Banderas sin discordia

La Junta de Extremadura autoriza a los ayuntamientos a que aprueben sus propios símbolos, siempre que no vulneren la Constitución

PABLO CALVO
Izado de banderas en un acto institucional celebrado en la Plaza Mayor de Cáceres./ HOY/
Izado de banderas en un acto institucional celebrado en la Plaza Mayor de Cáceres./ HOY

Adiós al rimbombante Consejo Asesor de Honores y Distinciones. Más poder para los ayuntamientos. La Junta de Extremadura acaba de regular, mediante decreto, la «rehabilitación, modificación o adaptación» de escudos, himnos y banderas, de forma que sean las propias corporaciones locales las que decidan cuáles quieren que sean sus símbolos. Con unos límites, eso sí.

Es poco probable que un ayuntamiento apruebe para el municipio una enseña, por ejemplo, igual a la bandera republicana. O imposible que incluya en su escudo, puestos a pensar, la hoz y el martillo, emblema comunista, o recupere el águila preconstitucional. El decreto se cuida de dedicar un capítulo a «símbolos prohibidos», entre los que figuran «los escudos, banderas y otros símbolos que incluyan en su diseño siglas de partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales», así como los que vulneren los «principios constitucionales». También se prohíben los símbolos que inciten a la violencia.

En Extremadura, el 88% de las localidades tienen aprobado su escudo, y el 55% la bandera que representa al municipio. En ése 45% restante que aún no tiene bandera se halla, por ejemplo, Badajoz capital. La proporción de pueblos o ciudades extremeños con himno (considerado «símbolo sonoro») es menor.

Hasta ahora, con un decreto vigente desde el 2001, disponer de cualquier símbolo representativo exigía al municipio lograr el visto bueno del Consejo Asesor de Honores y Distinciones, que se reunía una vez al trimestre.

«Lo que se pretende es ser más ágiles», asegura el director general de Administración Local de la Junta de Extremadura, Aniceto González, que opina que también es un modo de «mejorar y fortalecer la autonomía de las entidades locales».

«Conviene que la intervención de esta Administración autonómica sea la mínima», sostiene el propio Decreto 309/2007 de 15 de octubre, que da por supuesto que la «adopción de un emblema o de una enseña por parte de la Corporación local no obedece a motivos caprichosos».

También se subraya que los escudos y banderas, y otros símbolos como los himnos, «constituyen un importante signo de identificación colectivo y contribuyen a la integración de su población».

El director general de Desarrollo Rural cree posible que al reducirse los trámites burocráticos, los «municipios que aún no tienen escudo o bandera, se decidan a hacerlos».

Además destaca que se ha incluido como novedad el poder convocar un concurso de ideas, lo que aumenta el significado de elemento integrador de la comunidad que se le concede a estos símbolos. El inicio del procedimiento también puede producirse por solicitud de los vecinos si la respalda un porcentaje mínimo de habitantes.

Mancomunidades

Otra novedad que se incluye es la posibilidad de que las mancomunidades dispongan de su propio logotipo, un símbolo que serviría para uniformar la imagen de la comarca.

En lo que no entra el nuevo decreto de la Junta de Extremadura es en la 'guerra de banderas', es decir, si las enseñas deben o no ondear de forma obligatoria en los consistorios, y qué días concretos al año. No es una cuestión precisamente que dé muchos quebraderos de cabeza en la comunidad autónoma, donde las banderas de cualquier sede institucional se convierten con el paso del tiempo en trapos raídos de tanto exponerse al aire libre.

La entrada en vigor del decreto ha supuesto la aprobación automática de los escudos y banderas de Almendralejo, Fuente del Maestro y Segura de Toro, y sólo de la enseña en el caso de Almaraz, La Morera y Villafranca de los Barros, cuyos símbolos estaban pendientes de la próxima reunión del Consejo Asesor de Honores y Distinciones, órgano que ya no se reunirá más.

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