Los fondos de la UE logran fijar la población en las zonas rurales que se hallaban en recesión

Los programas Leader y Proder han generado inversiones de 300 millones en los últimos 15 años En la última convocatoria de ambas iniciativas se han creado alrededor de 3.700 nuevos empleos

PABLO CALVO
Inauguración de alojamientos turísticos financiados a través del programa Proder, en el año 2002.|HOY/
Inauguración de alojamientos turísticos financiados a través del programa Proder, en el año 2002.|HOY

Leader y Proder no son dos palabras extrañas en las zonas rurales extremeñas. Al contrario, a la mayoría les suenan muy bien, a posibilidad de inversión, a respaldo a los proyectos deseados. La Extremadura de hoy, de hecho, no sería igual si no se hubieran puesto en marcha ambas iniciativas europeas, que han propiciado durante los últimos 15 años la inversión de 303 millones de euros (más de 50.000 millones de pesetas) en la comunidad autónoma.

Su impacto en el desarrollo de Extremadura es superior al que pueden sugerir estas cifras, puesto que han logrado estabilizar a la población en determinas comarcas y pueblos que se hallaban en recesión demográfica.

«Se ha producido un freno a los procesos emigratorios, tan sangrantes antes de los años ochenta. A partir de los noventa, cuando aparecen estas ayudas, se comprueba que se está estabilizando la población. Algunos territorios incluso han incrementado su población en los últimos 15 años», asegura Ana Nieto Masot, profesora de Geografía de la Universidad de Extremadura y autora de la tesis doctoral que evalúa las transformaciones que ha sufrido la región gracias los programas Leader y Proder.

La estabilización de la población auspiciada por ambos programas ha beneficiado sobre todo a los municipios mayores de 5.000 habitantes, pero es sólo uno de los tres principales cambios que se han observado en Extremadura coincidiendo con la aplicación de estos programas europeos.

También han cambiado las estructuras económicas en los espacios rurales.

Ana Nieto explica que «nos estamos convirtiendo en una región sobre todo de servicios, con una pequeña industria, todavía muy leve, relacionada con el medio agrario, y con un sector de la construcción superior a la media nacional».

Más nivel de vida

El motivo de este dato es que el boom del ladrillo ha permitido acoger durante los últimos años a todo el excedente de mano de obra que viene expulsada del campo.

La tercera transformación que las iniciativas Leader y Proder han propiciado, no sólo pero sí de modo importante, afecta al propio nivel de vida de los ciudadanos.

«Los indicadores sociales señalan que estos núcleos rurales cada vez tienen más servicios. Se ha pasado de una situación de subdesarrollo en determinadas zonas a nivel de teléfonos, automóviles, nuevas tecnologías, educación o sanidad, a que los pueblos tengan cada vez una mejor calidad de vida». Gracias a estas ayudas y a otras medidas «como la descentralización administrativa de la Junta de Extremadura», precisa la profesora universitaria.

Del desarrollo de los programas Leader y Proder se ocupan grupos de acción local, 24 en el conjunto de la comunidad. No todos los territorios han aprovechado, sin embargo, en la misma dimensión los fondos recibidos, en gran parte debido a las circunstancias socio-económicas en las que han desarrollado su trabajo.

La evaluación llevada a cabo por Ana Nieto en su tesis doctoral, dirigida por el catedrático José Luis Gurría y puntuada conla máxima calificación, llega a dividir el progreso experimentado por los territorios en cuatro niveles.

El primero lo constituyen las zonas que más han invertido en pequeñas y medianas empresas y que mayor empleo han generado. Se trata de las Vegas del Guadiana, Tierra de Barros, Sierra Grande, Zafra-Río Bodión, Olivenza y, en menor medida, Tentudía.

«Es verdad que son las que tenían un mejor punto de partida», afirma la autora del estudio. «Les ha resultado más sencillo invertir en agroindustria y en servicios porque ya tenían un cierto tejido industrial».

