Educación para comer mejor

El instituto Sáenz de Buruaga enseña a un grupo de alumnos hábitos para llevar a cabo un estilo de vida más saludable

JUAN SORIANO
Educación para comer mejor

FRUTA, pan, aceite, tomate, que no falte el agua, queso, jamón ibérico, pavo, unas sardinitas... Un poco de todo, en su justa medida, compone el desayuno ideal. Nada de un vaso de leche y bollería industrial. Para rendir bien, hay que alimentarse bien.

Este es el mensaje que ha querido trasladar el instituto Sáenz de Buruaga a un grupo de 28 alumnos de 3º de Secundaria con la segunda edición de las jornadas de Educación para la salud frente a la obesidad infantil y juvenil.

Las jornadas empezaron el pasado martes con una charla sobre cuáles son los alimentos más adecuados y cuáles conviene evitar, junto a consejos para combinar la dieta con un ejercicio físico moderado. Los alumnos también calcularon su Índice de Masa Corporal, que se obtiene de dividir el peso en kilos entre el cuadrado de la altura en metros. Si el resultado está por encima de 25, se considera que una persona es obesa.

El miércoles, Diego Hernández, profesor de Biología y uno de los coordinadores de la iniciativa, acompañó a cuatro alumnos a un supermercado cercano al instituto para realizar una 'compra inteligente'. En esta visita aprendieron la diferencia entre los distintos tipos de aceite y cómo hay que leer una etiqueta para distinguir los componentes de un alimento.

La parte práctica culminó ayer dejando un buen sabor de boca. Por la mañana, dos horas de deporte de forma lúdica por el parque del Guadiana. A continuación, desayuno con los productos comprados el día anterior, preparados por los propios alumnos. Después, más deporte.

Contra la obesidad

La actividad forma parte de un programa puesto en marcha por la Consejería de Sanidad, en colaboración con la de Educación, para enseñar a los estudiantes extremeños hábitos de vida y de alimentación saludables.

Para ello, los dos coordinadores de las jornadas han participado en un curso de formación. Además, el centro ha recibido 90 euros para costear la 'compra inteligente', así como material divulgativo (bolis, camisetas...).

Los responsables del Sáenz de Buruaga destacan la idoneidad de estas actividades, ya que cada día se aprecian más desórdenes alimenticios, lo que no es incompatible con la obesidad. «La mayoría de los alumnos llega sin desayunar», como destaca Domingo Hernández. «Incluso los hay que no cenan». Y, a media mañana, se impone el bollo en lugar del bocadillo o una pieza de fruta.

«Más que obesidad, se aprecia un estilo de vida sedentario», apunta Miguel López, jefe de Estudios. Para combatir futuros problemas, se recomienda andar en vez de coger la moto, subir por las escaleras en lugar de usar el ascensor... Y, por supuesto, comer mejor.