidio o un asesinato. Cuestiones muy jurídicas que se le escapan a la mayoría de la población, que no tiene por qué conocer el Código Penal.

Hay delitos especialmente técnicos que corresponde juzgar a un jurado, como el cohecho: un jurado absolvió también a un funcionario del Ayuntamiento de Badajoz acusado de haber pedido dinero a un empresario por paralizar un expediente sancionado. Por el contrario, hay otros, delitos, como los sexuales, que no se ven con jurado.

No se quería que la indignación social que provocan 'contaminase' las sentencias. Un violador de niños, por ejemplo, no tendría salvación ante un tribunal popular.

Coste económico

Incluso el coste económico del jurado es motivo de críticas. A los miembros del jurado hay que pagarles dietas (67 euros diarios), y el alojamiento y la manutención mientras dura el juicio y delibera. En total, unos 170 euros al día por cada miembro del jurado, que son once (nueve titulares y dos suplentes).

Hace años se convocó un jurado para juzgar a un cartero que se había quedado con un giro de 45.000 pesetas. El coste del jurado era muy superior. Una sentencia por conformidad evitó hace unos meses que se tuviese que convocar un jurado para juzgar a un conductor portugués que había intentado sobornar a un guardia civil con 50 euros. El coste del jurado que ha visto el caso de Jerez, que duró cuatro días, superará los 6.400 euros.