En el segundo nivel aparecen territorios que sobre todo han logrado frenar su despoblación. Se encuentran localizados en el sureste de Badajoz y en el entorno de Cáceres capital, es decir, La Serena, Campiña Sur, La Siberia, Jerez, Tajo-Salor, Montánchez- Tamuja o Sierra de San Pedro.

«Tenían importantes pérdidas de población, pero están logrando estabilizarla a través de la diversificación de las actividades del sector agrario, con productos de calidad como el queso, industrias del granito, el corcho.... pequeñas empresas de agroindustria en definitiva».

Turismo rural

El Leader y el Proder han contribuido también a multiplicar el número de plazas hoteleras en Extremadura mediante la apuesta por el turismo rural. Esta actividad caracteriza a las comarcas que constituyen un tercer grupo de desarrollo al calor de estos programas, representadas por las Hurdes, Sierra de Gata, Monfragüe, Villuercas-Ibores o Cáparra.

Nieto Masot reconoce que a estos territorios «les está resultando muy complicado tener inversiones que no sean en turismo rural», circunstancia a su juicio delicada, «porque otros sectores productivos generan mayor número de empleos».

«El turismo rural es a menudo un negocio familiar, muy estacional, no todo el año se reciben visitas y no genera tantos beneficios como la agroindustria. El turismo no va a ser la solución de estas zonas y por eso todavía tienen saldos migratorios muy importantes», agrega.

El cuarto grupo en cuanto a las variable socioeconómicas lo componen territorios que combinan núcleos económicamente dinámicos rodeados de pequeños municipios con poco crecimiento. Sufren la migración de la población hacia las cabeceras de comarca, donde se están concentrando habitantes y servicios.

Son Campo Arañuelo (Navalmoral de la Mata), Valle del Alagón (Coria), La Vera y el Jerte, además de Lácara en menor medida. En todos ellos se mezcla la valoración de su producción agraria con la expansión del turismo.

Muy exitosos

El programa Leader se inició en 1990 de manera un tanto experimental, pero pronto tuvo éxito; aportó a Extremadura 17 millones de euros gestionados a través de cuatro grupos de acción local. Ya ha agotado tres convocatorias. En su segunda edición tuvo una financiación de 69 millones de euros y 81 en la tercera, en el periodo 2001-2006.

El Proder, con dos convocatorias de 59 y 77 millones, respectivamente, es consecuencia del éxito del Leader. La diferencia es que, en puridad, el Proder, aunque también se nutre de dinero procedente de Bruselas, es un programa nacional, que sólo existe en España. «Surgió porque todas las zonas rurales querían Leader», afirma Nieto, así que se decidió crear otro programa similar para las regiones que son Objetivo 1.

En ambos programas, la aportación de la iniciativa privada es indispensable. Los empresarios que idean un proyecto deben contribuir con el 40%, otro 40% de término medio son fondos europeos, y el 20% restante lo aportan administraciones nacionales (Ministerio, Junta o Ayuntamientos). De esta forma, en los últimos 15 años, Extremadura ha recibido 121 millones de euros (mas de 20.000 millones de pesetas) a través de estas iniciativas.

No son meras subvenciones, sino que implican el desarrollo de proyectos empresariales previamente evaluados por los grupos de acción local para dinamizar los territorios rurales, de ahí la necesidad de medir su impacto.

Empleo

En las últimas convocatorias del Leader Plus y Proder II (2001-2006) se han creado 3.715 nuevos empleos, de los cuales un total de 1.986 son de carácter fijo.

«No son grandes cifras, en gran medida son empresarios autónomos, pero son significativas para las zonas rurales», afirma Ana Nieto, que subraya que en este periodo se han creado en Extremadura 3.300 plazas de alojamiento turístico a través de estos dos programas y más de 300 pequeñas y medianas empresas.

En sus anteriores convocatorias, el Leader II creó 1.583 nuevos empleos, con 241 pymes y 1.415 plazas hoteleras, mientras que el Proder I contribuyó a crear 1.062 puestos de trabajo, 233 empresas y 2.181 plazas de alojamiento rural.

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