Miles de bañistas llenan en agosto las playas interiores de la provincia

La gran ventaja de estas zonas de baño es disponer de un gran espacio gratuito

RAÚL HABA DON BENITO
Bañistas disfrutando del día en la Costa Dulce de Orellana . / R. H./
Bañistas disfrutando del día en la Costa Dulce de Orellana . / R. H.

Badajoz es una de las provincias con mayor número de kilómetros de costa interior debido a sus numerosos ríos y embalses. Una de las costumbres más arraigadas en los últimos años en los extremeños es disfrutar de alguna semana de vacaciones fuera de la región, pero el resto de ellas descansar en casa. El método para hacer más llevadero ese descanso en casa es disfrutar en las piscinas o en las playas fluviales que salpican la geografía pacense.

Hace muchos años, en la propia capital, Badajoz, el calor se mitigaba dándose un chapuzón en las aguas del Guadiana. La apertura de piscinas y la falta de aptitud del propio río hicieron decaer esa costumbre. En Mérida, la segunda ciudad de la provincia, el embalse de Proserpina, con sus altibajos en distintos años, ha sido y es otro punto de escapada para los emeritenses. Hace escasos días, este diario se hacía eco del potencial del pantano de Alange en materia de deportes náuticos.

Pero a medida que nos dirigimos al Este de la provincia, a las Vegas Altas del Guadiana, nos encontramos con playas interiores que aglutinan cada fin de semana a un mayor número de bañistas. El embalse de Orellana, las playas de Medellín y Entrerríos o la novísima piscina natural de Los Guadalperales son solo algunos ejemplos.

La principal ventaja de estas zonas de baño es ofrecer un lugar de esparcimiento gratuito a grupos de amigos y familias, evitando rascarse el bolsillo a la hora de sacar la entrada de la piscina. El mayor inconveniente es la falta de calidad, a veces, de las aguas de baño.

Bello paraje

El problema de la calidad de las aguas lo están sufriendo especialmente las playas de Entrerríos y Medellín. Aún así, cientos de bañistas se siguen dando cita en estos parajes. Antonio Parral, alcalde de Medellín, culpa del problema a los vertidos que se producen aguas arriba, en Don Benito y Villanueva, y especialmente a las prácticas agrícolas. «En las reuniones de la Asociación para el Desarrollo de las Vegas Altas Adevag hemos expuesto algunas veces el problema, pues la playa es nuestro principal reclamo turístico », señala.

Hay una realidad que no se puede esconder y es que al parecer la Junta de Extremadura va a endurecer en años venideros las medidas para evitar el baño en zonas no aptas. Lugares como Medellín pueden verse abocados al disfrute de la sombra y el servicio de comidas y bebidas que dan sus chiringuitos, así como a sus refrescantes duchas, pero no al chapuzón en el Guadiana.

Antonio Parral es claro y advierte que si en años venideros se endurecen las medidas, habrá que anteponer las condiciones sanitarias de la población a los intereses de los empresarios de la playa, «mal que nos pese, pues sería una contradicción potenciar un recurso, si ese recurso no es apto».

Los mejores atractivos que ofrece Medellín es la buena cocina de sus chiringuitos, ideal para celebraciones de amigos o encuentros familiares. También el bello marco de esta playa, con su puente y su castillo, iluminados también por las noches.

El problema de las aguas no lo tienen en Los Guadalperales. La piscina natural construida en el propio centro de esta población, junto a la Nacional 430, es uno de los parajes más sorprendentes de los últimos años en Extremadura. Sus dimensiones son equivalentes a unas cuatro piscinas olímpicas. Está abierta de una del mediodía a nueve de la noche y dispone de cafetería, además de sus correspondientes zonas de sombra y servicio de socorristas. El agua procede de una acequia y tiene su propio sistema de depuración. Es un lugar ideal para el disfrute en familia. La piscina, además, tiene diferentes profundidades para niños y mayores.

Señalización deficiente

Un problema común a Los Guadalperales y Medellín es la falta de señalización informativa del paraje. Existen, por supuesto indicaciones para llegar a ambos pueblos, pero no una cartelería adecuada de sus zonas de baño, por lo que estos recursos pasan desapercibidos para los visitantes forasteros.

Juan y Ana son de Madrid y vienen a veranear a un pueblo cerca de Orellana. «La primera vez que vinimos al pantano de Orellana fue como encontrar una aguja en un pajar. Primero es llegar al pueblo y después hay que atravesarlo para llegar al embalse». Así relatan lo que les ocurrió a ellos y les ocurre a cientos de personas, dada la deficiente señalización para llegar a la Costa Dulce de Orellana, una de las playas interiores que ha sobrevivido a la competencia de las piscinas y que aglutina un mayor número de servicios.

Orellana dispone de chiringuitos privados, pero también de amplias zonas de sombra y merenderos para aquellos bañistas que se traigan sus comidas y bebidas de casa. También ofrece la posibilidad de disfrutar de deportes náuticos, paseos en barcas de pedales y un auditorio en la orilla para el disfrute de espectáculos al aire libre.

Cruz Roja presta servicio en Orellana

Voluntarios de Cruz Roja prestan servicio en la Costa Dulce de Orellana, como es conocido popularmente este embalse. La asamblea local de Don Benito desplaza a este paraje una lancha zodiac para la vigilancia. A este recurso material hay que sumar un importante grupo de voluntarios que se va turnando y que está pendiente de los bañistas.

En Los Guadalperales hay dos socorristas contratados por el Ayuntamiento que se encargan de la vigilancia de la amplia piscina natural de esta localidad. No se puede decir lo mismo de Medellín, donde hace años prestaba servicio Cruz Roja, de la misma forma que lo hace en Orellana, gracias a un convenio con el Ayuntamiento.

En la Costa Dulce, la labor de Cruz Roja ha sido importante en los últimos veranos debido a los varios casos de ahogamiento que se han producido en el embalse. Cierto es que en la playa de Medellín ya hace bastante tiempo que no se produce ningún accidente.

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