Calbotes y duelos al sol

Los placentinos se echan a la calle para recordar a sus seres queridos fallecidos y disfrutar de un día de campo con la celebración de la tradicional calbotada de Todos los Santos

ANA B. HERNÁNDEZ
Calbotes y duelos al sol

NOS gusta el campo y con el día que ha salido hoy (por ayer) no podíamos perder la oportunidad de disfrutar de la naturaleza». Manolo Fernández y sus amigos llegaron ayer sobre las once de la mañana a los alrededores del Santuario, como decenas de placentinos, para festejar el día de los calbotes. «Lo hacemos desde pequeños y no queremos perder la tradición», garantizó mientras ultimaba la paella junto a sus compañeros de celebración.

Muy cerca de ellos, Javier Moreno, Miguel Ángel Alonso, Óscar González y Jesús Gómez, junto con sus esposas e hijos, preparaban las chuletas que iban a ser el plato fuerte de su comida campestre. Un grupo de amigos que se declara amante de la naturaleza y que, por ello, «aprovechamos el día que hace bueno para comer en el campo».

Valcorchero

Familias, grupos de amigos jóvenes y menos jóvenes acudieron ayer a Valcorchero para conseguir un hueco en el que poder montar la fiesta campestre. Fueron muchos los que se animaron porque el tiempo acompañó.

«Ha sido decisivo; con un día así no podemos faltar a la cita». A la cita con la naturaleza y las castañas. Porque si bien desde primera hora cada grupo preparaba sus correspondientes comidas a la parrilla -chuletas, paella y chorizo la mayoría-, el postre fue común a todos: los calbotes.

Kilos de castañas, convenientemente partidas y a la sartén para poner fin a la comida en el campo, que no a la fiesta. Porque mientras el tiempo lo permitió, el sol continuó acompañando, los camperos placentinos -algunos de los cuales llegaron a Valcorchero en caballo- aguantaron la celebración. Eso sí, «después recogeremos convenientemente la basura, porque nos gusta el campo y somos respetuosos con el medio ambiente», garantizaron Óscar González y sus amigos.

Flores y rezos

No obstante, ellos vaticinaron que hoy Valcorchero no estará como ayer recibió a los placentinos amantes del campo y los calbotes, porque «siempre hay quien después de la fiesta, se olvida de todo».

Y es que ayer fueron muchos los que se dieron cita en el paraje para ser fieles a la tradición. Menos, en cualquier caso, que los que optaron por acudir al cementerio de Santa Teresa y rezar ante las tumbas de sus seres queridos. El camposanto municipal recibió ayer a centenares de personas en el día de Todos los Santos. Muchos habían acudido ya los días previos para adecentar y adornar los nichos, pero volvieron ayer, algunos a rematar las faenas, y todos a dedicar al menos unos minutos al recuerdo.

También en esta otra celebración más silenciosa e intimista el sol que ayer brilló en la capital del Jerte tuvo mucho que ver. No sólo por la multitud que aprovechó el buen tiempo para ir al cementerio, sino también para que este luciera sus galerías repletas de flores y adornos, engalanadas como manda la tradición y requiere la ocasión.

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