Vettel y Liuzzi, sancionados en la paranoia

J. C. C.

La paranoia se instaló al terminar la carrera con la abundancia de rumores, desmentidos y correveidiles. La FIA echó la tarde en investigar posibles maniobras irregulares. Comenzó con Lewis Hamilton, a quien se vigiló en cámaras y telemetría por su actitud detrás del coche de seguridad. Sus frenazos en la vuelta 46 provocaron indirectamente el accidente de Webber y Vettel. Y pusieron su triunfo en la cuarentena de la vigilia. La FIA no le sancionó, ni siquiera le llamó para declarar.

La tarde de esquizofrenia se saldó, sin embargo, con dos sanciones. La de Vettel, con la pérdida de diez puestos en la formación de salida de la próxima carrera en China por embestir a Webber; y la de Liuzzi, que había puntuado por primera vez, y que fue castigado con 25 segundos por haber adelantado con banderas amarillas al alemán Adrian Sutil.